sábado, 11 de julio de 2015

Al rescate de La Isabela

Al rescate de La Isabela

Por 
herreraclubnaco[@]gmail.com 
2:00 am
http://hoy.com.do/al-rescate-de-la-isabela/autor/fabio-herrera-minino/
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En pocos meses, el Terminal Marítimo de Maimón, en las cercanías de Puerto Plata, comenzará a recibir los grandes trasatlánticos de la Carnival, cargados de turistas que tocará ese nuevo puerto para que los viajeros disfruten de la costa norte del país, de sus bellezas, su acervo histórico y cultural y la hospitalidad de los habitantes norteños.
Esa inyección para el turismo de Puerto Plata, en capa caída desde finales del siglo pasado, ha despertado el renacer del entusiasmo de sus principales promotores, preocupados por el desarrollo de la costa norte y se han ido preparando con numerosos planes de mejoramiento de los hoteles y de atracciones para los viajeros, que hasta se incluirán rápidos viajes a Santiago a visitar el Centro León, el Monumento y una rápida mirada a la calle de El Sol.
Salvo las ruinas del fuerte San Felipe a la entrada del puerto, al turista en Puerto Plata no se le ofrece nada de calidad para conocer parte de la historia colonial dominicana, quedando tan solo que disfruten de bailes típicos, de buenas comidas, un recorrido por la catedral, pequeños museos y otras casas victorianas y con una visita a la loma de Isabel de Torres con el uso del Teleférico, mientras las descuidadas ruinas del primer asentamiento humano de la isla en La Isabela, languidecen por el descuido oficial.
Entonces los organizadores de los tours no estarán estimulados a trasladar a los turistas para hacer una visita de los orígenes de la cultura española en el continente, quedando tan cerca del puerto de Maimón.
Las ruinas de La Isabela requieren de la atención decidida de las autoridades para restaurarle su atractivo y sabor cultural del siglo XV, para los visitantes, y en especial el lugar en donde el Almirante estableció su casa desde donde se contempla una hermosa vista de la costa, pero la erosión y las inclemencias del tiempo amenazan con que el mar se trague lo poco que queda de las paredes y cimientos de la casa; el océano ha avanzado más de diez metros dentro del acantilado, aflorando las rocas en una inestable posición, quedando el acantilado muy inestable y sujeto a que un mal tiempo ocasione más daños a todas las ruinas de la población.
Es necesario una intervención de alta tecnología, que frene la erosión provocadora del movimiento de las aguas marinas y el viento, por lo que se requieren trabajos de protección encaminados a que las rocas resistan la acción del agua en base a colocar muros de piedra para proteger el farallón y resguardarlo con el proceso llamado gunitado para bombear a presión una mezcla de cemento y arena, previa colocación de una malla para arropar la roca y hasta estudiar la conveniencia de fijar las rocas con grandes pernos de acero inoxidable que aseguren la estabilidad de la zona.
El rescate de las ruinas de La Isabela es prioritario para el éxito del nuevo auge turístico de la zona, el cual se consolidará cuando se construya la carretera desde Maimón pasando por Luperón, llegar a La Isabela y luego continuar hasta Estero Hondo, Punta Rucia, el Buen Hombre y empalmar con la carretera Duarte a las alturas de Villa Vásquez. De esa manera se completará el otro anillo vial turístico que desde Samaná recorrerá toda la costa nordeste a orillas del océano, con disfrute de las comunidades tales como Las Terrenas, Sánchez, Nagua, Cabrera, Río San Juan, Cabarete, Gáspar Hernández y Sosúa, hasta el punto intermedio de Puerto Plata.
Dentro de los planes del Gobierno, de ver pronto llegando al país a los diez millones de turistas al año, uno de los puntos claves para que tal cosa suceda es que se le pueda ofrecer a los visitantes una visión del pasado del Descubrimiento, cuando los españoles llegaron a la isla y la convirtieron en la base desde donde salieron todas las expediciones de conquistas de los demás territorios americanos. Recuérdese que La Isabela fue fundada en 1493, y se convirtió en un hervidero marítimo y comercial, pero su vida fue corta hasta 1497, cuando la población se redujo por la novedad de la fundación de Santo Domingo en la costa sur de la isla.

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