ASÍ NO PUEDE
SER.
Este artículo escrito por el Ing.
Cesar Arturo Abreu Fernández, prominente profesional de la ingeniería, de La
Vega, aparecido en el Periódico La Vega News., de agosto de 2014. Núm. 131. Año
VI, Pág. 25. Por considerar de interés,
Dice
“ Los presidentes de la Cámara de Diputados y el Senado de la República, acaban de ofrecer – muy orgullosamente y con mucho beneplácito- sus respectivos informes
de las
actividades realizadas por estos
estamentos del Poder Legislativo durante
el periodo del 16 de agosto del 2013
al 30 de julio del 2014.
El
presidente de la Cámara de Diputado Abel Martínez ha dicho sin el menor
sonrojo, que durante el periodo se gastó
la extraordinaria suma de unos tres
mil cuatrocientos millones de pesos
(RD$3,400.000,000.00); que se
celebraron 75 sesiones, aprobándose unas 522 iniciativas, que incluían 62
leyes y otras 460 minucias, tales como
resoluciones ( que no son más que
opiniones de la Cámara, contratos de ventas de inmuebles, etc.).
El
Ing. Abreu Fernández, expresa aún más en
su referido artículo. Y decimos -sin sonrojo- porque es verdad: << cada
sesión de los señores diputados le costó
a los contribuyentes dominicanos la
friolenta de aproximadamente < cuarenta y cinco millones de
pesos> (RD$45,000.000.00). Y cada Ley aprobada significó un costo de casi < cincuenta y cinco millones
de pesos (RD$55,000.000.00)
Por
igual, el presidente del Senado Reynaldo
Pared Pérez, anunció con mucha satisfacción, que habían efectuado 47 sesiones en la que conocieron 248
iniciativas, incluyendo 108 leyes y 104 resoluciones, contratos, etc.,
señalando que el gasto de ese estamento había sido de ochocientos cincuenta y ocho millones de pesos (RD$852, 000,000.00), lo que
significó una erogación para el bolsillo de los
contribuyentes de más de < dieciocho
millones de pesos>, (RD$18, 000,000.00)
Aparte
del exorbitante costo operacional de estas dos ramas del Poder Legislativo,
costos que según los informes de los dos presidentes de ambas cámaras, en más
de un 50% corresponden a la partida “gastos personales”, nos encontramos con
la increíble realidad de que, aprobar
una ley en nuestro flamante Poder
Legislativo representa un increíble costo de más de << sesenta millones de pesos>> (RD$60, 000,000.00). Y
lo peor de todo es que la mayoría de las leyes aprobadas no son de la
incidencia positiva en nuestro país.
Un
país tan altamente endeudado, tanto en lo económico como en lo social y que
requiere, para poder proporcionarnos la calidad de vida y el bienestar que
todos anhelamos, de grandes inversiones,
no puede darse el lujo de tener unos órganos
legislativos con esos altos costos
económicos y que en lugar de ser un
eficiente muy eficaz gestor de leyes, más bien parece ser un ente dilapidador
de recursos y una pasada carga para los
dominicanos. <<<< ASI NO
SE PUEDE SER>>>>>>
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