sábado, 3 de noviembre de 2012

La Vega en la Historia.




La Vega en la Historia.
Fuente: Dr. Guido Despradel y Batista, Obras. T. II. Volumen LXXXVI  AGN. Año 2009. Pág. 323

Nota: este artículo fue publicado en el Periódico Renovación, XLIII: 325, 10 de octubre de 1978, Santo Domingo.

La Vega ha sido llamada  “la Pompeya de América” debido a que fue la  primera ciudad  fundada en el maravilloso valle de La Vega Real por el Almirante Cristóbal Colón, cuyo nombre fue proclamado poéticamente  por el mismo descubridor, fue destruida por un  horripilante terremoto
La Vega fue centro de muchas  actividades durante los años de la colonización. Fue centro minero, militar,  y eclesiástico. Tuvo  fundiciones de minerales, tuvo obispado y tuvo fortaleza. Su historia es un resumen de la historia de esta isla, desde  el paso de los conquistadores hispánicos hasta el paso de las invasiones haitianas.
Es  una historia cuajada de gloria y de desgracias, de lágrimas y sonrisas. Parecería, su historia, una leyenda de ficción, pero no: es un expediente fascinante de vida real, humana. Es un epicentro de sociología.
Pero ni siquiera todos los hijos de La Vega – residentes  o ausentes- tienen conocimiento cabal de ese expediente social histórico hace 40 años ( hoy 74 años) que se  editó en la  ciudad de la Concepción de La Vega, en una humilde  imprenta en que se componían a mano y se imprimía a pedal  la muy interesante Historia de la Concepción de La Vega,  escrita, en su incomparable y gráfico lenguaje, por el médico ,investigador antropológico , historiador, músico, periodista,  Dr. Guido Despradel y Batista, quien falleció  en 1959 a los cincuenta años de edad.
Como la primera edición fue muy limitada y han transcurrido  cuarenta años (hoy 74 años) de aquella, era casi imposible conseguir un ejemplar, pero el Club Rotario de La Vega Real, presidido por el compueblano doctor Pedro Héctor Holguín, decidió reeditar la valiosa  abra y la puso en circulación  en la primera semana de este mes (octubre de 1978), en un acto especial que se celebró en aquella histórica ciudad. (La Vega), las  ruinas de cuya primera fundación están siendo puestas en valor  por especialistas nativos y extranjeros.
Varios pueblos conservan  sus primeros documentos con devoción religiosa, y los veganos debieron tener esa misma  actitud hacia  una obra como esta,  escrita  por un talento privilegiado como era  el de Guido Despradel y Batista, quien distraía tiempo de sus ocupaciones profesionales y culturales para sumergirse en la investigación de los archivos parroquiales y notariales con que confeccionar su trabajo.
En aquellos tiempos no existían  las facilidades ni las fuentes necesarias para hallar a mano el dato o el expediente útil, y  había que limitarse a los más factibles. Muchas  obras  históricas  estaban escritas en inglés o en francés y había que acudir a las bibliotecas privilegiadas de aquí y fuera de  afuera para poder consultarlas y traducir partes. De ahí lo inolvidable de la labor que realizara la Sociedad Dominicana  de Bibliófilos, que está colocada en  manos  de todos esas obras, - incunables- algunas.
Historia de la Concepción de La Vega es una contribución  fundamental para el estudio y el análisis de una región  muy importante de nuestro país de  su evolución  económica, política y cultural.
El autor la inicia con sus varias funciones, aventuras y caracteres de los más variados que hicieron aportes – también variados a la formación  de la comunidad, desde los jameros (de la sección Jamo), que  se gozaban con invadir el lugar en donde celebraban unas  bodas llevándose en sus caballos a la novia para desflorarla en el monte; siguiendo con el heroísmo  de Marcos Trinidad y Juana Saltitopa hasta  la  terquedad  del rico  de don Pancho Mariano de la Mota.
En lo cultural, se halla el lector con aportes de gentes que ha venido y se ha aplatanado en la comunidad desde el norte americano, desde  Francia,  desde Venezuela, desde  Inglaterra o desde Haití, de manera que el gobernador haitiano de 1859 exigió antes de morir, que  su corazón fuese enterrado en el centro de la Plaza de Armas  de La Vega.
El autor. (Dr. Guido Despradel y Batista)
La ocasión es propicia para hablar  del médico-escritor Guido Despradel y Batista, uno de los grandes desconocidos de nuestro país, de las presentes generaciones.
Despradel y Batista, sobrino de Lorenzo Despradel, periodista y maestro que alcanzó el grado de coronel en la guerra de Independencia de Cuba y fue secretario privado  del generalísimo Máximo Gómez, así como su biógrafo- fue un estudiante excelente y desde la presidencia de la ANEU (Asociación Nacional  de Estudiantes Universitarios), sostuvo una  actitud arraigada y cívica contra todas las dictaduras cuando se iniciaba la era  de Trujillo. En una ocasión se negó a darle la mano a Trujillo en la antigua casa presidencial de Gazcue, después que fueron llevados a la presencia del  brigadier numerosos estudiantes de la ANEU detenido en el Parque Independencia cuando se preparaban para celebrar  un mitin.
Se graduó de médico en 1933, ejercido en La Vega, en  donde fundó conmigo (se refiere el autor de este articulo  Julio Cesar Martínez propietario y director del Periódico Renovación),  en 1936 la revista Renovación y la sociedad Cultura  y reorganizo la vieja sociedad Amor  al Estudio, cuya biblioteca lleva ahora su nombre.
Como dirigente estudiantil estuvo en Haití para solidarizarse con los universitarios haitianos en su lucha contra la  dictadura de Borno. Era flautista, conferencista, gran conservador, fácil escritor de pluma galena pero sin alardes. Escribió sobre historia, sociología, agricultura, arqueología, folklores, etc.
En 1936 leyó un  ensayo en la sociedad Amantes de la Luz de Santiago, que le perfiló como una de las más sólidas promesas en los estudios sociológicos dominicanos. La conferencia se intituló “Raíces de Nuestro Espíritu”, y  fue reeditada por Ediciones Renovación  en 1971. También  fueron reeditados en 1975 su biografía sobre Juan Pablo Duarte y su trabajo sobre el aporte de la Familia Duarte Diez a la Independencia Dominicana, trabajo  este último que  obtuvo  un premio en la sociedad Amantes de la Luz.
El intelectual e investigador se mantuvo durante años en una  posición increbantable contra la dictadura, pero la presión d esta, resumida en la frase “te pliega o te muere”. Quebró su voluntad y aceptó un curul de diputado. Ejerció en el Hospital Padre Billini y fue catedrático  de la Universidad de Santo Domingo (hoy, Universidad Autónoma de Santo Domingo. (UASD).
No  hubo  gesto de movimiento cultural en La Vega que no contase con el apoyo solidario  y efectivo de Guido. En un momento en que todo parecía  languidecer definitivamente bajo la monotonía del absolutismo, Guido inicio en su  pueblo un ciclo de lecturas comentadas. Cuando  afuera  todo ese monólogo, Guido mantuvo a un grupo de jóvenes dialogando y debatiendo sobre temas de indiscutible trascendencia y  sentido.
Su Historia apareció el 16 de julio de 1938, como homenaje suyo al primer centenario de la fundación de la Trinitaria, la sociedad patriótica que en 1838 colocó el detonante de nuestra Independencia.
En La Vega, en  su inmenso aislamiento, el joven participaba en todos los actos artísticos  y culturales que matizaban todavía aquella comunidad que había sido llamada la Antenas dominicana, laborando que fue de escritores como don Federico García Godoy y muchos otros artistas, técnicos y escritores.
En  ocasión en que se organizó un homenaje al ilustre munícipe e historiador don Manuel Ubaldo Gómez Moya, el gobierno dictatorial pretendió reducir su categoría de reconocimiento a un gran hombre y hasta amenazó con prohibirlo; pero Guido y los demás organizadores del homenaje a don Ubaldo se mantuvieron firmes y el acto colectivo se efectuó sin permitir ninguna mediatización, y posteriormente  se imprimió un folleto contentivo a todo lo que se escribió en torno a la personalidad de don Manuel Ubaldo Gómez y Moya, sin hacerse la menor mención como era  obligatorio del dictador de turbo (Rafael Leónidas Trujillo Molina)
Guido, este  hombre muerto prematuramente, con un universo que descubrir ante sus compueblanos y compatriotas, escribió su Historia de La Vega, con  intenso amor y devoción  y hasta con sentido crítico edificante que se advierte en  muchos de sus conceptos sobre la evolución  de la comunidad que lo vio nacer.
En su obra hay un trabajo muy interesante sobre la usurpación de los apellidos. Explica, inclusive, el origen del propio apellido Despradel cuya raíz estuvo en Haití. Así explica entre muchos, los apellidos Montion, La Motta, Del Orbe,  Deschamps, Velazco, etc.
Creo sinceramente que  la nueva edición de la Historia de la Concepción de La Vega, tan oportunamente patrocinada por el Club Rotario de allí,  debe ser motivo de regocijo y de  nuevo interés por las cosas del pasado de parte de todos los veganos.
Sobre todos de los veganos ausentes. A veces, los descendientes se olvidan de todo. Olvidar los orígenes no se constructivo. Tal vez por  eso los  hebreos no se olvidan ni un momento de su Talmud ni de su Biblia, ni  los mahometanos (islámicos) se olvidan de su Corán. En la Historia están  el alma y el espíritu del hombre. La maldad y la virtud son la materia prima del hombre  y hay que verificarlas, analizarlas y superarlas
 (Revista Renovación, XLIII; 325. Santo Domingo, 10 de octubre de 1978



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