domingo, 2 de marzo de 2014

“EL MASACRE SE PASA A PIE” Y “OVER” DOS MODELOS DE LA NOVELA SOCIAL DOMINICANA

“EL MASACRE SE PASA A PIE” Y “OVER” DOS MODELOS DE LA NOVELA SOCIAL DOMINICANA

Texto quiere decir tejido, y Roland Barthes explica  que “es un producto, un velo detrás del cual se encuentra más o menos oculto el sentido”. Yo creo que la novela social dominicana es eso: un tejido de acontecimientos, de hechos, que reaparecen en la narración,  pero no ya como ilusión de la historia, sino como ficción.
¿Qué es, por ejemplo, “Enriquillo”, la novela de Manuel de Jesús Galván, publicada en el 1879;  sino  la sustitución de manera formal de las consideraciones alrededor del personaje histórico? Después del libro de Galván, las crónicas que delinean el marco de la historia objetiva en que Enriquillo realizó los hechos históricos que lo consagraron, han pasado a ser documentos secundarios. ¿Quién recuerda los graznidos de Fray Cipriano de Utrera, ni la polémica que rodearon sus juicios? La impronta del héroe Enriquillo la ha  impuesto el discurso ficcional, y los escolares que repiten arrobados esa cadena de acontecimientos piensan más en el  personaje de Galván que en el Enriquillo histórico, el de Fray Cipriano, por ejemplo.
       “El montero” no es solo  una visión idílica de un personaje en peligro de extinción. Es, también, un habla social sostenida en la ficción. Pedro Francisco Bonó era un sociólogo  intuitivo, agudo; pudo escribir un ensayo. Pero situado frente al hecho social de la montería trashumante que desaparecía,  su opción fue esculpirla en la ficción, eternizarla en el texto, en el tejido desde el cual  la palabra socializada por la rotunda evidencia del Montero le permitiera sobrevivir como arquetipo. Ese Montero de Bonó de 1851 , ¿no se trasciende a sí mismo como historia real únicamente porque algunos personajes sostienen el espesor particular del sentimiento  de lo que debió haber sido la vida azarosa y la incertidumbre del hombre y la mujer de la isla, a mediados del siglo XIX? ¿Qué es, finalmente, lo que queda de la montería, remedo angustioso de aquellas devastaciones de Ozorio de principio del siglo XVII; sino son estos personajes harapientos, estas rutas inhóspitas, éstos desvencijados caminos esculpidos a pulso de la observación más despiadada de las condiciones de existencia?
           De lo que se trata es de adelantar una idea para el estudio de nuestro tema que son las novelas “Over”, de Ramón Marrero Aristy; y “El Masacre se pasa a pie”, del escritor Freddy Prestol Castillo. En ambos textos se abordan acontecimientos de gran relevancia en la vida social, económica y política de los dominicanos; pero, tal y como ocurre en “El Montero” de Bonó, y en la novela “Enriquillo”, de Manuel de Jesús Galván, la opción es la ficción, no la historia objetiva; por lo que ésta idea común a toda la literatura social dominicana termina encadenando la marca de la escritura  con los signos claros de la historia. En resumen, que la novela social dominicana describe siempre “lo real”, lo inteligible históricamente, lo que cabalga en el límite mismo de la imaginación.
            “El Masacre se pasa a pie”, por ejemplo,  la novela que publica por primera vez Freddy Prestol Castillo en el año 1973, es una historia cruda y real del acontecimiento histórico que se conoce como “El corte”, es decir la masacre de pobladores haitianos ordenada por Trujillo en el año 1937. No hay otra novela dominicana que alcance tal nivel de realismo,  ni que aborde la euforia del crimen como un inconmensurable espectáculo de degradación espiritual. Incluso, en algún momento yo mismo he escrito que si Edwige Danticat, la reconocida escritora haitiana,  hubiera leído “El Masacre se pasa a pie”, no hubiera tenido la necesidad de escribir “Cosecha de huesos”. Pero la sobredeterminación del realismo obliga desde el principio al autor a justificar la escritura. Como el autor narra que escribió la obra en plena “Era de Trujillo”, nos cuenta innumerables peripecias para ocultar el producto de su trabajo de escritor.  “Cada vez que escribía veía sobre mis pliegos furtivos los ojos amarillos de la tiranía”- nos dice en algún momento-. Y también nos señala: “El peligro hizo de mí y del libro dos personajes oprimidos”.  Es decir, que tanto el escritor como el libro son aquí personajes referidos en la trama, emanados de la propia atmósfera  de miedo que el trujillismo creaba.
          Pero se puede decir que “El Masacre se pasa a pie” es una novela sin personajes. Don Panchito es la manifestación de la opresión despótica, apenas un trazo. El cabo Sigilio no expresa humanidad. El doctor M es un discurso libertario, un arquetipo del positivismo. El padre Oscar es una campanada libertaria, solo  un soplo. El capitán ventarrón es una máquina de matar. Doña Francina no alcanza la dimensión de un acto. Don Crescencio es un guiño del explotador. Yusén es un semi-héroe cercado. El sargento Pío no brama ni piensa, está ahí para ser ejecutor. Don Chepe es un plácido lampo del terrateniente. La China, Cholo, los jueces, simplemente breves trazos de existencia; todo el mundo en esta novela está subordinado a lo que desbasta y pule el acontecimiento narrado: la matanza de haitianos, el “corte”; que es lo que engarza el  tejido lapidario que nos cuenta éste texto. Ni siquiera el personaje narrador, cuya viscosa manía de sufrir cuando narra los crímenes y describe el tétrico cuadro de desolación de la escena, pone en la trama la profundidad de un personaje. Todo el resplandor de la palabra que estalla e ilumina la acción no llega a configurar la medida de un ser que sea algo más que la tragedia misma sobre la que se habla.
La masacre de 1937 tiene una bibliografía amplia, que va, por el lado haitiano,  desde los análisis de Jean Price Mars, pasando por la mención obligada al hecho que aparece en la novelística haitiana, particularmente en los textos de Jacques Stephen Alexis, Anthony Lespes, Jacques Roumain, Edwige Danticat, y  muchos otros. En la República Dominicano hay una novela de Miguel Alberto Román, titulada “Compay Chano”, cuya visión reproduce la ideología trujillista respecto de la Masacre de 1937. El libro de Freddy Prestol Castillo encarnaba, por lo tanto, un punto de vista extraño al mito de legitimización y consenso que aspiraba a desencadenar la matanza. Era un libro de un dominicano, una novela, que denunciaba el hecho más horrendo del dictador Trujillo, y lo condenaba.  El “corte” fue la empresa intelectual que empleó más a fondo a la casi totalidad de los intelectuales orgánicos del trujillismo. Memorable es  el esfuerzo de justificación contenido en las reflexiones  de Joaquín Balaguer, Julio Ortega Frier, Manuel Arturo Peña Batlle y hasta Max Henríquez Ureña.  Sin embargo, en la cultura trujillista, su recuperación simbólica ocurre por permutación: masacre de 1937 es igual a fronteras seguras, a integridad de la patria.  El código simbólico nunca la nombra, rehuyendo lo demencial del crimen, a pesar de que la gesta épica de la “Era” la incluye como uno de los momentos capitales de la grandeza de Trujillo.  Y ello explica, primero, que el autor fuera un perseguido de su propia creación, que haya atribuido una exorbitante dignidad a la sintaxis predicativa del texto, y al acto mismo de escribirlo. Y, segundo, que el libro fuera una subversión al orden establecido. Porque tras ese tejido narrativo estaba oculto el sentido de una condena a un acontecimiento histórico y social que había dejado pasmado al mundo entero. Por ello el verdadero personaje de esta historia es la masacre; y el poder de acabamiento, la fatiga de la razón humana es lo que describe cada fotograma de la película de horror que teje. Y la vemos desfilar ante nuestros propios, incrédulos, pasmados, hundidos hasta los tuétanos por la quiebra de la razón.
Pero si “El Masacre se pasa a pie” es una novela sin personajes, “Over” es la novela de una sola mirada. Casi todo es visto a través del ojo de Daniel Comprés, y las cosas ocurren dentro del universo contradictorio de sus cuitas. La vista es un nudo esencial en el relato, y éste Daniel Comprés  persigue dar en esa mirada la verosimilitud formal  de lo imaginario.
          Over es la novela social clásica  dominicana, la novela del sufrimiento y la explotación sin límites del proletariado agrícola industrial: el cortador de caña. Y es esa mirada de Daniel Comprés, el único personaje verdadero de toda la trama, la que saca a la luz las interioridades del central azucarero.  Mundo purificado de espiritualidad, intercambia en un mismo gesto, la más burda alienación del trabajador con la miseria sin límite de los instrumentos humanos que la propician. Numerables y contiguos, el central azucarero es a la fatalidad del trabajo, lo que el trabajo es a la fatalidad del trabajador. La desgracia de Daniel Comprés es que, en medio de esa despiadada explotación, de la que él es un eslabón, la lucidez de su pensamiento no le permite ignorar su propia perversión. Él es un pequeñoburgués con conciencia, dentro de un sistema que no le permite sustraerse de la realidad. “Nada es estable alrededor de un hombre que se empeña en mantenerle un rumbo fijo a su espíritu”-proclama- , con espantosa claridad, y en una atmósfera donde lo único gratuito es la muerte.
            Desde que la novela comienza, Daniel Comprés es un espectáculo a descifrar. Esculpe su retrato no desde las condiciones sociales denigrantes, sino desde su riqueza interior, y se vincula conflictivamente con un orden histórico particular. El itinerario de sus derrotas se acompaña de una reflexión existencialista (¡sorprendente, existencialismo en medio de un cañaveral!), vinculada a un amanerado desgarramiento que le recuerda su origen:  “Heme aquí en una calle de mi pueblo. Por ella he transitado desde mi niñez, y todo esto tan familiar, tan amable ordinariamente, de repente se me ha tornado extraño”- Vocea a gritos. Porque ante cada forma terminal del fracaso, él opone un juicio, una larga sentencia, memorializada y sublimizada desde su antigua condición de clase, que sobrevive en él aún en la densa acrobacia del cementerio de vivos que es el central azucarero:
                 “Llevo dos meses en un batey sin nombre, porque los fundadores de este central, en su afán de abreviar tiempo y despersonalizar tanto a las gentes, a los sitios como a las cosas, lo han numerado todo. Y es cierto que he matado mi hambre, pero no sé qué hacer con este hastío que me engulle día y noche”.
Después de una serie de peripecias ha logrado colocarse como bodeguero del central, y eso lo sitúa ante la disyuntiva de transformase en su contrario. El central azucarero conforma un sistema perfecto de explotación, y el bodeguero tiene un papel todavía más indigno, en medio de la inflexibilidad del sistema con el que se muelen las fuerzas del trabajador.  El “over” es ya de por sí una maquinaria infernal, que se suma a las duras condiciones de existencia. Pero el “sobre over” que esa misma maquinaria obliga al bodeguero a imponerle al mísero salario del trabajador, salta fuera del marco de lo racional. Toda la crítica social de la novela de Marrero Aristy es la figuración inflada de esa mecánica de la perversión, que la forma bastarda de la conciencia del pequeño burgués Daniel se niega a aceptar, aunque tenga que practicarla una y otra vez para sobrevivir. La economía de enclave del central no le deja otra opción.
              El flujo narrativo es la reflexión que, en contacto con esta pesadilla, opera en su ser. Recuento y definición realista que estructura, sin embargo, una cierta filosofía del objeto narrado. La caña  como tema novelesco  tenía en nuestro país antecedentes inmediatos, “Cañas y bueyes”, de Moscoso Puello, en 1936, por ejemplo. Pero lo que hace irrupción en el discurso realista de “Over”, es la sobredeterminación del resto fragmentario de la subjetividad que narra. Esa exactitud maníaca, esa descripción sobrealimentada de horror, ese mundo directo que cuelga conmovido del relato, es un resplandor de la conciencia, que quiere hacernos sentir la perturbación de su propio remordimiento.
               Por eso todos los demás personajes penden de esa mirada, y reducen su modo de existir en el texto, a las necesidades de edificación y penitencia del personaje narrador. En “Over” no hay más que un personaje plenamente construido en el seno de sus propias contradicciones: Daniel Comprés. El resto es una constelación de fantasmas que el resultado irrisorio del existir testifica como una decepción de la vida. Cleto  y  el policía del central podrían  fulgurar suspendidos de una pincelada de humanidad, pero son arquetipos. Míster Robinson, el manager del central, no es más que el roce de un mal aliento y su envoltura de desprecio; el alemán podría ser “la figura simbólica del poder”- como dice, cuando lo fija con la frase siguiente: “está borracho de importancia”, pero no es otra cosa que una variación ornamental del desprecio acartonado del manager. Brown, el inglesito, sale armado de su propia negación, y en el lenguaje único del cinismo, se hace un personaje de una sola pieza. Los bodegueros amigos que beben con él son una tipología sociológica, y hasta su propia esposa, “temblor de tórtola asustada”, brota de una exigencia secreta del discurso de Daniel Comprés, y no de la condición humana.
         ¿Cómo explicarnos el nivel de crítica social que alcanza “Over” en plena “Era de Trujillo”?  ¿Cómo entender que la novela que Marrero Aristy comenzó como un reportaje periodístico, se convirtiera en la narrativa social por excelencia de la literatura dominicana?
          Algún costado sociológico de análisis de esta novela ha postulado que sus críticas al sistema de enclave del central azucarero norteamericano, se conectaba con  la política de nacionalizaciones del trujillismo, y a ello se atribuye que un texto de ese nivel crítico de lo social, tuviera tanto éxito en la dictadura. Pero aunque eso pudiera ser verdad, en tanto “Over” rescata las contradicciones vibrantes de la existencia en el central azucarero, es mucho más que eso. Incluso, algo muy peligroso en la “Era de Trujillo”, en algún momento permutando al sujeto de la ficción, analiza relaciones de causas a efectos y pronostica la insurrección: “Cegados por su fiebre de atesorar dinero, y empecinados en conceptos de superioridad racial, explotan, oprimen, y siembran tal rencor en los hombres, que cuando el día del estallido inevitable llegue, la venganza de las masas lo arrasará todo como un huracán”.
Ramón Marrero Aristy fue siempre así, un provocador. Su cuerpo yacente, al pie de la montaña, con la nuca destrozada por el balazo  que el tirano había ordenado darle, le permitió asumir, con su muerte, la representación de una de las más dramáticas realidades  de la sociedad de su época: la de la polarización entre la vida y la palabra. Porque fue en la ambigüedad del lenguaje donde Marrero jugó su juego peligroso. Murió el 17 de julio de 1959, y había nacido el 14 de junio de 1913. Tenía, pues, 46 años y conocía los sinsabores de la apostasía, y los terrores del miedo.
             Tanto Marrero como Freddy Prestol Castillo, hubieran cumplido cien años de vida; Marrero en el 13 y Prestol en el 14; y ambos nos han legado dos textos imprescindibles, modélicos, de la literatura social dominicana.

Luis Abinader destaca potencial turístico provincia Espaillat

Luis Abinader destaca potencial turístico provincia Espaillat

Por 01/03/20140
Luis Abinader en Gaspar Hernández
Luis Abinader en Gaspar Hernández
GASPAR HERNANDEZ, República Dominicana.- El ex candidato vicepresidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Luis Abinader, afirmó que la provincia Espaillat cuenta con todas las condiciones para convertirse en uno de los principales polos turísticos del país, y exhortó al Gobierno a promover un plan de desarrollo especial  en la zona con énfasis en el ecoturismo y  el turismo de playa para generar empleos de calidad y apoyar la agroindustria.
“El desarrollo del turismo en la provincia Espaillat tiene una importancia estratégica, ya que además de crear nuevas oportunidades de empleo, representaría un gran mercado para la producción agropecuaria y el desarrollo de la pescadería, que todavía es una actividad artesanal en el municipio de Gaspar Hernández”, apuntó el economista y empresario.
Sostuvo que para impulsar el turismo en la provincia no solo se requiere mejorar las carreteras que comunican la Costa Norte con Moca y Tenares, sino también trazar un plan de desarrollo con incentivos razonables y reglas claras que contribuyan a atraer nuevas inversiones en la zona.
El dirigente opositor también se refirió a la situación de la agroindustria en la provincia y destacó la  necesidad de apoyo técnico y financiero del estado para la industrialización del cacao, interviniendo las estaciones de cultivo y mejorando el manejo pos-cosecha para  asegurar la buena calidad del producto.
Consideró que esta medida  generaría un fuerte impacto económico en la comunidad y contribuiría a la  preservación del medio ambiente.
Abogó también por la definición de una política fuerte de apoyo a la producción avícola y porcina y por un esfuerzo particular para modernizar la ganadería, actualmente golpeada por la falta de apoyo oficial y por el creciente robo de animales.
Dijo que la acción del Estado como promotor de un programa de desarrollo integral  para la provincia, es una  necesidad imperativa tomando en cuenta el tremendo  descalabro que sufrieron las industrias  de Zona Franca, donde se perdieron miles de empleos que han afectado seriamente la calidad de vida de los habitantes de Moca y de otras comunidades vecinas.
El licenciado Abinader habló sobre las potencialidades del turismo en la provincia Espaillat luego de participar en un   encuentro político  en Gaspar Hernández con la presencia de numerosos dirigentes del PRD, incluyendo el secretario general del municipio, José Manuel Ortega; el presidente en funciones, José Daniel Salazar;  el vicepresidente, Samuel Reyes; el secretario de organización, Francisco Sánchez; la coordinadora de la Mujer de su proyecto, Leonarda Balbuena; y el coordinador de la Juventud, Frederick Vélez, entre otros directivos.
Durante su recorrido, el  aspirante presidencial perredeísta también encabezó encuentros políticos en las comunidades de Joba Arriba, Jamao Al Norte y San Víctor, donde reafirmó el compromiso de trabajar dentro de la Corriente Mayoritaria del PRD para rescatar la institucionalidad partidaria y  enfrentar el secuestro de la democracia en ese partido.
Abinader estuvo acompañado por altos dirigentes del PRD en la provincia Espaillat, incluyendo al diputado Víctor Lasosé, coordinador provincial; Gilberto Sánchez Parra, enlace con la dirección nacional; y Luis Rodríguez, director regional.

http://www.noticiassin.com/2014/03/luis-abinader-destaca-potencial-turistico-provincia-espaillat/

Marte ofrece candidatura de su partido a Luis Abinader

Marte ofrece candidatura de su partido a Luis Abinader
Por ALI NUÑEZ
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El presidente del Movimiento Primero la Gente, Antonio Marte, ofreció la candidatura presidencial de esa entidad al dirigente perredeista Luis Abinader.
Manifestó que desde las elecciones presidenciales del 2012 ha estudiado la posibilidad de ofrecerle la candidatura al empresario y político, por los esfuerzos que hace por la unificación del PRD.
Aseguró que la organización presentará candidaturas propias y que está evaluando el perfil de otros dirigentes que aspiran a diputados, regidores, síndico y senadores.
“El Movimiento Primero la Gente fue creado para mantener vivo los ideales y principios del extinto líder perredeista José Francisco Peña Gómez”, explicó.

Fuente. http://almomento.net/articulo/157690/Marte-ofrece-candidatura-de-su-partido-a-Luis-Abinader

AMORREOS

Entrada nueva en Maestroviejo's Blog

AMORREOS

by maestroviejo




"Puerta del Mar" de los amorreos, ca. 2000 aC
Amorreo (Amar egipcio, acadio Tidnum o Amurrukm (correspondiente a sumeria MAR.TU o Martu) se refiere a un pueblo semita que ocuparon el país al oeste del Éufrates desde la segunda mitad del tercer milenio antes de Cristo, y también el dios que adoraban, Amurru .
Amurru o Martu también son nombres que se dan en los textos acadios y sumerios al dios del pueblo amorreo / Amurru, a menudo formando parte de los nombres de persona. A veces se le llama Ilu Amurru (DINGIR.DINGER.MAR.TU). Este dios Amurru / Martu es a veces descrito como un "pastor", y como hijo del dios del cielo Anu. A veces se le llama sadi Belu o sade bel, 'señor de la montaña "y dur-hur-sag-ga sikil-a-ke," El que mora en el monte puro "- y kur-za-gan ti-[la ], "el que habita la montaña que brilla '.
En las inscripciones de Capadocia Zircirli es llamado I-li a-bi-a, "el dios de mi padre '. Por consiguiente, se ha sugerido por LR Bailey (1968) y Jean Ouelette (1969), que este Bel Sade podría ser el mismo que el bíblico El Saddai que es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob en el "fuente sacerdotal" de la narrativa, de acuerdo con la hipótesis documental. Es posible que Saddai significa 'Él de las montañas'. Alternativamente, Bel Sade podría haber sido el de la fertilidad-dios "Baal", posiblemente adoptada por los cananeos, un rival y enemigo del Dios hebreo YHWH, y famoso combatida por el profeta hebreo Elías.
La esposa de Amurru es a veces la diosa Asaratum que en la tradición semítica del noroeste y la tradición hitita aparece como esposa del dios El que sugiere que Amurru hecho puede haber sido una variación de ese dios. Si Amurru era idéntica a El, eso explicaría por qué tan pocos nombres amorreos se agravan con el nombre de Amurru, pero muchos se ven agravados con EL.
Amurru también tiene características de tormenta-dios. Al igual que Adad, que lleva el epíteto raman 'tronador', y él incluso se llama 'lanzador del rayo' bariqu y Adad SA A-bu-ser 'Adad del diluvio'. Sin embargo, su iconografía es distinta de la de Adad, y en ocasiones aparece junto a Adad con un bastón de poder o throwstick, mientras Adad lleva un rayo convencional.
Otra tradición de la esposa de Amurru (o una de las esposas de Amurru) da su nombre como Belit-Seri, 'Lady of the Desert ". Una tercera tradición aparece en un poema sumerio encantadora en estilo pastoral, que relata cómo el dios Martu llegó a casarse Adg ~ ar-kidug la hija del dios Numushda de la ciudad de Inab.Contiene una expresión divertida expresar disgusto sumeria urbanita en incivilizado nómada vida, Amurru que Adg ~ ar-kidug ignora, respondiendo únicamente: "Me casaré con Martu!". El dios Amurru se identificaba con la constelación de Perseo.
En las inscripciones babilónicas tempranas, todas las tierras occidentales, entre ellos Siria y Canaán, eran conocidos como "la tierra de los amorreos", que dos veces conquistó Babilonia (al final de la tercera, y el comienzo de las primera milenios.)
El nombre antiguo es un término étnico, evidentemente conectado con los términos Amurru y Amar utilizados por Asiria y Egipto, respectivamente. En el MAR.TU ortografía sumerio, el nombre es tan antigua como la primera dinastía de Babilonia, pero desde el siglo 15 aC en adelante, su silábica Amurru equivalente se aplica principalmente a la tierra que se extiende al norte de Canaán en lo Cades en el Orontes. Al unísono con la decadencia de la lengua sumeria en Mesopotamia, la época arqueológica Levant conocido alternativamente como sea MB1 o Intermedio EB-MB fue el mejor momento de sus incursiones más famosos. Aunque los pastores, los amorreos no eran pastores pacíficos. Eran miembros de un clan tribal feroces que aparentemente se ven obligados a tierras que necesitaban para pastar sus rebaños. Los sumerios urbanas o acadios consideraron su modo de vida nómada con asco y desprecio.
Al principio, los amorreos eran más que un irritante regular para el imperio de Ur-III, pero finalmente minó a tal punto que se debilitó la posición del último rey Ibi-Sin, permitiendo a sus súbditos elamitas para derrocar a su gobierno.
Amorreos parecen haber adorado al dios-luna Sin y Amurru. Amorreos conocidos (principalmente los de Mari) escribió en un dialecto del acadio encontrado en tablillas que datan de 1800Ð1750 BC mostrando muchas formas y construcciones semitas del noroeste.
Es de suponer que su lengua original era un dialecto semítico del noroeste (ver amorreo idioma.) Las principales fuentes de nuestro conocimiento muy limitado sobre el lenguaje son nombres propios, no acadios en estilo, que se conservan en este tipo de textos. Muchos de estos nombres son similares a los nombres posteriores de Hebreo Bíblico.
El uso más amplio del término Amurru por los babilonios y los asirios se complica por el hecho de que también se aplicó a un distrito en Babilonia, donde la tierra de Canaán no se extendía tradicionalmente. Por otra parte, si la gente de la primera dinastía de Babilonia (alrededor del siglo 21 antes de Cristo) llamaban a sí mismos "amorreos", como parece Ranke haber demostrado, entonces, evidentemente, un origen común con ellos fue reconocido por los babilonios en esa fecha temprana.

Repercusiones sobre Mesopotamia

La llegada de las tribus de los amorreos en el contexto de Mesopotamia, se dedica repercusiones profundas y duraderas más de sus estructuras políticas, sociales y económicas.
La división en reinos ha eliminado cualquier rastro de la ciudad-estado sumeria y con ella, desapareció la mayor parte de los principios sobre los que se fundaron.Los hombres, la tierra y el ganado dejó de pertenecer físicamente a los dioses o de los templos y el rey. Los nuevos monarcas, dieron o dejaron salir por un período indefinido numerosas parcelas de tierra real o sacerdotal, liberaron a los habitantes de varias ciudades de los impuestos y el trabajo forzado, y parecen haber alentado por una nueva sociedad surgido, una sociedad de grandes agricultores, libre ciudadanos y comerciantes emprendedores que continuará a lo largo de los siglos. El sacerdote asumió el servicio de los dioses y se preocupaba por el bienestar de sus súbditos, pero la vida económica del país ya no era exclusivamente (o casi exclusivamente) en sus manos.
Es importante decir que en términos generales, la civilización sumeria sobrevivió a la llegada de los amorreos, ya que había sobrevivido a la dominación acadia y la conquista Gutian. Los conceptos religiosos, éticos y artísticos actuales en Mesopotamia desde el proto-historia, no han sido afectados. Los amorreos adoraban a los dioses sumerios y los mitos sumerios mayores y cuentos épicos fueron piadosamente copiar, traducir o adaptar, en general, con alteraciones menores. En cuanto a la producción artística escasos de la época, no hay prácticamente nada para distinguirla de la de la anterior a la tercera dinastía de Ur período.

Amorreos bíblicos

Amorreos fue utilizado por los israelitas para referirse a ciertos alpinistas del altiplano, o montañeses (descritos en Génesis 14:07 como descendientes de Canaán) que habitaban esa land.In la Biblia, que se describen como un pueblo poderoso de gran estatura ", como el altura de los cedros ", que habían ocupado el este de la tierra y al oeste del río Jordán; su rey, Og, que se describe como el último" del remanente de los gigantes "(Deut. 03:11).
El uso de la Biblia parece mostrar que los términos generales menos precisos "cananeos" "amorreo" más específico y se utilizan como sinónimos, el primero es característico de Judea, el último de los de Efraín y deuteronómicas escritores, así como el asirio-babilonios.
Se distingue a veces mantiene, sin embargo, cuando los amorreos se habla de como la gente del pasado, mientras que los cananeos se les conoce como aún sobreviven.
El término Canaán, por el contrario, se limita sobre todo a la zona sur (de Gebal, al sur de Palestina). Al parecer, los términos en una fecha temprana eran intercambiables, Canaán es geográfica y amorreo la principal identidad étnica de los cananeos que habitaban en la tierra.
Los amorreos bíblicos parecen haber ocupado originalmente la tierra que se extiende desde las alturas al oeste del Mar Muerto (Gén. 14:07) a Hebrón (13 Comp 13:08;... Deut 3:8; 4:46-48), que abarca "todo Galaad, y todo Basán" (Deut. 03:10), con el valle del Jordán, al este del río (4:49), la tierra de los "dos reyes de los amorreos", a Sehón ya Og (Deut. 31:4;. Josh 02:10; 09:10).
Históricamente, estos amorreos parecen haber sido vinculado a la región de Jerusalén, y los jebuseos puede haber sido un subgrupo de ellos. La vertiente sur de las montañas de Judea se llaman el "monte de los amorreos" (Deut. 01:07, 19, 20). Una etimología posible para "Monte Moriah" es "la montaña de los amorreos", con pérdida de la sílaba inicial.
Cinco reyes de los amorreos fueron derrotados por primera vez con gran masacre por Josué (10:10). Fueron derrotados de nuevo en las aguas de Merom por Josué, quien los hirió hasta hubo ningún sobreviviente (Josué 11:08). Se menciona como una circunstancia sorprendente que en los días de Samuel había paz entre ellos y los hijos de Israel (1 Sam. 07:14).
La discrepancia supone que existe entre Deut. 1:44 Num. 14:45 se explica por la circunstancia de que los términos "amorreos" y "amalecitas" se utilizan como sinónimos para los "cananeos".
De la misma manera se explica el hecho de que el "heveos" de Gen. 34:2 son los "amorreos" de 48:22. Comp. Josh. 10:06; 11:19 con 2 Sam. 21:02; también Num.14:45 con Deut. Una y cuarenta y cuatro minutos. Tanto Sehón y Og eran reyes independientes.

Isabel Allende será la próxima presidenta del senado chileno

CHILE La hija de Salvador Allende, será la primera mujer en presidir la Cámara Alta 
 http://www.elmundo.es/internacional/2014/02/28/5310dbe4268e3ea2138b457b.html

Isabel Allende será la próxima presidenta del senado chileno

  • Ha sido senadora de la región de Atacama y es amiga de la presidenta electa, Bachelet

  • Estará a cargo de la segunda autoridad del país, tras la Presidencia de la República

Isabel Allende durante la entrevista con Efe con motivo de la...
Isabel Allende durante la entrevista con Efe con motivo de la presentación de su nuevo libro "El juego de Ripper", Efe
Chile volverá dentro de unos días a tener como presidenta del senado a un miembro de la familia Allende, Isabel Allende, la primera mujer en presidir la Cámara Alta en el país andino. Después de varias reuniones entre los principales representantes de la Democracia Cristiana, el Partido Socialista y el Partido Por la Democracia, el actual presidente del senado, Jorge Pizarro, ha anunciado que su sucesora para 2014 será la senadora Isabel Allende.
La hija del ex presidente de Chile, Salvador Allende, que murió el 11 de septiembre de 1973 en el palacio de La Moneda, mientras los soldados de Augusto Pinochet daban un golpe de estado y comenzaban una dictadura, tendrá la misión de investir a la presidenta electa, Michelle Bachelet, el próximo 11 de marzo.
Isabel Allende, que estará a cargo de la segunda autoridad del país, después de la Presidencia de la República, ha manifestado que "ser la primera mujer en presidir el senado de Chile es un honor y espero que esto sea una expresión más de cómo tenemos que seguir avanzando en la participación política de las mujeres".
Tras hacerse pública la noticia, la palamentaria recordó que su padre, Salvador Allende, fue presidente del senado entre 1966 y 1969: "Como socialista estoy muy orgullosa de ejercer el mismo cargo que el Presidente Allende. Espero ser una atriculadora de las distintas posiciones que se expresen en el Senado, y al igual que mi padre, ser completamente respetuosa de las mayorías y minorías que representan nuestra democracia".
La senadora de la región de Atacama, al norte del país, quiso hacer hincapié en la nueva etapa que se inicia en Chile: "Como presidenta del Senado, guiaré mi gestión para que esta Corporación esté a la altura de los desafíos que como país enfrentamos, en la reforma de la educación que todos los chilenos y chilenas apoyan; la reforma Constitucional que requerimos para profundizar la democracia; y por cierto, trabajaré por obtener los recursos que los cambios a la enseñanza requiere, respaldando la reforma tributaria que la Presidenta Bachelet le propuso al país en su campaña".
Finalmente, la hija de Salvador Allende recordó la importancia que tiene que las mujeres ocupen las más altas esferas políticas chilenas: "Entregarle la banda presidencial a nuestra querida Presidenta electa, Michelle Bachelet es una alta distinción. Es simbólico que seamos dos mujeres quienes encabecemos esta ceremonia cívica y republicana en nuestro país".

Poder entre mujeres

El senador del Partido Socialista, Fulvio Rossi, ha sido uno de los parlamentarios que ha destacado el nombramiento de Allende: "Para nosotros como Partido Socialista tiene un simbolismo enorme que una mujer, socialista, senadora, hija del Presidente Salvador Allende, le entregue la banda presidencial a otra mujer, socialista, Presidenta".
Rossi añadió que el 11 de marzo se verá "una foto que va a recorrer el mundo entero, por la trascendencia que tiene desde el punto de vista de la historia, de la izquierda, de la tradición republicana y también de género, porque la presencia de dos mujeres en los cargos más relevantes de nuestro país: la presidencia de la República y la presidencia del senado, de alguna manera legitima para siempre la presencia femenina en espacios de poder, la participación de la mujer en la política".
El pacto alcanzado por los representantes de los tres principales partidos políticos que integrarán los 21 senadores electos y reelectos de Nueva Mayoría, y que incluyen a los independientes, Alejandro Guillier, Pedro Araya y Alejandro Navarro, contempla conseguir los "equilibrios" necesarios para la materialización del programa de Gobierno de la futura presidenta, Michelle Bachelet.
La ex mandataria de Chile, y ex directora de Onu Mujeres, tendrá que poner en práctica, en unos días, su complicado programa de Gobierno, que entre otras proposiciones, plantea una nueva Constitución e intensas reformas sociales y tributarias que permitan acabar con la crisis educativa que vive el país andino desde hace varios años.
Desde Nueva Mayoría se informa además que Patricio Walker, representante de Democracia Cristiana, será el próximo presidente del senado en 2015; Ricardo mientras que Lagos Weber, del Partido Por la Democracia asumirá el cargo en 2016 y otro Demócrata Cristiano, aún por definir, sería el presidente del Senado en 2017.

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sábado, 1 de marzo de 2014

OPINION - Balaguer 1966: entre la guerra y la paz

 http://www.almomento.net/articulo/157667/OPINION---Balaguer-1966-entre-la-guerra-y-la-paz
OPINION - Balaguer 1966: entre la guerra y la paz
Por JOSE DEL CASTILLO
Hace 34 años, publiqué una serie en la columna semanal Agenda que mantenía en el vespertino Ultima Hora sobre los procesos electorales tras el ajusticiamiento de Trujillo y acerca de las claves fundamentales del ejercicio del liderazgo en los partidos. Profundizando especialmente en el PRD, cuya fractura a finales de 1973 -en medio de una tensa disputa entre su líder histórico y el sector encabezado por Peña Gómez- dio origen al abandono de sus filas por parte del profesor Juan Bosch y un grupo de sus más cercanos colaboradores, para fundar el PLD. Trocando así un extraordinario liderazgo de masas que lo había llevado una década atrás a alcanzar el 60% de los votos en las primeras elecciones democráticas, por una nueva opción partidaria que apenas obtuvo en 1978 el 1%, en su primera incursión en las urnas.
Ahora que se discurre en la prensa nacional sobre las características que marcan el liderazgo político y la dinámica que define el ejercicio del poder en el país, conviene retomar estos viejos textos para ilustración histórica de las nuevas generaciones. Y a modo de recordatorio a los propios protagonistas de la función de dirección en los partidos y los órganos superiores del Estado.
Mientras los factores que llevaron a Bosch al gobierno y la suerte del experimento de reformas democráticas abortado el 25 de septiembre del 63 han sido analizados profusamente con motivo del 50 aniversario de esos hechos. En cambio la resucitación política de Joaquín Balaguer -calificado como "muñequito de papel" por Unión Cívica Nacional durante los días aciagos de la transición-, ha sido regularmente etiquetada como fruto de una imposición imperial, demeritando los aportes derivados de su propia cosecha. Que evidenciaría hasta la saciedad en sus 22 años de mando supremo y en los tramos en que, ya en la oposición, movió las agujetas del poder desde su poltrona de la Máximo Gómez. Convertida en abrevadero obligado de quienes antes le adversaron. De esa serie transcribo el contexto de su repentino retorno.
«Las elecciones de 1966 se verificaron como fórmula de solución política a un conflicto que había conducido la sociedad dominicana a la experiencia dolorosa de una guerra civil, acompañada por una dramática intervención militar extranjera, que le daría a un enfrentamiento originalmente nacional relieves de conflicto internacional, concentrando la atención durante varios meses de organismos como la OEA y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Estas elecciones se realizarían en el marco de una sociedad profundamente dividida, con sus instituciones básicas resquebrajadas, con una economía sensiblemente afectada por la parálisis de sus actividades fundamentales y con la presencia todavía de contingentes de las fuerzas de intervención extranjeras, y el rol fiscalizador y arbitral de la OEA. Dentro de este contexto, era dable esperar que las alternativas a escoger reflejaran la polarización de fuerzas, existente de la sociedad.
La candidatura de Juan Bosch aglutinaba al conjunto de grupos políticos y fuerzas sociales que había impulsado la revolución constitucionalista, cuyos objetivos originales habían consistido en la reimplantación de la Constitución del 63 y la reposición de este líder en el poder -y con él, del Partido Revolucionario Dominicano. En este sentido, tanto su propio partido, como el Partido Revolucionario Social Cristiano, la Agrupación Política 14 de Junio -por primera y única vez participando en el juego electoral- y diversos grupos de izquierda, dieron su respaldo a la candidatura de Bosch y su compañero de fórmula Antonio Guzmán. Junto a esta base política, se hallaban fuerzas sociales organizadas, como los sindicatos, que sirvieron de sostén electoral a la candidatura perredeísta.
El PRD enarbolaba, nueva vez, el programa de reformas cuya expresión máxima se hallaba contenida en la Constitución promulgada en el 1963 y que había motivado el rechazo de sectores tradicionales de poder, que veían en sus postulados un fuerte sesgo nacionalista, estatista, agrarista y laico, acompañado de un liberalismo inaceptable en el plano político. En adición, el PRD enfatizaba el retiro pleno de las tropas de ocupación y la reafirmación de la soberanía nacional. La campaña de Bosch -a diferencia de la destreza que caracterizó sus ejecutorias electorales en el 62-, estuvo prácticamente restringida a algunas alocuciones radiales, careciendo del contacto directo con el electorado, en un país donde la presencia personal del líder constituye un factor importante de obtención de adhesión.
Contra Bosch y el PRD presionaban de manera gravitante diversos factores que reducían considerablemente sus posibilidades. Ellos simbolizaban uno de los polos del conflicto bélico que ocasionó la subsecuente intervención norteamericana. Su triunfo en las urnas era presentado por sus adversarios como la prolongación de una confrontación armada, que la mayoría de la ciudadanía deseaba quedara concluida. Wessin y Wessin se encargaría de resumir el mensaje de los adversarios de Bosch, al indicar que "él sería de nuevo el causante de más penalidades para la república que por tantas desgracias ha pasado". El ex general, exhortaba a la ciudadanía a que aplicara "el voto negativo, que es negar a Bosch, que es el mal, la muerte y la desolación", asociándolo, a su vez, con el comunism "Tu cita es con América, no con la Unión Soviética. Vota contra el comunismo y ama tu Patria".
Por otro lado, el contexto internacional era desfavorable a la opción encarnada por Bosch. Luego de una intervención militar motivada por la "peligrosidad comunista" atribuida al movimiento constitucionalista, el triunfo electoral de las fuerzas aglutinadas en el mismo, habría significado un revés para la política exterior norteamericana. De ahí que, como era de esperarse, los Estados Unidos no podían favorecer la candidatura de Bosch.
Era obvio, además, la carencia de respaldo de grupos empresariales, fuente clave en el financiamiento de las campañas electorales. Pero lo más determinante, a nuestro juicio, resultó ser el comportamiento de importantes sectores poblacionales, desvinculados de la contienda bélica del 65 y cuyas preferencias se orientaron hacia una opción que le garantizara un retorno a la normalidad. Si se analiza con detenimiento, la revolución del 65 había sido un fenómeno esencialmente urbano, cuyo escenario casi exclusivo lo había sido la ciudad de Santo Domingo. Esto quiere decir que la gran mayoría del país permaneció en calidad de espectadora de este conflicto, siendo afectada por el mismo de manera negativa.
Joaquín Balaguer, quien había permanecido exiliado durante los últimos años de la vorágine política dominicana, representó la opción triunfadora en los comicios del 66. En torno a su candidatura se colocaron sectores medios, la gran masa campesina, grupos empresariales y, en general, personas que identificaban en esa alternativa la única vía posible para lograr la normalización de la vida institucional del país. Realizando una campaña récord en la que visitó las principales localidades rurales y urbanas, ofreció los puntos básicos de su programa: reforma agraria, generación de empleo a través de la incentivación de la inversión privada, restablecimiento del funcionamiento de la economía, reconciliación de los sectores en pugna y estabilidad política. Su facilidad oratoria, la articulación de una posición programática que resultaba atractiva a vastos sectores de electores, aunado al aprovechamiento de las debilidades que ofrecía la candidatura de Bosch, combinaron los elementos claves para entender su éxito.
"La paz -señalaba Balaguer- que el país tanto anhela no puede ser ofrecida al pueblo dominicano por ningún hombre que no inspire confianza a la inmensa mayoría del país, sobre todo, a sus fuerzas representativas". El líder reformista explotaba el lado flaco de la opción perredeísta, indicando que de ésta obtener el triunfo "se repetirá fatalmente la historia de 1963: la de una oposición sin cuartel en que todas las fuerzas conservadoras del país serían movilizadas bajo la instigación de los mismos intereses que dieron al traste con el ensayo democrático".
El Partido Reformista resultó triunfador en casi todos los municipios y provincias, excepto en aquellos que, como el Distrito Nacional, San Pedro de Macorís, La Romana, Barahona y Pedernales, la coalición de fuerzas que respaldó a Bosch contaba con el apoyo de numerosos contingentes de obreros, desempleados, y algunos estratos medios, especialmente juveniles. La votación alcanzada por el PR -795 mil votos- representó el 56% de la totalidad de los sufragios, contra 495 mil votos obtenidos por el PRD, que representaban el 36%. Del resto de las organizaciones políticas que participaron en los comicios, el PRSC logró el 2%, UCN el 1%, al igual que Vanguardia Revolucionaria Dominicana, quedando el PDC, el PLE, el PAR, el 14 de Junio y el PNRD por debajo del 1%.
Estos resultados dieron al Partido Reformista el 63% de los diputados y el 81% de los senadores, o sea, 47 diputados y 22 senadores, mientras el PRD acreditaba 27 diputados y 5 senadores, el 36% y el 19%, respectivamente. De esta forma, la primera administración de Balaguer, a diferencia de lo que sucedería luego con las sucesivas abstenciones del PRD en el 1970 y 1974, contaría con un cierto contrapeso congresional, localizado en la bancada perredeísta.
Estas elecciones produjeron innovaciones notables en el partidismo político nacional. El Partido reformista había emergido como la principal organización, electoralmente hablando. El PRD se había reducido a un plano fundamentalmente urbano, conservando su fuerza popular en las ciudades industriales del país y perdiendo la adhesión masiva del factor mayoritario que había coadyuvado a su triunfo en el 62: el campesinado. UCN -otrora significativa- prácticamente había desaparecido, pasando su electorado a apoyar al hombre que había anatematizado y desplazado del poder.»