jueves, 8 de enero de 2015

EL PROYECTO DE LOS AZULES. INTERESANTISIMA LECTURA!!!!!


EL PROYECTO DE LOS AZULES. INTERESANTISIMA LECTURA!!!!!

En 1879 terminó el desorden caudillista, cuando Gregorio Luperón asumió el control del Gobierno. A partir de ese año los azules gobernaron hasta el año 1887, cuando se nició la dictadura de Ulises Heureaux.
Los cambios introducidos por las nuevas relaciones capitalistas permitieron superar lo peor de la crisis económica y generar un relativo progreso. El repunte económico y el fracasado proyecto anexionista de Báez fortalecieron a los azules, que contaron con el apoyo de la burguesía para buscar soluciones en el marco del Estado dominicano, sin anexión a una potencia extranjera.
Los azules, dirigidos por Luperón, se ganaron el respaldo de los grupos económicos dominantes, en la medida en que el proyecto burgués que venían planteando se veía posible de realizar, pues ya se estaban sentando las bases económicas del mismo alrededor del azúcar y de otros negocios, como vimos antes.
La hegemonía de los azules a partir de entonces permitió estabilizar el poder y frenar el caos anterior.

Los gobiernos de los azules aplicaron muchas medidas que facilitaron la entrada de empresas extranjeras, la obtención de préstamos y la inversión de burgueses nacionales, que, sin dejar de ser comerciantes, se convirtieron en industriales, sobre todo en el negocio del azúcar.
Los azules venían luchando desde años atrás por un proyecto burgués nacional, en el marco de un sistema político de democracia representativa, o sea, electoral y con libertades. Sin embargo, como el capitalismo dominicano surgió como respuesta a una necesidad del capitalismo internacional, que penetraba en el país, las medidas económicas tenían que favorecer al capital externo, lo que hacía del país muy depediente en términos económicos y políticos. De manera que el nacionalismo de los azules terminó en un proyecto de subordinación a la burguesía extranjera, sobre todo norteamericana.
No podía ser de otra manera, porque la burguesía dominicana solo podía desarrollarse, al principio, a partir del sector exportador, o sea, con empresas que vendieran en el mercado internacional, sobre todo en los países imperialistas de Europa y en Estados Unidos. O sea, que la misma necesidad de desarrollo capitalista interno hacía del país, automáticamente, dependiente de los capitales del exterior.
Hasta los propios dirigentes azules se hicieron comerciantes importadores y exportadores y algunos se asociaron con la industria azucarera, como ocurrió con el propio Luperón y con los hermanos Lithgow.

La burguesía dominicana no podía sostenerse si no se subordinaba al imperialismo norteamericano. Los azules tuvieron que pasar del nacionalismo político a una nueva forma de entreguismo al imperialismo. Eso fue lo que sucedió, principalmente durante la dictadura de Ulises Heureaux, mejor conocido como Lilís, quien había sido el brazo militar de Luperón y quien gobernó cinco veces entre 1882 y 1899, con un intervalo de otro gobierno azul entre 1884 y 1886.
Por otra parte, los azules, que habían luchado a favor de un sistema político de democracia representativa, como la de los países capitalistas desarrollados, terminaron imponiendo la dictadura sanguinaria de Lilís, quien desbancó a Luperón.
Lo anterior se explica porque en el país no había sustento para un régimen de democracia burguesa, pues la burguesía no era fuerte y el capitalismo apenas se iniciaba. La burguesía dominicana desconfiaba de un esquema democrático y optaba por un régimen de fuerza.
El dilema del país era si seguía en el caudillismo y la inestabilidad política o si se imponía una dictadura que estabilizara, por la fuerza, el sistema de dominación. Esto último fue lo que sucedió con la dictadura de Lilís, a partir de 1887, pero sobre todo con su consolidación en 1889.
Ese esquema político, sin embargo, no podía tener continuidad en las condiciones de la época, porque la propia debilidad de la burguesía permitía que grupos políticos actuaran con autonomía con respecto al poder económico. Por eso, la dictadura de los azules no le puso fin al caudillismo, a pesar de que lo controlaron durante 20 años.

La dictadura de Ulises Heureaux
Durante la dictadura de Lilís, iniciada en 1887, se ampliaron las medidas favorables al capital extranjero. Veamos dos:
• Supresión de impuestos a las importaciones de maquinarias y materias primas a las empresas industriales y
agrícolas que se dedicaran a producir para exportar.
• Supresión de los impuestos sobre los beneficios de las mismas empresas.
Esas medidas favorecieron a la industria azucarera, que poco a poco fue pasando a manos del capital norteamericano.
En esos años, el capital extranjero era mayoritariamente europeo y sobre todo francés. Los norteamericanos tenían sus intereses en el azúcar y en la empresa de vapores. Los franceses estaban metidos en el negocio de las comunicaciones y los ferrocarriles y eran dueños del único banco que manejaba el dinero del Gobierno, que, además, hacía préstamos y emitía la moneda nacional.

Los europeos estaban en el negocio del azúcar, el cacao y el comercio. Los franceses, belgas e ingleses también le daban préstamos al gobierno; y una compañía holandesa controlaba el pago de dichos préstamos, o sea, controlaba las aduanas de los puertos, de donde el Gobierno obtenía la mayoría de los ingresos.
Como la industria azucarera era la más importante, los norteamericanos fueron ampliando su presencia en el país. En 1892 firmaron un acuerdo comercial con el Gobierno dominicano que les permitía vender la mayor parte de sus productos sin pagar impuestos de importación. Eso permitió que los productos norteamericanos empezaran a desplazar a los europeos.

Para fines de los años 90, Estados Unidos vendía el 57% de los bienes que República Dominicana importaba, y compraba el 61% de los bienes que Dominicana exportaba. En 1892, una compañía norteamericana,
la San Domingo Improvement Company of New York, asumió la administración de los préstamos europeos y hacía negocios con el dinero que el gobierno pagaba por dichos préstamos. Esa empresa controló las aduanas de Santo Domingo y Puerto Plata.
El poder que Estados Unidos había adquirido a nivel mundial, y sobre todo en la zona del Caribe, hizo que Lilís se plegara a los intereses norteamericanos y actuara contra el capital europeo, sobre todo el francés.

Fue tal el servilismo de Lilís con Estados Unidos, que en el año 1893 agredió al Banco Nacional, de capital francés, al cual le puso multas y le obligó a abrir la bóveda para sacarle dinero, acción que contó con el respaldo del Cónsul de Estados Unidos.
La dictadura de Lilís funcionó combinando la represión (asesinatos, encarcelamientos, etc.), un sistema de espionaje bastante extendido (de más de mil personas) y perdonando y comprando a determinados opositores.
El Gobierno de Francia respondió enviando unidades navales que amenazaron con bombardear sobre Santo Domingo y desembarcar tropas. Pero el apoyo norteamericano a Lilís
era tan importante, que al final la empresa de Estados Unidos, Improvement Company, compró el banco a precio bajísimo, pues estaba casi quebrado debido a la agresión de Lilís.
El ejército se modernizó con la creación de dos batallones profesionales, el mantenimiento de tropas permanentes y los barcos de guerra que cuidaban las zonas y ciudades costeras, donde se asentaba el poder político y también el económico.

Pese a que el aparato militar era muy grande, se dieron varios movimientos armados contra el régimen, como el que dirigió Casimiro de Moya (rival de Lilís en las elecciones de 1886), la guerrilla en Jarabacoa durante los años 90, la incursión armada de exiliados en Haití y la expedición dirigida por Juan Isidro Jimenes, burgués comercial que desembarcó con tropas en Monte Cristi. Todos esos intentos por derrocar a Lilís fracasaron.
A finales de los años 90, el régimen entró en crisis debido al descenso de la actividad económica, que combinada con una enorme corrupción gubernamental generó descontento en la población y en sectores de la clase dominante afectados por las importaciones baratas de Estados Unidos y por algunas medidas del régimen.
El endeudamiento de los primeros años de la dictadura afectó las finanzas del Gobierno, que tenía que pagar altos intereses por los préstamos, una parte de los cuales sirvieron para mantener la corrupción pública y los negocios sucios de algunos empresarios extranjeros. Y como el Gobierno no controlaba las aduanas, donde los ingresos los manejaba una compañía norteamericana que desfalcó al país, Lilís volvió a emitir monedas para mantener el gasto del Estado y principalmente del aparato militar.
El exceso de dinero provocó una devaluación de la moneda que afectó la capacidad de compra de la gente. En un marco de deterioro económico y descontento social, un régimen de mano dura es aún más odiado. Lilís tenía que ser sacado del Gobierno por la fuerza.

El 26 de julio de 1899, Ramón Cáceres, burgués agrario a quien popularmente le decían Mon, asesinó al dictador. En la conjura también participaron Jacobo de Lara, miembro de una familia de comerciantes y terratenientes, y Horacio Vásquez, primo de Mon y productor agrario ligado a la casa comercial Casimiro de Moya e Hijos.

Bibliografia: Historia dominicana:
desde los aborígenes hasta
la Guerra de Abril
Augusto Sención Villalona

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