miércoles, 29 de abril de 2015

El escalofriante relato de Zunduri, la esclava de la tintorería de Ciudad de México

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Nacen en Santiago siamesas unidas por el abdomen y el tórax

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24 de abril y Peña Gómez: en primerísima persona

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¿Hubo en el 65 una “revolución” o una “revuelta” en República Dominicana?

¿Hubo en el 65 una “revolución” o una “revuelta” en República Dominicana?
¿Hubo en el 65 una “revolución” o una “revuelta” en República Dominicana?

¿Hubo en el 65 una “revolución” o una “revuelta” en República Dominicana?

Mucho se ha hablado de los hechos heroicos, patrióticos y hasta románticos del 1965, denominados por una mayoría “La Revolución de Abril”.  Ahora,  cuando se cumplen 50 años del inicio de los mismos, la ocasión es propicia para preguntarnos: ¿Ese año hubo una guerra o una revolución en la República Dominicana?.
Para desarrollar este tema vamos a analizar los acontecimientos:
Ese año una mayoría exigía con mucho más intensidad que fuera repuesto el gobierno de Juan Bosch, derrocado dos años antes por un grupo de militares y civiles. (Bosch, a la sazón líder del Partido Revolucionario Dominicano, había ganado las elecciones del 1962, las primeras después de la tiranía de Trujillo). Las tensiones aumentaron y el 24 de abril llegaron a su climax.
EL AUTOR es periodista, director de ALMOMENTO.NET.
EL AUTOR es periodista, director de ALMOMENTO.NET.
La insurrección se transformó de inmediato en una guerra civil, protagonizada por un lado por militares y civiles que apoyaban a los golpistas del 63, y por el otro los que aspiraban a reponer la Constitución (“constitucionalistas”).
Los tres primeros días fueron de intenso combate. En una oportunidad las fuerzas constitucionalistas se enfrentaron a los militares en el puente Duarte, único punto por el cual se podía tener acceso a la ciudad desde la base aérea de San Isidro.
El 28 de abril comenzaron a llegar 42 mil soldados extranjeros.Aunque su manifiesto propósito era “proteger vidas y propiedades” de los estadounidenses residentes, en realidad su interés era impedir que surgiera aquí un gobierno izquierdista, similar al que se había instalado en Cuba seis años antes. “Los Estados Unidos no pueden y no van a permitir el establecimiento de gobiernos comunistas en el hemisferio occidental”, dijo en esa oportunidad el presidente estadounidense, Lyndon B. Jhonson.
Como es natural, la presencia de los soldados estadounidenses fortaleció al grupo militar que enfrentaba a los constitucionalistas. La ciudad de Santo Domingo quedó virtualmente dividida en dos y el país con dos gobiernos: el “Constitucionalista”, cuyo presidente interino fue el líder perredeísta Rafael Molina Ureña y luego el coronel Francisco Alberto Caamaño, y el de “Reconstrucción Nacional”, a cuya cabeza estaba el general Antonio Imbert Barreras, uno de los organizadores del complot que perpetró la muerte de Trujillo y reconocido anticomunista.
Los enfrentamientos se desarrollaron durante casi cinco meses en los estrechos límites del casco urbano de la ciudad de Santo Domingo. Aunque hubo intentos de expandirlos, no fue posible.
La Guerra de Abril no terminó por la acción militar sino gracias a la diplomacia internacional, en la cual jugó un papel estelar la Organización de Estados Americanos (OEA). En agosto se iniciaron formalmente las negociaciones de paz y el 3 de septiembre se firmó un “Acta Institucional”, mediante la cual ambos gobiernos acordaron renunciar y elegir un gobierno civil provisional presidido por el abogado Héctor García Godoy, celebrar elecciones en 1966, declarar una amnistía general, desarmar a los civiles, el retiro de los militares norteamericanos y que los principales líderes militares constitucionalistas fueran designados agregados militares de embajadas dominicanas importantes o reintegrados a las filas de las Fuerzas Armadas. (Caamaño fue designado en Inglaterra pero la reintegración de estos últimos, no se produjo nunca).
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define textualmente la palabra REVOLUCIÓN de la manera siguiente:  “Cambio violento de las instituciones políticas,económicas o sociales de una nación”, “cambio rápido o profundo de cualquier cosa”.
Y sobre “REVUELTA” señala: “Alboroto, alteración, sedición”, “Riña, pendencia, disención”.
Siempre se ha insistido en denominar a lo ocurrido en 1965 como “Revolución”. Pero, aquí no se produjo cambio de estructuras ni de instituciones, como ocurrió por ejemplo en Rusia, a partir del 1917, o en Cuba luego del 1959. Sí hubo alboroto, disención y hasta sedición.

Archivo de Seguridad EEUU: Johnson y la intervención en RD de 1965


Archivo de Seguridad EEUU: Johnson y la intervención en RD de 1965

 Archivo de Seguridad EEUU: Johnson y la intervención en RD de 1965
Por Servicios de Acento.com.do 
. 29 de abril de 2015 - 5:00 pm -  
 http://acento.com.do/2015/actualidad/8244819-archivo-de-seguridad-eeuu-johnson-y-la-intervencion-en-rd-de-1965/
 
No hubo mención de una amenaza comunista en su declaración pública; ni había habido comentarios sobre este asunto en su conferencia de prensa la tarde anterior. De hecho, el propio Johnson había eliminado específicamente dichas referencias de los borradores de su declaración para reforzar el énfasis en el mantenimiento de la paz y los aspectos humanitarios de la intervención
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Foto: Fuente externa/Lydon B Johnson y su equipo de trabajo.

Texto traducido de manera libre del escrito de David Coleman, expresidente del Porgrama de Grabaciones Presidenciales del Miller Center de la Universidad de Virginia y miembro del Archivo de Seguridad Nacional de EE.UU:

Hace cincuenta años, unos 400 marines estadounidenses desembarcaron en la República Dominicana. Al final del segundo día, más de 1,000 más habían aterrizado. En las semanas siguientes, se les unieron las fuerzas del Ejército de Estados Unidos. Con el tiempo, decenas de miles de soldados estadounidenses se dedicarían a lo que se conoció como la Intervención Dominicana, primero como parte de una acción militar unilateral de Estados Unidos y luego, bajo los auspicios de una fuerza internacional confeccionada por la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Cuatro días antes, en República Dominicana se había iniciado una espiral en una guerra civil, cuando los miembros del Partido Revolucionario Dominicano y sus aliados tomaron por asalto el Palacio Nacional e instalaron un presidente provisional. La resistencia de las fuerzas leales condujo a la escalada de los niveles de violencia.

Una serie de informes cada vez más nefastos del embajador de Estados Unidos en República Dominicana, William Tapley “Tap” Bennett, Jr., advirtiendo que la situación se estaba poniendo peligrosa para los ciudadanos estadounidenses en el país y que las influencias externas probablemente estaban desempeñando un papel influyente en la revolución, convencieron a Johnson de que tenía que actuar y que no podía permitirse el lujo del tiempo para armar una coalición internacional mediante la Organización de los Estados Americanos.

Contra el consejo de muchos de sus asesores principales, Johnson decidió personalmente enviar a los marines. Su misión declarada era proteger y evacuar a los ciudadanos estadounidenses de la isla. Según explicó en una audiencia de la televisión nacional en la noche del 28 de abril, era “con el fin de dar protección a cientos de estadounidenses que todavía están en la República Dominicana y escoltarlos a salvo de regreso vuelta a este país”. [1]

No hubo mención de una amenaza comunista en su declaración pública; ni había habido comentarios sobre este asunto en su conferencia de prensa la tarde anterior. De hecho, el propio Johnson había eliminado específicamente dichas referencias de los borradores de su declaración para reforzar el énfasis en el mantenimiento de la paz y los aspectos humanitarios de la intervención.
Pero había una segunda parte importante en la misión militar. Como presidente de los Jefes del Estado Mayor, el general Earle Wheeler dio órdenes al general Bruce Palmer Jr., el comandante de las fuerzas estadounidenses, para la misión que tenía dos objetivos, uno anunciado y uno sin mencionar: “Su misión anunciada es salvar las vidas estadounidenses. Su misión no anunciada es evitar que la República Dominicana se vuelva comunista. El Presidente ha declarado que no va a permitir otra Cuba. Usted tiene que tomar todas las medidas necesarias para llevar a cabo esta misión. Se le darán fuerzas suficientes para hacer el trabajo”. [2]
Johnson temía que las fuerzas comunistas al estilo de Castro estuvieran amenazando con establecer un régimen comunista en República Dominicana. Pero había pocas pruebas de tal influencia, algo que Johnson sospechaba entonces, y que más tarde provocó expresiones de arrepentimiento en privado.

Las cintas grabadas en secreto en la Casa Blanca de LBJ proporcionan una visión profundamente texturizada e íntima de su toma de decisiones durante la crisis.

El teléfono había sido durante mucho tiempo una de las herramientas de trabajo esenciales de Johnson, lo que le permitía neutralizar la geografía y comprimir el tiempo para llegar más allá de la burbuja de la Oficina Oval. Durante la crisis dominicana, lo empleó de manera extensiva, al conectarse directamente con Tap Bennet en Santo Domingo, y con Puerto Rico, donde Abe Fortas (el futuro juez de la Corte Suprema) había ofrecido sus servicios como una línea de comunicación con el presidente exiliado Juan Bosch. También le facilitó obtener informes del estado de cosas a todas horas directamente de los oficiales de guardia en la Sala de Situación de la Casa Blanca y el Centro de Comando Militar del Pentágono.

Pero eso no siempre se logró sin problemas. La falta de un equipo seguro de comunicaciones significaba que el Presidente y sus representantes en el Caribe por lo general tenían que hablar a través de líneas abiertas que eran propensas a la interceptación o simplemente al problema más mundano de las líneas cruzadas.
Marines en la ciudad de Santo Domingo
Marines en la ciudad de Santo Domingo
En algunos casos, dieron lugar a códigos improvisados absurdamente complicados que con frecuencia crearon más confusión que claridad. En una llamada de las que se recoge abajo, Johnson le dice el secretario de Defensa Robert McNamara que llame a Bennett en Santo Domingo para pedirle su opinión sobre si se debe enviar unos 500 infantes de marina adicionales. “Escuche para ver si él tose fuerte, y si no, pues vamos a movernos”, lo instruyó Johnson.

Al tiempo que refleja la intensa implicación personal del propio Johnson en la dirección de la intervención, la crisis está representada en cientos de cintas de la Colección Johnson de conversaciones telefónicas grabadas en secreto en la Casa Blanca. Aquí solo ofrecemos una pequeña muestra tomada principalmente de los primeros días en que se estaban tomando las decisiones importantes sobre el envío de marines estadounidenses al peligro y si se debía incrementar la participación militar estadounidense.

Las transcripciones presentadas (Ver vínculo al final del artículo*) proporcionan una sección transversal que ilustra la gestión personal de Johnson en la crisis. Algunas son completamente nuevas; otras son versiones mejoradas de las transcripciones que se han publicado antes en otros lugares.
En conjunto, revelan el tipo de información que el Presidente estaba oyendo, incluyendo cuándo, cómo y de quién. Revelan, de manera sorprendente y a menudo chocante, el tipo de información incompleta y con frecuencia defectuosa que se estaba utilizando para tomar decisiones importantes.

Y muestran, además, la brecha entre lo que se decía en público y lo que se decía en privado, un fenómeno que había inquietado a la administración menos de un año antes en el episodio del Golfo de Tonkin, y que cada vez se haría más importante en la medida en que la guerra de Vietnam se intensificaba.
Fuente: *http://nsarchive.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB513/

HISTORIA, PASADO Y PRESENTE DE SANTO DOMINGO.. IMAGENES

ABCEFGJHKNOQPSUThttp://recursos.diariolibre.com/contenidodl/infografias/pasadopresente/

Erigen monumento en honor a los soldados desconocidos de la Revolución de Abril

  • http://www.diariolibre.com/noticias/2015/04/24/i1114301_erigen-monumento-honor-los-soldados-desconocidos-revolucin-abril.html
 
 
DISTRITO NACIONAL. La fosa común donde descansan los restos de los soldados sin identificar que perecieron en la Revolución de Abril de 1965 ya tiene un monumento en el Cementerio de la Avenida Independencia.

El nicho que durante años permaneció con un sencillo empañete por fuera, hoy es un monumento digno de los combatientes que lucharon por devolver la democracia al país.

"Para hacer el monumento usamos mármol travertinos rústico que viene de Barahona, detrás hicimos una especie de torre que termina en jardinera colgante y debajo está la tarja conmemorativa. Para subir pusimos tres escalones en honor a los Trinitarios", explicó José Cotorreal, arquitecto encargado del diseño y construcción del mausoleo.
 
 
Antes

Después
 
El obelisco realizado por el senador Reinaldo Pared Pérez a un costo de unos RD$200 mil, será inaugurado el 28 de abril.

"El doctor Reinaldo quiso hacer este aporte para rescatar esta tumba que estaba en un abandono total, pensamos que este es un reconocimiento muy merecido", manifestó Juan Carlos Segura, del equipo de campaña del también secretario general del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

De su lado, la socióloga Eulalia Flores, quien durante años solicitó la realización de esta obra, manifestó su agradecimiento.

"Ya estos muertos pueden descansar en paz y yo puedo morir tranquila", precisó Flores.