sábado, 8 de septiembre de 2012

Incorporación de la Sociedad “La Progresista”, de La Vega.


Incorporación de la Sociedad “La Progresista”, de La Vega.Decreto. Núm. 1092 de fecha 14 de marzo de 1929, del Presidente Horacio Vásquez
VISTO.- El expediente en caminado a la Secretaria de Justicia e Instrucción Pública en fecha 6 de febrero de 1929, por el señor Lic. Manuel Ubaldo Gómez, en calidad de presidente de la sociedad “La Progresista”, asociación de carácter artístico y literario, domiciliada en la ciudad de La Vega, Provincia de La Vega, en solicitud de incorporación de la misma.
CONSIDERANDO. Que dicha solicitud es regular en la forma, por venir acompañada de los documentos requeridos por la Ley y estar suscrita por el funcionario de la asociación capacitado, según sus estatutos para representarla.
CONSIDERANDO. Que del examen de dichos estatutos resalta que la expresada asociación reúne las condiciones exigida por La Ley para su incorporación. En virtud de lo que dispone el articulo 4to. De la Ley sobre asociaciones que no tienen por objeto un beneficio pecuniario y oído el parecer del Secretario de Estado de Justicia e Instrucción Pública.
DECRETA
1ro. Concede la incorporación a la sociedad La Progresista, asociación fundada el 1ro, de septiembre de 1878, y domiciliada en la ciudad de La Vega, sujeta a las prescripciones de la Ley sobre asociaciones que no tienen por objeto un beneficio pecuniario del 26 de julio de 1920.
2do.archivar el mencionado expediente en la Secretaria de Estado de Justicia e Instrucción Publica, previa comunicación al peticionario y publicación del presente decreto en la Gaceta Oficial
Dado en Santo Domingo, Capital de la República Dominicana a los 14 días del mes de marzo del mil novecientos veintinueve (14-03-1929). Año 86 de la Independencia y 66 de la Restauración.
Horacio Vásquez
Presidente de la República Refrendado.
Refrendado.
Elías Brache Hijo
Secretario de Estado de Justicia e
Instrucción Pública.
Fuente.
Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones
Años 1927 a 1929, del 1081 al 2135 del 1ro de enero al 31 de 1929. pág.32
Imp. JR Vda. García Sucesores
Sto Dgo.. 1930, Ciudad Trujillo

YUCAHU UN DIOS QUE ENTERRABAN EN LOS CONUCOS


YUCAHU UN DIOS QUE ENTERRABAN EN LOS CONUCOS

YUCAHU UN DIOS QUE ENTERRABAN EN LOS CONUCOS
Nuestros antepasados tenían un sistema teológico directamente ligado a la producción y a la vida diaria, como lo explica en su libro “Arte Indígena y Economía en Santo Domingo”, de Marcio Veloz Magiolo. “Este es el verdadero motivo por el cual la llamada “Cultura Taina” comienza a desarrollar un proceso ritual acorde con sus necesidades económicas.
Los dioses se multiplican, se personalizan; cada cacique o jefe de poblado los tiene; cada clan, cada tribu, los tiene; la mujer que pasa de una tribu a otra por el proceso del matrimonio exogámico común a los grupos Orinoco-amazónicos, lleva consigo la impronta decorativa de sus cerámica y de los motivos quepredominan en la tribu de la cual proviene
Así hay todo un mecanismo de hibridación artística. Las representaciones están ligadas, básicamente, al llamado “Ritual de la Cohoba”, en donde el cacique, para decir al pueblo lo que debe hacerse cuando debe esperar un huracán, como cómbate a la plaga de yuca, o bien cuando habrá de terminarse el reinado de los hombres de la isla para dar paso a nuevos señores.
La muerte fue, entre los circuncaribes, el elemento fundamental de su actividad ritual, pero también los muertos eran una fuerza social. Parte de los elementos que influían en la producción. Si nosotros hacemos un recuento de los objetos del arte del mundo místico de los agricultorestardíos llagamos a la conclusión de que la muerte y cohoba tienen una relación tan profunda que son casi inseparables
La cahoba era un viaje al más allá. Pero ahí están, de este ritual, las magnificas obras de arte que son las espátulas vómicas o vomitivas, los amuletos acuchillados con la pasión ritual de esta actividad, los dujos o bancos en donde el cacique se sienta, hechos de madera y trabajados formidablemente; los inhaladores de alucinógenos tanto en barro y hueso, como en piedra
Las maracas rituales hechas de madera de guayacán; las vasijas sonajenas, moldeadas, y posiblemente también ritual. El sentido ritual de estos grupos de agricultores de la ocupación final antillana habían logrado conjugar las fuerzas de su creencia con la producción
Lo que parece ser obra de arte, para admiración y respeto, son realmente mecanismos importantes en el proceso de producción agrícola. Así el llamado trigonolito, o ídolo de tres puntas, cuyas variedad son tan numerosas, que a pesar de su belleza y del trabajo en roca digno de cualquier orfebre una pieza para ser colocada en el conuco, debajo de los sembrados, porque ese dios llamado YUCABU, BAIGUA, MAOROCATI, es realmente, como lo dijera Fray Ramón Pané, el dios que hace crecer las hortalizas.
Las sociedad “Taina” había logrado representaciones materiales paratodo aquello que pudiera influir decididamente en la vida de la comunidad”
Fuente
Herencia Taina en la Provincias Dominicanas,
Cuaderno de José Manuel Osorio y Daniel Beltre López
Comisión Presidencial de Apoyo al Desarrollo Provincial,
Colección Provincia No. 4 s/fecha

Doña Juana de Sotomayor


Doña Juana de Sotomayor

Escrito por: UBALDO SOLIS 
Doña Juana de Sotomayor
Las páginas de la historia de América no abundan muchos nombres de mujeres que pueden llamarse heroínas.
Doña Juana de Sotomayor, es la primera heroína dominicana su espíritu patriótico, rebelde y la nobleza de su corazón, como una escala invisible, se transmitió a esa mujer cuyo nombre, con posteridad al año 1655, constituye un tesoro para los dominicanos.
Es justo que las hazañas inmortales llevada a cabo por mujeres en aquellos tiempos en que el sacrificio precedía siempre a los combates, a las dificultades nacidas como consecuencia de un progreso embrionario, sean dada a conocer.
Doña Juana de Sotomayor, hija de una hidalga de Santiago y prometida de un capitán Luís López Tirado, quien acudió al llamado del gobernador y Capitán General de la Isla, Don Bernardo Meneses Bracamonte y Zapata ( Conde de Peñalba), ante la invasión de Sir Francis Dreke, el 10 de enero de 1586
Esta valerosa Dama rompiendo las tradiciones de la época, fue en pos de su amado prometido, saliendo de la ciudad de Santiago acompañada de un sirviente Diego Phelipe, desafiando la inclemencia del tiempo, cruzando caudalosos ríos, valles, montañas
Después de una larga jornada, llegó a su destino y ya las fuerzas española comenzaban a cantar cierta victoria. Doña Juana, se dirigió al sangriento escenario en busca de su amado capitán, de quien había oído lo más grandes elogios. Los heridos eran llevados al Castillo de San Jerónimo y allí en el campo de batalla yacía el cuerpo inerte del valiente capitán Luís López Tirado.
Pedro L. Verges Vidal, en su obra Juana de Sotomayor, mujeres celebres de América, Heroínas Dominicanas, dice poniendo en voz de la dama Santiaguera, ¡Díos Mió! Exclama la valiente mujer, la primera aclamación,de ella, ante el cuerpo inerte de su amado, sigue narrando Verges Vidal,lo que realmente aparecía ante los ojos de nuestra valiente heroína, le parecía un sueño, y llorando inconsoladamente sobre el cadáver de su querido.
Desde el fondo de la noche negra que cubría su alma blanca, se desprendía a la luz de una estrella que la alentaba al considerar que el capitán Tirado, había muerto por La Patria.
Ella misma ayudo a cavar la última morada del héroe y ante de partirelevo a Dios una oración.
Verges Vidal, hace la siguiente descripción de la dama-soldado, “vestida, de hombre, moquete al hombro, fija siempre su mirada en la lejanías, como queriendo escrutar el más allá, el flux de fuerte azul que aprisionaba sus formas escultura, el sombrero de cana de alas anches que cubría su esplendida cabellera; el pañuelo de Madrás que acariciaba en parte su cuello de alabastro, la cartuchera llena de ciento de pedazos de plomo, los ejecutores de sus anhelos de venganza.
Todos estos detalles daban la impresión de aquella mujer dominicana de unas de esas figuras de leyenda, en el instante en que más cerca estaban de la muerte
Doña Juana de Sotomayor, se incorporo a las tropas bajo las órdenes del Capitán Gutiérrez de Meneses, hijo del Conde de Peñalba, estimulando a su superior con valentía y ardor. Desde entonces el nombre de Doña Juana de Sotomayor, fue pronunciado con admiración y respeto.
La muerte de la valerosa dama, pudo haberse registrado en nuestra historia, como se registro la derrota sufrida por los ingleses en suelo dominicano. Esta hermosa y gallarda mujer, que peleo contra la horda de Drake en 1655, debe tener su reconocimiento en la historia dominicana
Fuente.
-Pedro L. Verges Vidal, Juana de Sotomayor, mujeres célebres de América (Heroínas Dominicana) Imprenta Tavares-Santiago, RD, 1935
-Carmen Lara Fernández, Resplandores de Gloria, Editora Montalvo, Ciudad Trujillo, RD, 1945, Págs. 37 y 38

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Discurso pronunciado entre las ruinas de la Concepción de La Vega, lugar denominado hoy Pueblo Viejo, el 12 de octubre de 1892. Al fijar allí una lápida conmemorativa del Descubrimiento de América. Pronunciado por Monseñor Nouel.


Discurso pronunciado entre las ruinas de la Concepción de La Vega, lugar denominado hoy Pueblo Viejo, el 12 de octubre de 1892. Al  fijar allí una lápida conmemorativa  del Descubrimiento de América. Pronunciado por Monseñor Nouel.
Haber  venido, señores, a colocar una inscripción  conmemorativa sobre estos escombros cuatro veces seculares y ejercéis  con ello uno de los actos más trascendentales para la historia de los pueblos. Porque, ¿ no han sido siempre las ruinas esos  libros sagrados que sirven para transmitir a las generaciones que se sucedan la historia d las generaciones que pasan?.
¿Cuál de nosotros hubiera podido jamás formarse una idea exacta de un  juego de gladiadores si no existieran las  todavía las  descripciones y las  ruinas misma del Circo Máximo? Y si no existieran estos escombros, como tantos otros en nuestra isla, ¿cómo pudiéramos rectificar los errores que a cada paso encontramos en los historiadores. Y que las pasiones, el interés a la ignorancias de los contemporáneos , amontonan siempre  para oscurecer la verdad de los acontecimientos?.
Habéis  cumplido, pues, con  una necesidad ineludible  para nuestros añales, al mismo tiempo que rendís pleito homenaje al  hecho portentoso y civilizador que representan estas piedras augustas. Rocas m veneradas que nos recuerdan todavía el triunfo de la verdad y de la ciencia, y la difusión de la doctrina que se predicaba. Ciencia, Civilización y Doctrina  que  ennoblecen estas ruinas y que las hacen mucho más acreedoras a la conservación y al respeto que tantas otras, que no representan  sino la depravación, el  despotismo o la barbarie.
Y la verdad, señores, subamos a las gigantescas Pirámides que dominan  el Nilo; contemplemos  esas enormes montañas de piedra que parecen como avanzadas del desierto para desafiar todos los elementos; y  si bien  es verdad que  admiraremos en ellas las perfecciones de las líneas, lo proporcionado de su descomunal grandeza, lo elevado de su  mole, en fondo no descubrimos más que  el servilismo de un pueblo o el despotismo  de los reyes
Sentémonos a meditar sobre  las ruinas de Nínive o Babilonia, de Menfis o Cartago; y después de haber evocado los recuerdos de sus hermosos jardines colgantes, de  sus anchas y bellas avenidas, la premiosidad de sus grandes tesoros y la avasalladora potencia de sus bajeles  apartamos la vista  para no tropezarnos también con su depravación y con  sus vicios.
Recordad las elegantes columnas de Corintio y los majestuosos pórticos de Atenas; pero no olvidéis que esos pórticos y aquellas columnas fueron bañados con la sangre inocente de cuarenta mil esclavos, sacrificados para celebrar la victoria  sobre los dacios, en el brevísimo espacio de una semana.
Penetrad, si queréis, en la ciudad de las sietes colinas, y aunque es forzoso confesar que  es cuna  de  Grasos y  Escipiones, y que entre los fragmentos de su Foro deshecho repercute todavía la palabra fascinadora  y elocuente de Marco Tulio; nos asfixiamos por el vapor  pesado  y sofocante que despide aquella tierra ennegrecida por los coágulos de sangre que  hicieron derramar sus Nérveas y sus Nerones, sus Heliogábalos y sus Calígulas.
Las piedras  del Anfiteatro Flavio no nos recuerdan  más que  la degradación de un pueblo o la injusticia, o el vicio, cubierto con el brillante ropaje de la  ostentación y de la opulencia;  mientras que  los escombros que ahí  tenemos, señores, nos representan la idea grandiosa de la fraternidad
Allá, aparece en la arena  una horda de gladiadores que van a ser devorados por las fieras; aquí, un ejército de misioneros que vienen a predicar  la paz y la civilización, la vida y el amor.
Allá, desfilan unos  cuantos, y,   Ave Cesar- exclaman-, los que van a morir te saludan”; mientras  que aquí, Las  Casas, Córdoba  y Montesino,  Ave, oh  pueblo,-repiten tú que va a perecer, ya no morirás”
Allá, unos cuantos vítores  a César, porque regresa de la Galia con sus águilas  triunfantes  y sus legiones invencibles; aquí un concierto universal para saludar el complemento del planeta.
Colocad, señores, esa lápida, y colocadla en nombre de la ciencia agradecida; en nombre de la medicina y la botánica, que descubrieron  en nuestras selvas vírgenes plantas inapreciables, en nombre de la geografía, que acrecentó el catálogo de sus mares, la nómina de sus ríos, de  sus mares, el número de sus montañas, de sus volcanes y de sus lagos; en nombre de la zoología, que se enriqueció con nomenclaturas de series de animales desconocidas; en nombre de la astronomía, que ensancho su horizonte y descubrió nuevas constelaciones; en nombre de la lingüística, que encontró nuevos sonidos;  en nombre de la arqueología, que desenterró nuevas  ruinas; en nombre de la náutica, que recorrió  nuevos desconocidos piélagos
Colocadla en nombre de la fraternidad universal, que extendió sus  dominios y finalmente, en el nombre  sacrosanto de la joven América, que surgió  a nueva vida, a la  vida del cristianismo, el cual cambio sus costumbres, a la  vida de la civilización, que destruyo su barbarie, y a la vida de la unión, que hermanó al viejo mundo.
Nota; Este discurso fue pronunciado ante los elementos intelectuales más destacados del Cibao,  quienes se dieron cita en el histórico lugar; y  fue pronunciado de nuevo por  la noche del mismo 12 de octubre  en el Teatro La Progresista de la  ciudad  de La Vega, repetición  que fue  pedida por la muchedumbre que allí se consagraba, ante  grandes ovaciones. En esa época era el Dr., Nouel Vicario Foráneo de aquella provincia.
Fuente: Gaceta Cultural, órgano del Instituto Vegano de Cultura, de la  ciudad de la Concepción de La Vega, septiembre-octubre 2008,  año 4 (Segunda Época) No. 19, una recopilación  por el  Ing. César Arturo Abreu Fernández. Pps. 2 y 3