viernes, 31 de octubre de 2014

La famosa columna erigida en Aelia Capitolina (Jerusalén) por Adriano es un gnomon de un reloj de sol gigante.



El mapa-mosaico de Madaba (542-570 d.C.)

En Jerusalén (Aelia Capitolina), en la "plaza del mercado" frente a la Puerta de Damasco se colocó una columna monumental en el siglo II d.C. La columna fue erigida por el emperador Adriano. En el mapa-mosaico de Madaba aparece la representación cartografica más antigua de Jerusalen y también aparece la representación de la columna erigida por Adriano.

La función de dicha columna es misteriosa. Científicos del Instituto de Arqueología de la Universidad de Varsovia ofrecen una nueva hipótesis de que la columna había servido como un gnomon gigante en tal "plaza del mercado".
El texto emocionante "De Locis Sanctis", de Arculfo, un monje del siglo VII, se describe el fenómeno de un reloj de sol gigante en Jerusalén erigido por Adriano. Arculfo habla de cómo la sombra de la columna indica el cambio de tiempo y el solsticio de verano.
Bibliografia:
Marek Titien OLSZEWSKI, "Cadrans solaires sur trois mosaïques byzantines au Proche-Orient et quelques autres identifications hypothétiques de gnomons géants", Archeologia (Varsovie) 60, 2009 (2012), p. 69-79, pls. IX-XI.
Artículo está disponible en el portal: https://www.academia.edu/2136122
Marek Titien OLSZEWSKI, Les cadrans solaires dans les mosaïques antiques, Les Dossiers d'Archéologie 354 - Le temps des Romains, (novembre-decembre) 2012, pp. 16-17.
El resumen del artículo está disponible en el portal https://www.academia.edu/2135981

La psicología de masas del fascismo ¿cómo llegó Hitler al poder?

La psicología de masas del fascismo ¿cómo llegó Hitler al poder?

Acerca de Michael Neudecker

Michael Neudecker, periodista y politólogo, profesional de la comunicación política de origen alemán. Su experiencia profesional ha transcurrido hasta el momento en el ámbito de las corporaciones locales, el parlamento regional de Madrid y la redacción de El País donde aprendió su oficio. Ha colaborado como analista en diferentes páginas web y mantiene dos blogs personales donde escribe sobre historia (La Vida de los Años http://vidayeltiempo.blogspot.com.es/) y sobre análisis político y de comunicación (Las Reglas del Juego http://mneudecker.blogspot.com.es/).
¿Cómo es posible que en Alemania, el país con el movimiento obrero más organizado de Europa, millones de trabajadores apoyaran a Adolfo Hitler a pesar de su carácter reaccionario? Una respuesta interesante pero controvertida a esta pregunta la ofreció Wilhelm Reich en su libro “La psicología de masas del fascismo”: el apoyo masivo al nazismo habría sido consecuencia de la represión sexual propia de un modelo de familia autoritario muy extendido entre las clases medias y entre gran parte de los trabajadores. La represión de los instintos sexuales más profundos y desde la más tierna infancia habría creado individuos con grandes carencias y frustraciones que habrían tratado de compensar participando en un movimiento autoritario y obedeciendo a un líder que reproducía a nivel político esas mismas estructuras autoritarias de la familia. 
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Wilhelm Reich fue un autor muy polémico en su época. Sociólogo, psicoanalista y comunista austriaco (expulsado del partido por “heterodoxo”), vio la llegada de Hitler al poder en Alemania en 1933. Ese año escribió su obra “La psicología de masas del fascismo” para tratar de dar una respuesta a la pregunta que en ese momento se hacían en la izquierda europea: ¿Cómo es posible que millones de trabajadores alemanes, el movimiento obrero más grande y mejor organizado de Europa, no impidieran e incluso apoyaran al fascismo a pesar de tratarse de una ideología reaccionaria que trabajaba en contra de sus intereses como clase social? Y también, ¿cómo es posible que millones de ciudadanos alemanes de clase media aceptaran la muerte de la democracia y el triunfo de un sistema que les perjudicaba en sus aspiraciones individuales, tanto económicas como políticas?
Reich explicó que según el dogma imperante entre los autores marxistas en los años 30, a los que calificó como “vulgares”, eran las condiciones económicas las que determinaban la conciencia de clase y por lo tanto la acción política de las masas. Según este planteamiento, no habría otra fuerza más poderosa que la realidad económica para mover a los individuos hacia una determinada ideología política que debería corresponder a sus intereses. Es decir, en teoría, durante la crisis económica que azotó el mundo a partir de 1929, las masas deberían haber apoyado a las izquierdas porque solamente éstas defendían sus intereses frente a la explotación capitalista despiadada, y los nazis deberían haber carecido casi de de seguidores entre los obreros y las clases medias en peligro por la crisis porque “su esencia se presentaba como la expresión más extrema de la reacción política y económica”.
Sin embargo, la realidad tomó un rumbo muy diferente. Como explicó el autor, “la crisis económica, que hubiera debido imprimir un impulso hacia la izquierda a la ideología de las masas, inició de hecho un deslizamiento hacia la derecha que se apoderó de todas las capas proletarias de la población”. Reich fue incluso más lejos y aseguró que “fueron precisamente las masas empobrecidas las que ayudaron a la instalación en el poder del fascismo, es decir, a la reacción política más despiadada”. ¿Por qué?
¿Por qué se equivocaron los partidos de izquierda? 
Reich criticó que el análisis de sus compañeros marxistas no tuviera en cuenta otra variable más poderosa a la hora de predecir el comportamiento político del individuo que no fueran las condiciones económicas. Para Reich, lo que faltaba en el análisis marxista eran las condiciones subjetivas, las fuerzas que anidan en el interior de la personalidad de cada individuo y que pueden incluso ser más poderosas que las condiciones objetivas de su entorno. Reich se refería a la estructura psíquica de cada individuo, que tiene su expresión política en la psicología de las masas.
Según Reich, los partidos de izquierda habrían fracasado ante Hitler porque no supieron trabajar las condiciones subjetivas de los obreros alemanes, mientras que los nazis sí supieron conectar y movilizar la estructura psíquica del proletariado y las clases medias mediante una propaganda muy eficaz. En este sentido, Reich explicó que “la ideología de cada formación social no solamente tiene como función reflejar el proceso económico, sino también enraizarlo en las estructuras psíquicas de los hombres de esa sociedad”. Es decir, mientras que los partidos de izquierda hablaron durante la crisis de la lucha de clases con un éxito moderado entre los obreros, Hitler habló de otros asuntos que conectaban mejor con la mayoría de la población.
¿Cómo fue eso posible? Porque el mensaje de Hitler era absolutamente “irracional” y por ello consiguió un apoyo igualmente totalmente irracional que nada tenía que ver con las causas “objetivas” de los autores marxistas. El movimiento nazi tenía un fuerte componente emocional “que no se sostiene con argumentos racionales”.
El control de las ideas
Reich explicó que la conciencia colectiva no avanza a la misma velocidad que los acontecimientos, por ejemplo una crisis económica: “La situación económica no se traslada inmediata y directamente a la conciencia política”. Existen una serie de controles que impiden esperar una reacción inmediata y explosiva por parte de las clases explotadas contra su situación y el principal control es el ejercido sobre las ideas. En este sentido, Wilhelm Reich citó a Karl Marx para explicar que “las ideas de la clase dominante son también las ideas dominantes de cada época”. Es decir, es posible mantener bajo control a una mayoría sumisa que acepta la explotación y la dominación gracias al control de las ideas
Pero no se trata de una simple manipulación mediática y del mensaje. Es mucho más profunda. Según Reich se articula a través de la familia, en concreto del concepto de la familia dominante que reproduce a escala doméstica las relaciones de poder y dominación del Estado sobre los individuos: “La familia autoritaria representa la célula productiva más inmediata y la más importante del pensamiento reaccionario: constituye la fábrica de la ideología y de la estructura reaccionarias”, explicó el autor.
En concreto, Reich aseguró que la dominación comienza en los primeros años de vida del individuo con la represión de los instintos sexuales del niño y adolescente, aplicando la prohibición, los castigos y el remordimiento. Se trata de una técnica muy eficaz porque “la inhibición sexual es el medio de ligar al individuo con la familia”. El objetivo de esa unión sería convertir “el lazo biológico del niño con su madre y el de la madre con los niños en una fijación sexual indisoluble y en una falta de aptitud para contraer otros vínculos. El vínculo del niño con su madre es el núcleo de la unión familiar”. Una vez pasa el tiempo y los niños se convierten en adultos, esa unión con la familia se traslada al Estado, ya que “las representaciones de patria y de nación son, en su núcleo subjetivo emocional, representaciones de la madre y de la familia”.  
Según este análisis, la familia reproduciría a pequeña escala a la nación y representaría a la patria, con la que se formarían unos lazos de lealtad que impedirían cualquier actitud hostil hacia el poder estatal. En otras palabras, según Reich el miedo a la libertad sexual sería el principal obstáculo para la revolución contra la explotación económica y contra las clases dominantes, y la mejor vía para apoyar las opciones políticas reaccionarias que reproducen las relaciones de poder que se dan en las familias autoritarias.
La clase media, el principal apoyo de Hitler
La familia era la base de la estructura social de las clases medias porque proporcionaba la ayuda económica y era la base de la existencia de los pequeños y medianos negocios, ya que a diferencia del gran capital que explota a los obreros, “la clase media se explota a sí misma” (empleando a familiares en el negocio, manteniendo a la mujer en el hogar, etc). A su vez, esta explotación familiar se basaba en una estructura patriarcal con una fuerte represión sexual, lo que reproducía en la familia la dominación del poder estatal: “La posición del padre en el Estado y en la economía se refleja en su actitud patriarcal con respecto al resto de la familia. El padre representa en la familia al Estado autoritario, de donde el padre se convierte en el más precioso instrumento del poder estatal”, afirmó Reich.  
Esa posición autoritaria del padre facilitó el acceso del nazismo a las clases medias, según Reich, ya que el liderazgo carismático de Hitler representaba a ese padre autoritario. Hitler encarnaba a la nación y la relación de la masa era emocionalmente individual: es decir, cada uno de sus seguidores creía tener una relación individual con Hitler y sentía una confianza infantil hacia Hitler, una actitud provocada desde la infancia por la familia autoritaria que extirpaba cualquier tipo de iniciativa independiente: “Cuanto más ha perdido el individuo, a consecuencia de su educación, su sentido de la independencia, tanto más se manifiesta la necesidad infantil de apoyo por la identificación afectiva con el führer. (…) El pequeño burgués reaccionario se descubre a sí mismo en el führer, en el Estado autoritario; en razón de esa identificación se siente defensor de la nacionalidad”, escribió Reich. 
La clase media fue, con diferencia, la que mayor apoyo prestó a los nazis en su camino hacia el poder (“El grueso de las tropas de la cruz gamada fueron las clases medias”). La familia autoritaria creó el marco para que el mensaje de Hitler fuera bien recibido en esa clase social. Pero, ¿cuál era ese mensaje?
El mensaje de Hitler: la lucha contra el sistema a favor del sistema
El propio Partido Nazi tenía un origen pequeño burgués y el componente emocional del mensaje del nazismo funcionó porque, según Reich, coincidía con las estructuras de esta capa social: “En lo esencial el origen pequeño burgués de sus ideas coincidía con las estructuras de las masas, dispuestas a darles la mejor acogida”. Es decir, el mensaje del nazismo se acoplaba como un guante a las clases medias. ¿Por qué?
Las clases medias vivían atemorizadas por la expansión del gran capital que amenazaban con destruir su modo de vida. El pequeño comercio se arriesgaba a ser absorbido por las grandes empresas en las ciudades y las pequeñas propiedades campesinas estaban amenazadas por los grandes latifundios en el campo. Temían perder su estatus social y acabar “degradadas” a clase obrera, hacia la que sentían una mezcla de temor y desprecio. Las clases medias vieron en el nazismo una oportunidad de enfrentarse a sus dos miedos, el gran capital y la clase obrera, y a tener una expresión política propia: “Las clases medias se pusieron en movimiento y, bajo el disfraz del fascismo, efectuaron su entrada en la escena política como fuerza social”, escribió Reich.  
Las clases medias interpretaron su apoyo a los nazis como “una lucha contra el sistema, y por tal entendía el régimen marxista de la socialdemocracia”. Pero también sentían un violento rechazo al gran capital. Como escribió Reich: “Nunca hubiera podido ganar Hitler para su causa a las clases medias si no hubiera prometido iniciar la lucha contra el gran capital”. Precisamente el gran capital era un aliado fundamental para los nazis y su objetivo fundamental de acabar con las fuerzas de izquierda, según Reich, por lo que obligatoriamente existió una contradicción con las aspiraciones de las clases medias de realizar la “revolución nacional”.
Esa contradicción fue superada con éxito por Hitler porque conectó con esta clase social en su aspecto más íntimo, según Reich: “El estudio de la eficacia psicológica de Hitler sobre las masas debía partir de la idea de que un führer o representante de una idea, no podía tener éxito más que si sus conceptos personales, su ideología o su programa se encontraban en armonía con la estructura media de una amplia capa de individuos integrados en una masa”. Es decir, Hitler contó con la ayuda de la estructura de la familia autoritaria para imponer un mensaje altamente irracional y emocional entre la clase media que “olvidó” sus aspiraciones revolucionarias contra el gran capital guiados por un liderazgo carismático y autoritario.  
Los obreros, también con Hitler
Pero las masas que llevaron al movimiento nazi al poder no provenían solamente de las clases medias, ya que solamente con ellas no era suficiente alcanzar una mayoría decisiva en las sociedades de los años 30. Como ya se ha señalado, un número muy considerable de trabajadores, incluso muchos organizados en el movimiento obrero, apoyaron a los nazis a pesar de que representaban supuestamente justo lo contrario de sus intereses objetivos. Según Reich, lo hicieron porque “se aburguesaron”, es decir, adoptaron una conciencia de clase media y con ella adoptaron las mismas estructuras que permitieron calar el mensaje nazi.
A diferencia del proletariado en época de Marx y Engels a mediados y finales del S.XIX cuando los obreros sufrían unas condiciones de vida miserables, en los años 30 del S. XX, los obreros (los alemanes, sobre todo), disfrutaban de unas condiciones de vida mucho mejores, lo que les habría alejado de su motivación revolucionaria y les habría acercado emocionalmente a las clases medias. Los obreros habrían adoptado así los modelos pequeño-burgueses de familia autoritaria, facilitando el acceso de la ideología nazi a un grupo social en el que, según los analistas marxistas de la época, no debería haber tenido cabida.
Hitler pudo contar así con el apoyo masivo de la clase media y con una amplia capa de la clase trabajadora porque en ambas funcionaba la estructura de la familia autoritaria. Por lo tanto, y a modo de conclusión, Reich explicó que para combatir a las ideologías reaccionarias no hay que apostar por un discurso basado en la realidad “objetiva”, sino adentrarse en la estructura psíquica de cada individuo que no tiene por qué coincidir con la realidad que le rodea. Por todo ello, la única manera de atacar a las fuerzas reaccionarias y conseguir que triunfe la revolución, es atacando el concepto de familia autoritaria y la represión sexual de sus miembros.
El poder de lo irracional 
“La psicología de masas del fascimo” de Wilhelm Reich es una teoría heterodoxa que analiza la causa del apoyo masivo a una ideología extremista, irracional y violenta por parte de una sociedad moderna y educada. Reich despertó una importante polémica con este libro, que cuenta con muchos detractores y también con muchas opiniones favorables abriendo un debate todavía sin fin.  
la psicologia de masas del fascimo
Hoy es difícilmente aplicable, al menos al pie de la letra. El mundo, al menos en Occidente, se ha transformado de manera decisiva en algunos de los aspectos clave de su teoría. Por ejemplo, el concepto de familia autoritaria ya no existe en las sociedades europeas actuales de la misma manera como en los años 30 del S. XX. Sin embargo, más de ocho décadas después, esta obra de Wilhelm Reich contiene unos elementos interesantes de reflexión acerca de cómo millones de personas guiaron su comportamiento político por lo emocional y lo irracional en una época de crisis.
Foto mitin nazi
Fuente cubierta libro

Un templo faraónico descubierto por cazatesoros

FUENTE DIARIO EL MUNDO

ARQUEOLOGÍA En el subsuelo acuoso de una vivienda
 http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/un-templo-fara-nico-descubierto-por-cazatesoros?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+arqueologos+%28ARQUEOLOGOS%29

Un templo faraónico descubierto por cazatesoros


Bloques de piedra con inscripciones jeroglíficas.
Bloques de piedra con inscripciones jeroglíficas. FRANCISCO CARRIÓN
FRANCISCO CARRIÓN Corresponsal El Cairo
Actualizado: 30/10/2014 13:42 horas


Pertrechados de escafandras y botellas de oxígeno y cargados de sigilo. Una cuadrilla de cazatesoros horadó durante días el subsuelo acuoso de una vivienda en el extrarradio de El Cairo en busca de los restos de un templo faraónico con más de tres milenios de antigüedad. Un soplo a la policía frustró su lucrativa empresa.
El valioso botín está ya en manos de las autoridades egipcias. El ministerio de Antigüedades ha comunicado este miércoles que un equipo de expertos ha logrado recuperar del lugar las piezas localizadas por una excavación ilegal integrada por siete personas en el interior de una casa del pueblo de Badrashin, a 30 kilómetros al suroeste de El Cairo.
En su aventura, los traficantes -detenidos por la policía de antigüedades y turismo hace dos semanas- no olvidaron el más mínimo detalle: contaban con botellas de oxígeno, trajes de buceo y todo el material necesario para sumergirse en el pozo donde reposaban los vestigios.
La recompensa lo merecía. Entre los objetos hallados tras bombear los nueve metros de agua subterránea, se cuentan bloques de piedra con inscripciones jeroglíficas que datan del reinado de Tutmosis III (1490/68-1436 a.C.), el faraón más poderoso de todos los tiempos. "Tutmosis el grande" subió al trono tras el óbito de su tía y madrastra Hashetsup (1508-1458 a.C.) y reunió la virtud del estratega militar y el gobernante brillante.
Estatua de una persona sedente escoltada por la policía. FRANCISCO CARRIÓN
La pieza más formidable de los restos de un templo levantado durante el Imperio Nuevo (1539-1075 a. C.) es la estatua de una persona sedente de 2,5 metros de altura tallada en granito rosa. Los agentes han escoltado el regreso a tierra del coloso -con los brazos extraviados y muy deteriorado tras siglos bajo agua- y su traslado a la necrópolis de Saqqara para su paso por quirófano.
En la colección que ha sobrevivido al naufragio también figuran fragmentos de columnas y siete estelas murales. El ministro de Antigüedades Manduh el Damati ha catalogado el lugar como sitio arqueológico y ha ordenado el inicio de una excavación para arrojar más luz sobre los hallazgos.
No es la primera vez que los cazatesoros protagonizan un descubrimiento y son atrapados por las autoridades. Presentes ya en el Antiguo Egipto, los ladrones del fascinante patrimonio faraónico han convertido en filón los tres años de agitación política que ha vivido el país árabe desde el ocaso de Hosni Mubarak.
Los robos han germinado en la necrópolis de Dashur, al abrigo de la ampliación ilegal de un cementerio; en la ciudad de Antinoópolis, fundada en el Medio Egipto por el emperador Adriano o en las colinas del sureño Asuán, donde el pasado año los habitantes hallaron cuatro tumbas de altos funcionarios del Antiguo Egipto que esquilmaron durante diez meses ante la pasividad policial.
Algunas de las aventuras de los cazatesoros han acabado en tragedia, con sus urdidores sepultados en los túneles excavados en busca del saqueo. En otras ocasiones han alimentado el mercado negro de patrimonio que el Estado egipcio trata de erradicar o han tenido su desenlace en un arresto.
Como sucedió también el pasado julio. A principios de aquel mes una misión de arqueólogos locales se topó con una bella capilla esculpida en piedra caliza de la dinastía XI (2061-1991 a.C.) bajo una calle de Sohag, en el Alto Egipto. Días antes la policía había cazado a unos vecinos perforando el páramo sitiado por las viviendas, a unos metros del templo de Seti I (1290-1279 a.C.).

Descubren un antiguo templo egipcio durante una excavación ilegal – RT

Descubren un antiguo templo egipcio durante una excavación ilegal – RT

Ciudadano arremete contra abogados que quieren la renuncia del Procurador: “¡Es más que serio que ustedes!”


Ciudadano arremete contra abogados que quieren la renuncia del Procurador: “¡Es más que serio que ustedes!”

 

 

Por Samuel Tapia /acento.com.do. 31 de octubre de 2014 - 3:50 am - 26 Comentarios
Instó al presidente Danilo Medina a “ponerse los pantalones” y actuar contra quienes cometen hechos ilícitos dentro del Estado 

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- “Judas… Iscariote, todos… vagabundos y sinvergüenzas”, grita sin pelos en la lengua, el ingeniero José Báez, quien “cantó sus verdades” a los representantes de la Comisión de Jurista por el Rescate de la Institucionalidad en el Ministerio Público, quienes depositaron una querella en contra del procurador Francisco Domínguez Brito, en la mañana de este jueves 30.
“Todas esas vagabunderías van juntas para legalizar lo mal hecho. A Danilo que se ponga los pantalones y que tranque a esos corruptos. Defendiendo ladrones, na’má”, vocifera sin titubear frente a la Procuraduría General de la Procuraduría General de la República, ante los ojos atónitos de algunos y la risa de otros que pasan por las calles.
“Todas esas vagabunderías van juntas para legalizar lo mal hecho. A Danilo que se ponga los pantalones y que tranque a esos corruptos. Defendiendo ladrones, na’má”
Báez, se queja amargamente, bajo el calcinante Sol del medio día  de que el Estado no le ha pagado por concepto de sus trabajos realizados desde el 2007, obteniendo una respuesta de que “no hay cuartos para pagar”, mientras que a los diputados y senadores les sobra para “regalar”.
(Leer también: En Ucrania el pueblo castiga a funcionarios malos lanzándolos a la basura, con autorización legal)
Entre sofocos y pausas para recuperar el aliento, lamenta que los abogados que se querellaron contra el procurador, sean reconocidos por defender “causas injustas” y a corruptos.
Noticia relacionada.
Abogados se querellan contra Domínguez Brito y piden su renuncia

La dictadura perfecta

La dictadura perfecta


Luis Estrada, realizador mexicano.
Luis Estrada, realizador mexicano.
Fernanda Solórzano/http://www.letraslibres.com/
En la historia de la televisión en vivo hay pocos momentos tan memorables como aquel donde Mario Vargas Llosa llamó a México “la dictadura perfecta”. Fue en 1990, en el último debate del encuentro “La experiencia de la libertad” que convocó Vuelta para que grandes intelectuales reflexionaran sobre el fin del comunismo en Europa del Este. Vargas Llosa quiso discutir la ausencia de libertad. Dijo que el pri “reclutaba” al medio intelectual y lo acogía en sus espacios como estrategia para permanecer en el poder. Y agregó un matiz crucial: lo hacía sin exigirle una adulación sistemática sino, aclaró, “pidiéndole una actitud crítica”.
El primero en usar la frase de Vargas Llosa en una película mexicana fue Luis Estrada. La filtró en una plática de sobremesa entre los personajes de La ley de Herodes (1999). Su travesura tuvo consecuencias épicas. La Secretaría de Gobernación, al darse cuenta en el último momento de la inclusión de la frase, quiso retirar la película del Festival de Cine Francés en Acapulco, donde se estrenaría. En la ceremonia inaugural, el público pidió a gritos una explicación. El actor Damián Alcázar tomó el micrófono y la dio: la película, dijo, había sido detenida por órdenes de “arriba”. La masa rugió, la prensa tomó nota y los franceses amenazaron con denunciar el acto de censura. Lo que sigue es historia: no hubo más remedio que proyectar la película, el entonces director de Imcine fue destituido y nunca más una película fue censurada por criticar al Estado.
A quince años de ese episodio, Estrada vuelve a utilizar la frase de la polémica, ahora como título. Con La dictadura perfecta el director continúa su saga de sátiras contra los males en turno: la eternización del pri en La ley de Herodes, el neoliberalismo en Un mundo maravilloso (2006) y el fracaso de la guerra contra el narcotráfico en El infierno (2010).* Esta vez señala un nuevo enemigo: el poder cada vez mayor de los medios de comunicación, en especial, la televisión. Lo nuevo del caso, sugiere Estrada, es que si ese medio antes hacía de lacayo ahora ocupa el lugar del amo. Como resumen, el tagline de la película: “La televisión ya puso a un presidente… ¿Lo volverá a hacer?”
Vargas Llosa se refirió a una dictadura “camuflada”, y la película arma su trama alrededor de ese verbo. La primera escena tiene lugar en Palacio Nacional, donde se reúnen un embajador de Barack Obama y un presidente de México (Sergio Mayer). En un inglés que lastima el oído, este le dice a aquel que si su país abre las fronteras los mexicanos harían “todos los trabajos sucios que ni los negros quieren hacer”. En segundos, el comentario se vuelve trending topic, motivo de “memes” y la burla de todos. Presidencia pide ayuda a tv mx, la principal televisora del país, por lo que su director (Tony Dalton) ordena que en su noticiero 24 horas en 30 minutos se difunda un video escandaloso que acapare la atención de la audiencia. En el video se ve al gobernador Carmelo Vargas (Damián Alcázar) aceptando fajos de billetes de un conocido narco. Ahora es el “Gober Vargas” quien pide ayuda a tv mx, y esta recurre a la misma estrategia: difunde un nuevo asunto urgente sobre la desaparición de dos niñas pequeñas en el estado del que Vargas es gobernador. El caso, como se esperaba, se convierte en el reality show más visto en el país.
De todos los guiones que Jaime Sampietro ha escrito para Estrada, este es el que contiene más referencias a hechos reales y/o televisados: la perla racista de Fox, los videos de Bejarano, la desaparición de Paulette, el montaje donde se arrestó a Cassez, las conversaciones grabadas entre funcionarios y narcos, etc. (Incluye además personajes como un mesías de la oposición, un “niño verde” y una actriz de telenovelas que se perfila como primera dama.) Los guiños solos no garantizan un efecto cómico: la apertura de temas –propiciada por el cine del propio Estrada– y la explosión de videos donde funcionarios exhiben su patetismo ha cultivado en estos años a un público que ya no se sorprende con la representación de lo vergonzoso. Más que reflejar el ridículo, el nuevo reto de la mancuerna Estrada-Sampietro consiste en darle más vueltas a la tuerca de la ficción. Lo más atractivo de La dictadura perfecta es su fusión de personajes y el trastrocamiento de las líneas de tiempo de susCon La dictadura perfecta el director continúa su saga de sátiras contra los males en turno. referentes: que el supuesto embajador de Obama evoque las declaraciones de un presidente con quien no coincidió en el poder, por ejemplo. O que Vargas sea simultáneamente un chivo expiatorio del presidente en turno y un político en las circunstancias de Enrique Peña Nieto cuando el Estado de México fue escenario del caso Paulette. Es un recurso que refuerza la figura de la serpiente que se muerde la cola: el ciclo eterno de la corrupción y manipulación de apariencias del que es imposible escapar.
Ya que esta figura es constante en el cine de Estrada, se echa de menos al personaje que en las películas previas servía al espectador de vía de entrada al círculo de la conspiración. Alguien ingenuo aunque corruptible, que despierte cierta empatía y nos lleve a plantearnos sus horribles dilemas: el gobernador títere de La ley de Herodes, el mendigo de Un mundo maravilloso y el migrante que en El infierno vuelve a su pueblo y lo encuentra controlado por narcotraficantes. En La dictadura perfecta ese personaje podría ser el productor de televisión a quien se encomienda la reparación de la imagen de Vargas (Alfonso Herrera). Si es así, lo que falló fue la elección del actor para interpretarlo. Sin el rango de Damián Alcázar –que en las películas anteriores cumplía con ese rol– el arco dramático de este personaje parece una línea recta. Un grave problema ya que él tiene la misión de involucrar al espectador.
Con todo, lo más enigmático de La dictadura perfecta ocurre segundos antes de que arranque la acción: sobre un fondo de estática que sugiere que lo que se ve es un programa de televisión, aparecen los nombres de las instituciones y fondos que produjeron el proyecto: Imcine, Eficine, Fidecine y Estudios Churubusco. Para agrandar el misterio, las notas de producción mencionan que Grupo Televisa fue la empresa que aportó fondos fiscales y que Videocine adquirió por adelantado los derechos de comercialización (aunque luego se retiró). Ya que la película alienta y estimula el pensamiento conspiratorio, confieso mi curiosidad por saber cómo estas instituciones y esa empresa contribuyeron a la filmación de una fábula que, por más ficción que sea, les niega legitimidad.
Las películas anteriores de Luis Estrada también han recibido fondos del Estado. En una entrevista que conmemora los diez años de La ley de Herodes el director cuenta que se trató de un gol (la palabra es mía): presentó un proyecto al que luego agregó detalles, y aprovechó la negligencia usual de los funcionarios que revisan proyectos. Algo parecido debió pasar con El infierno (en las notas de La dictadura perfecta se dice que el entonces presidente Calderón “se había molestado mucho con la película”). ¿También fue un gol La dictadura perfecta? No tengo idea. Sin embargo, no veo a los productores creyendo que la película hablaba de otros que no fueran ellos.
¿Es relevante preguntarse por qué los “villanos” de una película contribuyeron a su filmación? Si se trata de las anteriores de Estrada, no. Si es La dictadura perfecta, sí. ¿Qué marca la diferencia? El título, que es parte de la película misma y, por lo tanto, de su sentido. Y es que, en honor a la precisión –y a los ocho minutos que le tomó a Vargas Llosa elaborar su argumento–, vale la pena recordar el matiz: las obras respaldadas por un tirano hábil no son lisonjeras sino acusadoras.
¿Qué lugar tiene La dictadura perfecta dentro de nuestra “dictadura perfecta”? Hay tres posibles respuestas. 1) Demuestra que los tiempos cambian y que ahora se tolera la crítica. 2) Ninguno: simplemente el director burló al portero otra vez. 3) Da la razón a Vargas Llosa en tanto prueba que el pri y sus aliados dan juego a sus enemigos. A lo primero respondería: una cosa es tolerancia y otra estímulo económico. A lo segundo, sería bueno escuchar a Estrada narrar la jugada de su vida. Si es lo tercero, todavía mejor. De haber sido concebida para evidenciar a un nuevo-viejo pri que incluso alienta la crítica, La dictadura perfecta es una joya de metaironía, la más ingeniosa de Estrada hasta hoy. Por el momento, queda la especulación. ~
*Sobre cada una de estas películas escribí en los números de enero de 2000, abril de 2006 y septiembre de 2010.

jueves, 30 de octubre de 2014

El día que Che Guevara libró su último combate


El día que Che Guevara libró su último combate

http://regeneracion.mx/cultura/el-dia-que-che-guevara-libro-su-ultimo-combate/

El legendario guerrillero, Ernesto Che Guevara fue tomado prisionero el 8 de octubre de 1967 en Bolivia -donde intentó infructuosamente crear un movimiento insurgente- y fue asesinado un día después por un efectivo del ejército boliviano.
Guevara fue herido de bala en su pierna izquierda y tomado prisionero en el combate de Quebrada del Churo, y trasladado a la escuela de La Higuera, donde fue asesinado a sangre fría por un militar boliviano.

El verdugo de Guevara, el exsargento Mario Terán, relató a su ministro del Interior, Antonio Arguedas, cuáles fueron las últimas palabras del guerrillero: “¡Serénese y apunte bien! ¡Va usted a matar a un hombre!”.

Terán contó que quedó estremecido por esas palabras, dio un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerró los ojos y disparó la primera ráfaga. 
Che
Regeneración, 8 de octubre de 2014.-A las 13,30 del 8 de octubre de 1967, en la Quebrada del Yuro, en Bolivia, el Che Guevara comenzaba su último combate. Tenía 39 años y peleó con el coraje de siempre, cubriendo a su ya diezmada tropa, en primera línea de fuego, defendiendo a sus heridos y posibilitando la retirada de los que sobrevivieron a su fracasado intento de crear un Vietnam en Sudamérica. Antes del anochecer, con una pierna atravesada por un balazo que le impedía caminar, su fusil destruido por un disparo y sin proyectil para su pistola, el Che cayó prisionero del ejército boliviano. Lo llevaron a una escuela abandonada de La Higuera en donde lo mantuvieron prisionero por unas horas. Lo ejecutaron en las primeras horas del 9 de octubre dando nacimiento a uno de los mitos más fuertes y perdurables del siglo XX.
Ernesto Guevara de la Serna nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, en el seno de una familia acomodada pero de pensamiento progresista. Con su familia vivió en Córdoba y en la capital federal, estudió medicina y libró un conmovedor combate contra el asma exigiéndose en los deportes más fuertes, como el rugby. Diego Bonadeo cuenta que siendo un chico su función era guardar el inhalador. Cada 15 minutos él corría hasta donde estaba el juez de línea, él le daba el inhalador, aspiraba y seguía corriendo. Siempre se esforzó por superar los límites. A los 12 años recorrió el país a dedo con un amigo. A los 23 recorrió Sudamérica, se topó con una realidad que desconocía y que despertó en él inquietudes sociales y políticas. Volvió al país para recibirse de médico y con el título volvió a partir en busca de aportar desde una medicina social y de buscar respuesta a las injusticias sociales. Recorrió los países del Pacífico y en 1953 arribó a la Guatemala de Jacobo Arbenz, presidente progresista que mantuvo un enfrentamiento con la política de los Estados Unidos en plena guerra fría, que derivó en su derrocamiento por un golpe de Estado. Ernesto Guevara había adherido totalmente al gobierno de Arbenz y se había vinculado con algunos jóvenes militantes con los que quiso armar una resistencia. Fracasó en su intento y marchó a México y allí cambió su historia.
En la capital mexicana conoció a sobrevivientes del ataque al cuartel de Moncada, operativo en el que cayó prisionero Fidel Castro. En esas reuniones empezó a escuchar hablar del abogado cubano que enfrentaba con un puñado de jóvenes a la poderosa dictadura de Batista. Se casó en México con Hilda Gadea, una economista marxista peruana a la que había conocido en Guatemala. En México para vivir trabajó de fotógrafo ambulante hasta que pudo ejercer su profesión. Realizó investigaciones sobre alergia y sobre políticas sanitarias y hasta presentó un trabajo en el Congreso Mexicano de Alergia sobre alimentos semidigeridos que se leyó y fue publicado en una revista científica. En 1955 sus amigos cubanos le presentan a Raúl Castro y éste a su hermano Fidel que lo describiría más tarde: “Era un estudioso del marxismo, autodidacta, muy estudioso, era un convencido”.
El 25 de noviembre de 1956 junto a un grupo de cubanos, partió en el Granma desembarcando en las playas de la provincia de Oriente, el 2 de diciembre. La aventura épica que se llamaría revolución cubana y que influenciara a los jóvenes de todo el mundo, había comenzado. Pelearon en situaciones adversas desde que pusieron pie en Cuba, fueron bombardeados, carecían de armas apropiadas. El Che fue herido gravemente. Sin embargo, la lenta lucha de aquel puñado de jóvenes que sobrevivieron al feroz recibimiento, culminó exitosamente y fue seguida con simpatía por todo el mundo. Incluso la estadounidense revista Life, caracterizada por su fidelidad a las políticas norteamericanas, les dedicó un número y catapultó a la fama a aquellos jóvenes barbudos y desaliñados, de pelo largo, que combatían contra un dictador. El Che participó en numerosos combates, siempre en el frente de batalla, como los de La Plata (17 de enero de 1957), El Uvero (28 de mayo), Bueycito (31 de mayo), El Hombrito (30 de agosto), Mar Verde (29 de noviembre), Altos de Conrado (8 de diciembre), Pino de Agua (16 de febrero de 1958). El Che, como se lo empieza a denominar, ya es comandante y desarrolla múltiples tareas. Dirige una de las columnas que va liberando poblaciones y librando combates por toda la isla. Veintiún combates se incluyen en su historia militar en Cuba en donde sobresalió por su valentía temeraria, voluntad, sacrificio e inteligencia para plantear el combate.
Lo demás es historia conocida. Lideró la reforma agraria e industrial en Cuba, fue ministro, manejó el Banco de Cuba, representó a su gobierno en recordadas conferencias internacionales, como la realizada en Punta del Este. Según cuentan, discrepó con Castro por su relación con la Unión Soviética. Guevara pretendía -se afirma- una Cuba alineada con los países del Tercer Mundo y no con los polos que confrontaban en la guerra fría. Eran los años 60, tiempos de liberación de las colonias, de las teorías de Fannon. Un tiempo en donde ser realista era pensar en lo imposible, como se escribió en el mayo francés. En donde los sueños eran esencialmente plurales y no individuales. Se alejó de Cuba y tejió la idea de crear cientos de Vietnam. Anidó en Bolivia y allí lo dejaron solo. Murió peleando y defendiendo sus ideas. Como escribió a sus padres en la despedida, ”muchos me dirán aventurero, y lo soy, sólo que de un tipo diferente, y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades”.
Lo enterraron en una fosa común que permaneció en secreto hasta hace 5 años.
El cuerpo del Che, como fue exhibido por los militares bolivianos. A la izquierda, un grupo de antropólogos trabajando para hallar su cadáver. Entre ellos, el platense Alejandro Incháurregui.
(Eldía)