miércoles, 5 de septiembre de 2012

La Ciudad de La Vega Modelo de Arquitectura Republicana que Desaparece.


La Ciudad de La Vega Modelo  de Arquitectura Republicana   que Desaparece.
La actual ciudad de La Vega fundada por los sobrevivientes de La Concepción, antigua fundación española, obra  del Descubridor y Conquistador Cristóbal Colón, que desapareciera en 1562 a consecuencia de un devastador movimiento telúrico que azotó toda las regiones Central y Norte de la isla,  cambiando así  el rumbo de aquellos históricos acontecimientos que se iniciaron a partir de la  epopeya del descubrimiento
Informaciones de diferentes épocas  dan cuenta de que la  ciudad actual, segunda de las fundaciones correspondientes a La Vega, levantada alrededor de un antigua  ermita dedicada  al culto de San Sebastián, que  estuviera situada al otro lada del  Río de donde  estuviera la  ciudad de la Concepción, no llegara a adquirir la importancia estrategia ni el valor  arquitectónico  y urbanístico de aquella
El abandono paulatino de los pobladores de la Concepción desde  mucho antes del terremoto y su  traslado a  otras localidades de la isla y  fuera de ella, en gran medida a consecuencia de la decadencia económica y el estancamiento general de la colonia, así como la incertidumbre que se apodera del ánimo de aquellos colonizadores que  decidieron quedarse al frente de sus intereses, no  obstante los estremecedores acontecimientos causados, por la naturaleza, fueron  más que suficiente para que la nueva ciudad  careciera  de  edificaciones de calidad similares a las de la  mayorías de las fundaciones  erigidas en el nuevo mundo.
Ni siquiera el templo principal de la nueva ciudad, ni el santuario erigido en honor  a Nuestra Señora de Las Mercedes en lo  alto del  Santo Cerro, originalmente construido de madera y más luego reemplazado por una pequeña y sencilla capilla, fueron  objeto de mayores pretensiones
El profesor Erwin W. Palm en su obra “Los Monumentos Arquitectónicos de la Española” dice sobre esta situación lo siguiente: “ La ciudad  que fines del siglo XV prometía tanto que  el testamento  apócrifo de Cristóbal Colón pudo presumir la voluntad del Descubridor de grabar en mármol la memoria de su gran empresa precisamente en la iglesia de  La Concepción de La Vega, en 1528, en definitiva tiene  fortaleza e iglesia de piedra y un Monasterio de San Francisco de Piedra e casa de Cabildo  y otros veinticinco  edificios de piedra muy bueno…… no hay agora (ahora) veinte  vecinos. La Vida se ha retirado de la ciudad. A Las Casas le parece soñar cuando, con el bullicio  de los años pasados aún en la retina, contempla ahora La Vega Real abandonada
De esta forma debe haber  transcurrido el resto del siglo XVI, todo el siglo XVII, de tan ingratos recuerdos en la historia de La Española  y parte del siglo XVIII. Con el apogeo que toma la colonia de Santo Domingo en el siglo XVIII, resurgen nuevamente las poblaciones del  interior, entre las cuales se encuentra la de La Vega. No obstante continuar siendo sus edificaciones de madera, y por supuesto carentes de diseño arquitectónico de valor alguno. Todavía a finales del siglo XVIII, La Vega sigue siendo una simple y modesta ciudad sin las  pretensiones de su predecesora
El escritor norteamericano Samuel Hazard en su  extraordinaria obra “ Santo Domingo, su pasado y presente”, publicada en la ciudad de New York  en 1873, y reeditada en  1974 por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, en   la que  refería a nuestra isla la conceptúa  como  “ victima del infortunio”, refiere de La Vega entre otras cosas lo siguiente: “ Esta constituida de manera ordenada; las calles  se cruzan en ángulo recto, y  en el centro de la  ciudad se halla la   acostumbrada plaza, cerca de la cual está el único edificio de importancia en el lugar, la iglesia. Las casas son generalmente de madera, aunque son mucho mejor que la mayoría de las demás ciudades,  siendo algunas de ellas de una solidez muy respetable…”
Es a finales del siglo XIX,  que se transforma definitivamente la ciudad de La Vega. Es durante  el llamado período del romanticismo que la  histórica ciudad  del Camú se transforma de lo que prácticamente podría considerase una  sencilla comunidad en una ciudad con características definidas, dotada de manzanas rectangulares, como apunta Hazard, y  bien proporcionadas, parque con glorietas y una diversidad de edificaciones entre3 la que se  encuentran las primeras  construidas de mampostería, hasta entonces  inexistentes en la ciudad.
El establecimiento en le Cibao de la Compañía Escocesa de Ferrocarril Santiago-Samaná, (Nota. U. Solís U., el proyecto del Ferrocarril Samaná- Santiago, nunca se dio, este solamente llegó, y fue  se consolido el proyecto Sánchez-La Vega,  el proyecto de  una de las mentes más progresistas que  haya tenido la República Dominicana, de todos los tiempos  hasta el día de hoy, y nos referimos a Don Gregorio Riva, a quien la Nación Dominicana le debe mucho y aún la Región del Cibao en especial la Ciudad de La Vega.). Trae a La Vega cierto progreso a la vez que conecta con las corrientes artísticas y culturales  cada vez más florecientes en la Europa romántica de finales del siglo XIX y comienzo del XX,
La comunicación con el puesto de Sánchez,  abierta  por el ferrocarril en el año de 1886 pone a La Vega en contacto con los estilos arquitectónicos europeos, así como con los patrones de construcción de aquellos tiempos, tantos  del viejo  mundo como de Norteamérica, permitiendo además la  oportunidad de conocer y ponerse en contacto con los nuevos materiales que procedían de ambos lugares
Con la llegada de varias empresas extranjeras a la región,  y la  afluencia de  materiales industrializados al mercado local, como  madera procesada,  acero,  cemento,  planchas lisas y acanaladas de zinc para cubiertas y otros más, por la  cual se desarrolla una actividad constructora similar a las de otras  ciudades importantes de la República.
La arquitectura republicana, denominación adquirida por las edificaciones que  del período que se  inicia con la Independencia de la República  a mediado de siglo XIX, entre los cuales florecieron  los estilos neoclásicos y victoriano, se desarrolla con singular  apogeo, llegando en cierto modo a llamar a atención de todo el país  que, en aquellos tiempos  se debatía entre levantamientos políticos y guerras revolucionarias.
El eclecticismo de la arquitectura republicana vegana es tan característico  que, según expresa el arquitecto Pedro Gamundy en su trabajo sobre  la Tipología Arquitectónica  Dominicana, es casi imposible establecer un orden por  estilos
Al igual que en otras  ciudades del país los veganos se apoderaron de otros estilos arquitectónicos de aquellos momentos, tales  como el Art. Nouveau, Art. Deco,  El Pradera, este último proveniente de las llanuras del  Medio-Oeste  de los Estados Unidos donde el gran maestro Frank Lloyd Whight, uno  de los padres de  la arquitectura contemporáneo fuera  su líder, y el estilo Bungalow, que  floreciera junto al Pradera en los  comienzos del siglo XX
La radicación  en La Vega a principio   del siglo XX del arquitecto Italiano Alfredo J. Scaroina contribuyó de manera notable  al mejoramiento del perfil urbanístico de la ciudad. Entre  sus principales obras estuvo la del Mercado de La Vega,  demolido penosamente y sustituido por una inhóspita plaza.
Similar a lo sucedido a  todas las demás   ciudades  dl país, el progreso, en su más funesta expresión , continua haciendo estragos en la mayoría de las edificaciones que dieron  identidad y categoría a la  ciudad Olímpica, dándole paso a una serie de nuevas edificaciones que,  a diferencia de las sustituidas, carecen  de estilo arquitectónico alguno, y más bien constituyen, a darle a esa  esta ciudad el sello  de uniformidad e impersonalidad que caracteriza a todas las demás ciudades  importantes de la República
Paralelamente  con estas devastaciones  se han estado efectuando  recientemente unas   pseudo restauraciones de fachadas en la que predominan la eliminación del recubrimiento de los ladrillos que están construidas , de igual manera que se hiciera en el interior del Santuario del Santo  Cerro, contradiciendo la naturaleza de los estilos arquitectónicos  en que  están inspiradas estas edificaciones
La Vega está llamada a jugar un  papel estelar en el desarrollo económico de nuestro país. Esperamos que todos los veganos, vinculado al progreso, no solo en el orden económico sino en el social y cultural, se ponga a tono con el clamor nacional, contribuyendo, por un lado al  rescate  de la  antigua Concepción  y por otro  a la revalorización de la zona antigua de  la ciudad , de forma que junta a todas las  demás ciudades  importantes de la República Dominicana reciba la admiración  y el respecto de cuantos la visiten
Fuente, consultada.
Manuel  del Monte Urraca, colección Vega Vieja, Vol.III, pps 15al 20

Origen y Evolución de la actual ciudad de La Concepción de La Vega


Origen y Evolución de la actual ciudad de La Concepción de La Vega
La actual ciudad de la Concepción de La Vega, fundada a orilla del que fuera en  un tiempo el caudaloso Río Camú, él que  bordeaba como guitarra arabesca  todo el entorno de esta urbe. Surgió de un caserío de improvisadas casuchas de chagua, tablas de palma y tejas, levantado  por  familias sobrevivientes de la destrucción del terremoto de diciembre de 1562, que  destruyo la abandonada Villa de la Concepción.
Otra parte  de los aterrorizados pobladores huyeron hacia Santiago, sin  darse cuenta que también la Villa de Santiago corrió la misma suerte que la Concepción.
Estos pobladores, se apropiaron  socialmente  de un espacio donde  reprodujeron las  costumbres,  valores y usos de sus antepasados. Dedicaron todos sus esfuerzos de sobreviviente a la actividad agropecuaria,  como consecuencia de ellos  ésta población y sus alrededores se consagraron a  este importante renglón de la producción.
Pese a la marginación, la opresión  y los anquilosamientos dentro del contexto en que vivía la colonia.  Los  cuales los pobladores de la antigua metrópolis no tenían recursos para avanzar más allá de lo que la autarquía impone
El proceso evolutivo, fue muy lento y  sus moradores tuvieron  que soportar las embestidas  de la naturaleza que  como   un presagio le perseguía,  nuevos terremotos, incendios y destrucción caían sobre sus residentes constituyendo a  provocar la emigración o la dispersión de la población.
Pasando los años, y en el tiempo de la dominación haitiana, el poblado principal de la Ciudad de La Vega, se encontraba concentrado  al rededor de la Plaza de Armas lo que  hoy es el Parque Duarte. Décadas más tarde, sus pobladores habían participado en  los hechos gloriosos de la proclamación de la  Independencia Nacional  y su participación activa en los sucesos de la Primera República. Estos  da  a indicar  que sus habitantes estaban relativamente cohesionados en torno a intereses comunes.
Para el 1871, en una ilustración  que publicara  Samuel Harzard, sobre La Vega de entonces, muestra un caserío de bohíos muy  pobres, aunque él encontró que las casas de maderas estaban muy bien  construidas y la disposición en ángulos rectos  de las calles la que le daba una impresión de urbana.
Sin embargo el grabado presenta, que estaba rodeadas de insalubres lagunas, no quitando que hubieses un grupo de personas acomodadas y de ricos comerciantes, pues en 1846 los veganos se habían quejado ante el Presidente Santana, por la competencia de los comerciantes judíos.
El historiador H. Hoetink, en su  obra “El Pueblo Dominicano 1850-1900. Apunte  para la Sociología  Histórica, segunda educción UCMM, Santiago, Rep. Dom, julio 1972, pág. 85, dice “Un ejemplo típico de estancamiento de  una ciudad en este periodo, lo constituye la muy antigua ciudad de  La Vega, a pesar de su situación en el fértil Cibao. En 1871 hizo con su (demasiado) grande Catedral, sus avenías de  acceso sembradas de gramas,  sus calles que se  cruzaban en ángulos rectos, sus casas de maderas bien construida. Le ocasionó a  Hazard, una  verdadera impresión .
Su población en ese entonces de 3,000 habitantes, y treinta años después, cuando contaba con 21 calles paralelas y 73 manzanas, no tenias más de 3,406 pobladores,( Listín Diario, 8 de junio de 1899; el censo de 1898.)
Este estancamiento   fue atribuido  a un castigo del Gobierno  Presidente Heureaux (Lilí), a la ciudad, por el papel que esta juzgó en la revolución de 1886 bajo el liderazgo de un miembro de  la distinguida  familia de Moya. (Obra, Hostos  en Santo Domingo, cit. I. 291) pero contra ideas de la ciudad vencida, puede deducirse el hecho que fue en la administración de Ulises Heureaux fue La Vega, escogida como punto de partida del Ferrocarril Sánchez-La Vega
Una explicación más probable del estancamiento de La Vega,  el hecho de que  en el Cibao,  la función de Santiago como centro regional  no necesitaba ser duplicada; mientras que en la región circundante a La Vega, el papel del centro de menor escala le correspondió a Moca, la  cual situada entre La Vega y Santiago, podía abátasele más fácilmente de  Santiago. Así la mano del progreso distribuía  automáticamente  sus dádivas de manera aparentemente caprichosa

Fuentes:
 El historiador H. Hoetink, en su  obra “El Pueblo Dominicano 1850-1900. Apunte  para la Sociología  Histórica, segunda educción UCMM, Santiago, Rep. Dom, julio 1972, pág. 85
Alfredo R. Hernández, “Visión General del Carnaval Vegano”, Documento  para Discusión  s/f. pág. 5
Listín Diario, 8 de junio de 1899.

LA ISLA, ORIGEN DE SU NOMBRE, LOS ABORIGENES LA LLAMABAN HAITI ó QUISQUEYA


LA ISLA, ORIGEN DE SU  NOMBRE, LOS ABORIGENES LA LLAMABAN  HAITI  ó  QUISQUEYA
El nombre que le daban los naturales, era de Haití,  según las crónica, este dato de tipo histórico  que aportan los verídico relatos de  Fray Bartolomé de las Casas y del Capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdez, y hasta el cronista indiano  Antonio  Herrera,  quien con  frecuencia repite  al Obispo de Chiapas. Tal testimonio fue recogido  de boca de  los soldados de la Conquista.  Hay  información   por vía indirecta , de carácter antehistórico, que alegan que  haber sido   transmitida por la tradición o por los escritores de la época que no surcaron siquiera el Océano , como  lo fue Pedro  Mártyr de Anglería, la cual  trae  confusión para el logro de la verdad objetiva de la Historia, para el esclarecimiento de la materia  , al tratar  respectivamente los nombres de Haití ó Quisqueya.
Las Casas, en su Historia de las Indias, dice “Yendo pues así  (el Almirante) mirando las tierras puso los ojos hacia  el Sueste, y visto tierra muy  grande, y es  la  grande  felicísima  isla Española, de la  cual tenía nuevas  muy frecuentísimas de los indios, que como de cosas muy  fastuosa, se la nombraban  llamándola Bohío; no supo  porque   tal nombre le pusieron, siendo toda   una lengua de los  de Cuba y de la Española, pues se llamaba sino “ Haytí”, la última sílaba lengua y aguda. Y agrega Las Casas,  “Así, que, miércoles 5 de diciembre, descubrió el Almirante la isla de Haytí a la cual  puso  después como luego Procederá, La Española.
Herrera, dice en su Décadas, Vol. V,  “No me  acuerdo que tanto durara de ancho  y largo esta cumbre,  porque  ha  mas de 50 años que estuve en ella,  llámase Haytí, la última sílaba aguda, de la cual de denominó y llamó toda la isla, y  así la nombraban todos las gentes de las islas comarcanas
Mientras que  Gonzalo Fernández de Oviedo, antes que Las Casas y Herrera, consagra el nombre de Haití con que llamaban los oriundos a la isla. “El Almirante preguntaba a los indios por Cipango,  dice, y ellos por señales le  respondían  y señalaban que era esta isla  de Haytí,  que después se llamo Española. Y creyendo los indios que el Almirante no acertaba el nombre, decían Cibao, Cibao, pensando que por decir  Cibao decían Cipango, porque en el Cibao es donde en esta isla están las minas más ricas  y de más fino oro.
Así pues, la isla que llamaron los hispanos, primero, La Española y luego Santo Domingo, los aborígenes, denominaban Haytí, (que   Pedro  Mártyr de Anglería, incurre en el barbarismo de llamar a la Isla Hispaniola) y Las Casas, dice “...y a esta  gran isla Española, nombraban Haytí, y  debían ellos decir  que en Haytí había grandes bohíos, Vol. I.) De su parte Krieger atribuye este  último nombre a los arahucanos cuando dice en  Aborigen Indian Pottery, vol. 156,  “los aborígenes arawacos llamaban la isla  Haití o Aití, dice  nombre también aplicado a la parte montañosa de la provincia de  Higuey.  Después cuando Colón descubrió la Isla, le cambio la denominación por la Española.  Este nombre más tarde ha sufrido la corruptela de la Hispaniola, término algo vago a veces adoptado por el uno geográfico desde entonces para designar la isla de Santo Domingo en concocción con la porción oriental, reservándose el de Haití para la parte occidental ocupada  por los haitianos en la actualidad.
Se ignora si este vocablo de Haití  es de origen náhoa o arahuco. En el caso de que proviniera del primero de estos  dialectos  o sublenguas  isleñas, no significaría, “tierra alta y montañosa” como  consigna algunas historias, < José Gabriel García en su Historia de Santo Domingo le da a Haití el sentido de “tierra  alta”. Moreau de Saint Rémy en su Descripción Topográfica y Política de la  parte española de la isla de Santo Domingo, se refiere cómo “los  insulares que habitaban la isla entonces llamaban Haití, expresión que, en su idioma, significaba “Tierra elevada, Tierra Montañosa”.
Porque ese idioma era polisintético como el Caribe y el  de todas estas islas, y emplearíase sólo las voz  arahuaca “tikeo (ti, elevada; keo, montañosa). Pero si Haití es náhuatl quiere decir “morada” o “templo del sol”. Padilla dice “puede ser Haití, un vocablo compuesto de náhos y Arauco y sindicaría entonces “casa elevada (de la raíz náhos” hay, casa,  y de la aruaca ti, elevada. Esta  puede ser la hipótesis más verosímil, ya que en el léxico taino la palabra  Haití es “horcón (Oviedo, Vol. 1, pág. 164)
Hay, una analogía entre Haití y su más antiguo significado, Diego Álvarez Changa en su  Carta al Cabildo de Sevilla y algunos cronicones de los escritores indianos atribuyen el nombre  de Haití  a la región costera de la bahía de Samaná, donde está la gruta “ Haití, que por  corrupción  lingüística  degenero en “ Haitises” o “ Haitiles”, por ser muchas las cavernas que se encontraban en  dicho sitio. Los moradores primitivos de la isla habitaron en esas cavernas envueltas en una leyenda indígenas ( Los aborígenes de Samaná que eran  los  ocupantes  originales de la isla que  Vivian  en las cuevas de ésta, dice Krieger,  eran muy escasos en número y estaban en relación  con los indios de la Martinica quienes  se comunicaban en  sus canoas.
Se aplicaba el nombre de Haití a una región montañosa del oeste  que según la tradición poseía frutas que ocupaban los araguacos y quizá  hasta los  yaquis, la cual Oviedo, Las Casas, y Herrera, han de  describir  como Haití
Pedro Mártyr se refiere a ella,   en sus Décadas Oceánica, dice  el cronista que la isla  fue poblada en su origen por salvajes provenientes de Martinica. Caizemú, donde la primera entrada de la isla, se extiende hasta el río que corre por la ciudad principal de Santo Domingo, y es el Hozama. Más por el Septentrión   termina en ásperas montañas, que,  por lo horrorosas que son, se llaman particularmente  Haití.
 Para Alberti y Bosch, precursor de la Prehistoria de Santo Domingo, las grutas de los Haitises la poblaron los autóctonos como es de evidencia en la caverna de San Rafael, la cual muestra  un piso cubierto por una espesa capa de cuerpo de caracol y otro detritus de mariscos.

Fuentes consultadas: por Ubaldo Solís
Dr. Gustavo Adolfo Mejía Richard, obra Historia de Santo Domingo (una  interpretación objetiva) Vol. I, Ciudad Trujillo (Santo Domingo) 1948, Instituto de Investigaciones Histórica,

NOTA SOBRE LA EVOLUCION ECONOMICA DE LA VEGA EN EL SIGLO XIX


NOTA SOBRE  LA EVOLUCION  ECONOMICA DE LA VEGA EN EL SIGLO XIX.
Fuente: Mario Concepción. Revista eme-eme, Estudios Dominicanos, Volumen II, Núm. 9, noviembre-diciembre1973, págs... 3/14, editada  por la UCAMAYMA, Santiago RD.
A pesar de la importancia alcanzada en sus primeros años como centro  colonial, la Concepción de La Vega, estuvo una vida inestable por carecer de una economía  firme, toda vez que su principal actividad la constituyó la explotación de minas de oro, que fue de corta duración debido a la escasez de mano de obra, y a la emigración de la mayoría de sus habitantes como consecuencia de los nuevos descubrimientos.
Con relación a la agricultura, esta hubiera podido contribuir a  mejorar la situación, se  limitaba a los tradicionales cultivos de la yuca y del maíz del aborigen. El algodón, la cañafístola, el jengibre y el añil y otros cultivos más, sus plantaciones fueron muy incipientes 
Aunque se le proveyó de armas nobiliarias y se  le hizo asiento del primer obispado regularmente establecido, no sólo en la isla  sino en la Indias Occidentales, (el Nuevo Mundo), ya para el 1525 estaba la ciudad en plena decadencia,  teniendo el Rey que dictar providencias encaminadas a sus repoblación, no produciendo resultado positivo alguno las disposiciones continuando la misma vida lánguida hasta su destrucción  por el terremoto del 1562.
Trasladados sus pocos supervivientes a la orilla meridional del río Camú, a unas  dos leguas del primitivo establecimiento, fue aún más triste el panorama de La Vega, puesto que ya  había edificaciones sólidas, sino  que la población  se alojó en rústicas viviendas y se  dedicó exclusivamente a la crianza de ganado en escala  doméstica, así como al cultivo de frutos menores más bien  para su alimentación 
Sobre la situación de La Vega, hay una declaración  del último decenio del siglo XVI,  que expresa  que “según las informaciones hecha  y la relación que se ha extendido, la ciudad de La Vega,  tendrá hasta treinta vecinos, casi todos pobres y con casas pajizas, y así el ganado de esta ciudad ( Santo Domingo) como de La Vega  y demás lugares de esta isla ha venido en gran disminución  por mucho que se le deje criar y se ha perdido en los grandes montes que se  han criado de guayabas, y montes, así mismo se han perdido casi todos los ingenios de azúcar y el jengibre tiene poco valor ( Américo Lugo, Historia  de Santo Domingo, Edad media  de la isla Española. Editorial Librería Dominicana, 1952, pp 78/79).
Hacia 1598, hay otra relación , que consigna: “ Que la ciudad de La Vega era ciudad de solo nombre, con  no más de 17 casas  de paja ( bohíos), que no tenía calle ni plaza,. Sino que los vecinos andaban de casa en casa por trillos que sus pasos abrieron por entre los guayabales y brocales (Fray  Cipriano  de Utrera. El Obispado de La Vega, en Dilucidaciones Histórica, Imprenta Dios y Patria, 1927,
Para 1606, contaba la ciudad con 40 vecinos, incluyendo un zapatero,  un sastre,  y un tratante,  así como un escribano, existiendo 11 criadores de vacas y 15 estancias de yuca y maíz y otros frutos menores. (Censo de Osorio, en Relaciones Históricas de Santo Domingo, por Emilio Rodríguez Demorizi, Editorial Montalvo, 1949  Tom. II, pp 410 y 436/37). Así  va naciendo lo que se llamaría la economía del  hato, aunque endeble. Como consecuencia de las devastaciones de los pueblos de la Banda del Norte, se opera entonces el traslado de algunos hatos a la jurisdicción de La Vega
Así continuo el mismo ritmo de vida rudimentaria, surgiendo poco a poco el cultivo de mayor escala  del tabaco, heredado del Indio,  lo que  propicia la  elaboración del cigarro, no ya en forma  casera, sino con vista al establecimiento  como oficio, que vino a construir una de las principales ocupaciones  por mucho tiempo.
Aparece entonces una especie de artesanía  con el herrero que concesionaba las herradura para el caballo, el talabartero  que se dedica a hacer  las sillas ´para montarlo, la baulería que se ofrece a la falta de armario, el tornero que  provee el envase para el aguardiente  del alambique, quehacer junto al fabricante de  ladrillos, al  que asierra a mano la madera y al que elabora la cal. Van profijando la pequeña industria, que son  el sastre, el zapatero, y la costurera, y  la pulpería que se surte principalmente de la plaza  de Santiago por medio de la recua,  van dando animación a la aldea que aspira a pueblo.
En cuanto a la diversión de los vecinos se limitaban éstas a la asistencia  del juego de gallos o  a un  paseo a caballo o  a uno que otro baile familiar,  aguardando las tradicionales fiestas patronales de La Antigua y de Las Mercedes, que constituían  entonces y hasta muchos años después , verdaderos acontecimientos. Tal  género de vida solo se alteraba cuando  los  moradores en aptitud tenían que acudir a la defensa de la plaza de Santo Domingo  con motivo de las frecuentes amenazas de invasiones por mar. En 1681, conforme  información hecha en ese año, se dice de La Vega,  que “tiene 30 o 35 bohíos entre grandes y chicos, malos y buenos. Las ´personas  de confesión son 434, los 48 españoles, los 38 esclavos, los demás  pardos y mulatos libres. Un hospital por el suelo. La iglesia a medio hacer y cubierta de palmas  y sin puertas. “(Fray Domingo Fernández de Navarrete, Arzobispo de la Isla.- Relación  de las Ciudades, Villas y Lugares de la Isla Española, publicada en la Revista Clío, fascículo III, mayo-junio 1934, PP. 93)
Al comenzar el Siglo XVIII la población cuenta con 90 casas, y más tarde se  informa que tiene unas 900 personas. Todavía  en el 1739,  dice una relación, que “La Vega tiene una iglesia algo maltratada.. Tres cofradías muy pobres.. la  que llaman plaza es una laguna y para admistrar los sacramentos en ella es menester ir a caballo..3000 personas la habitan tan pobres como Job, de estas 450 hombres de armas (Domingo Pantaleón Álvarez de Abreú, su Arzobispo, Compendiosa Noticia de la Isla de Santo Domingo, publicada en la Revista Clío, fascículo III, mayo-junio 1934, PP. 95)
Ya  en 1785, La Vega cobró una  nueva  vida, debido  a la favorable reacción que se operó en la colonia con  motivo del establecimiento del libre comercio, que trajo como consecuencia la creación en Montecristi  como puerto neutral y la repoblación de Puerto Plata. Al llegar el día de la cesión de la parte española de la isla a Francia, esto es el 1795, las principales personas de La Vega, incluyendo mujeres, que  ya la había representativas, hacen una exposición al Rey  sobre  los males que acarraría tal disposición, obligándolo a  emigrar, reclamo que no mereció  ser acogido por el soberano. (Manuel Arturo Peña  Batlle. Tratado de Basilea, Desnacionalización de  Santo Domingo Español, Impresora Dominicana, 1952, pp 52)
El Pbro. Francisco de Amézquita, considerado como el primer  historiador que tuvo La Vega,  dice de estos días cruciales. Entonces, esto es,  en la época de la cesión de la parte española de la Isla contaría con la población de diez a once mil almas más o menos incluyendo sus partidos de  Moca y La Torre, no obstantes ser los  habitadores  de uno y otro dodos o la mayor parte vecinos de Santiago, con trece mil  reses vacunas más o menos con mucha abundancia de crianza de toda especies de animales y con una agricultura aunque algo escasa y desprovista, era sin comparación  mucho más ventajosa y de mayor provecho que la que había .( Pbro. Pablo Francisco Amésquita, carta al Gobernador Haitiano Placide Lebreun, en fecha 30 de abril de 1822, publicada en folleto por la Sociedad La Progresista. Imp. La Información, Santiago, 1935)
Viene el siglo XI. Hay  un anhelo de superación, pero se produce un  infausto suceso, derivado de la cesión  en favor de Francia; el incendio  que a su paso dejan las tropas haitianas mandada por Dessalines, en su retirada de la ciudad de Santo Domingo. Se redujo la población  a la iglesia y a dos casas de mampostería, retrasándose en consecuencia  aún más el  progreso vegano.

Historia de la Bandera Nacional Dominicana


Historia de la Bandera Nacional Dominicana
Fuente: Joaquín R. Prieto. Revista ¡Ahora! No. 346, 29 de junio 1970,  pps 28 a 30
¡Que linda en el tope estás
Domincana bandera.
¡Quien te viera, quién te viera
Más arriba mucho más

La emotividad patriótica de exaltación sentimental que  encierran  esos  últimos versos del poeta “Arriba el Pabellón”, de Gastón  F. Deligne, representan el amor a la patria sintetizado en una  estrofa, y debía estar en nuestros labios como una oración de respeto y de reverencia cuando contemplamos nuestra tricolor palpitando en el topo del asta, trepidando a los vientos como un clarín de conquistas o  cuando se mueve lenta, como  un  ala que acaricia el firmamento azul que la protege.
La Bandera Nacional no es  simplemente el paño que por escolásticas teorías sabemos que representa el alma de la   Patria; la  Bandera simboliza la Patria misma, y  por su síntesis, resulta ser un paño sagrado, de tan elevado valor moral, que  el hecho de ser ofendido podría desencadenar una guerra
Todos los países están  simbolizados por una Bandera, y  el conjunto de muchas representa la entrañable devoción  por los principios de la confraternidad internacional
Toda persona sensata, consciente de su deber nacionalista aspiran a mantener su Bandera inmaculada en su dignidad y limpia en su decoro, y quien cometa osadía  de sustituirla en su asta se  hace indigno de la nacionalidad que representa.
Todo ciudadano de concepto elevado sobre el simbolismo de su Bandera, no  será capaz de ultrajar  la del otro país aunque sea enemigo. Pues  debe comprender el impulso de las represalias. Puesto que la Ley del Talión es Ley, venganza y justicia al mismo tiempo, y nadie soporta ver su Bandera ofendida por manos profanas.

En nuestro país existen Leyes que sancionan los actos irreverentes a nuestra Bandera Nacional, esas Leyes están promulgadas en la Gaceta Oficial No. 4567-33 y 5825-42.  Seria  de interés general que teles Leyes, vigentes aún, fueran renovadas a la luz pública para despertar el civismo y la honra que debemos a nuestra enseña tricolor.
Todo dominicano conceptuoso expresa su cívica educación y su férvido amor a la Patria, al rendirle tributo al augusto significado de nuestra Bandera cuando se descubre la cabeza al  pasar por el Altar de la Patria. Puesto  que es  ara de la Bandera Nacional. Baluarte donde naciera  a la luz del sol y cripta de los  restos del hombre que la concibió en su mente nacionalista.
El 27 de Febrero de 1844 nació la República  en el Baluarte del El Conde. Por  eso el 27 de Febrero  de casa año se      Celebra la Intendencia  y Fundación de la República Dominicana, y es  el día de la Bandera Nacional

HISTORIA DE LA BANDERA.

El origen  de la Bandera Nacional Dominicana resalta un poco confuso si se  completa desde los puntos de vista pasionales de los historiadores. Cada  investigador al remontarse a los orígenes  extrae versiones particularmente acomodaticias. Unos  la atribuyen a José Joaquín Pérez, otros a José   Billini: al febrerista Mariano Lluberes declara a Francisco del Rosario Sánchez como su creador. Pero  la más socorrida teoría  por ajustada a los hechos y fechas, las sostienen  César Nicolás Pensón y José Gabriel García, como también García Lluberes; Duarte fue  quien  concibió la República y también su bandera
Los historiadores que sustentan  que la noche febrerista no estaba aún dispuesta como  debía ser la Bandera Nacional cometen un error lamentable.
Mientras el pueblo dominicano parecía acostumbrado a convertir con  la soldadesca haitiana; un joven  distinguido e inteligente, cruzaba el Atlántico en dirección  a New York rumbo a  Europa, enviado por su padre a Barcelona para continuar sus estudios.
Este joven de apenas  15 años de edad era Juan Pablo Duarte, le acompañaba Don Pablo Pujol, por disposición de su padre. Era el año de 1828, y en esa primera travesía sucedió  un incidente ligero pero trascendental, puesto que las señoritas hermanas de Duarte hicieron referencia a ese incidente en carta dirigida a los regidores de Santo Domingo que fueron  comisionados para trasladar los restos de  Duarte de Caracas a  Santo Domingo, en febrero de 1884
Ellas expresaron  que Juan Pablo les contaba, que cuando  iba en el barco, el Capitán discutía  con Don Pablo Pujol sobre la situación de  Santo Domingo, y en el  momento que Pujol le dijo “ Yo soy Dominicano”, se mofó diciéndole “ Tú eres haitianos, eres esclavo”, tú no tienes nacionalidad, tus  padres tienen nombres..”
Dicen  las hermanas de Duarte, recordando a lo que Juan Pablo Duarte sufrió al oír  este ultraje a su patriotismo, que juró con todo corazón, procurarse los medios  de independizar su tierra y darle  a su pueblo una nacionalidad paras no ser  humillados y vilipendiados
A su regreso Duarte,  se dio a la tarea de sembrar  patriotismo en la conciencia de sus amigos hasta que llegó el día 16 de julio de 1838, día precisamente de la Santísima Trinidad. Bajo ese símbolo eterno  e invencible de la Cruz, fundo Duarte la Trinitaria. Al crearse la secreta Trinitaria bajo el sagrado juramento redactado por Duarte. Quedó para siempre creada el alma de la Patria. Su Bandera Inmortal.
El juramento así lo justifica. “En  nombre d la Santísima, augustísima e indivisible Trinidad de Dios Omnipotente: juro y prometo, por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, mi vida y bienes a la separación  definitiva del gobierno haitiano y a implantar  una República soberna e independiente de  toda  dominación  extranjera, que se denominará República Dominicana. LA  CUAL  TENDRÁ SU PABELLÓN  TRICOLOR EN  CUADROS ENCARNADOS Y AZULES ATRAVESADO CON UNA CRUZ BLANCA. Mientras tanto, seremos reconocidos los trinitarios  con las palabras sacramentales de  DIOS PATRIA Y LIBERTAD”.
Así lo prometo ante Dios y el mundo. Si tal hago, Dios me proteja, y si no, me lo tome en cuanta, y a mi conocidos me castiguen el perjurio y la traición, si lo vendo”
Este juramento, que revela el elevado patriotismo y la fe cristiana de Juan Pablo Duarte, indica claramente, que  para el día de la fundación  de la Trinitaria la mente del Padre de la Patria, siendo el motivo de  su inspiración, lo siguiente:
Cuando Haiti se independizo de Francia, sentía tanto odio por los blancos franceses, que arrancó el paño blanco de la Bandera de Francia adoptándola así, como una Bandera Nacional, formado su Bandera  Nacional formando  entonces un   banda roja sobre una banda azul, longitudinalmente
Esa Bandera flotaba  en las astas de nuestras oficinas públicas; flotaba el Pabellón haitiano como un insulto al nacionalismo creado por José Núñez de Cáceres. Y para desafiar las ironías y el agravio haitiano, Duarte concibe nuestra Bandera  adoptando la propia bandera haitiana  devolviéndole el paño blanco como un desafío al  orgullo de Dessalines.
Pero el paño blanco era en cruz, dividiendo la bandera en cuatro cuarteles, dos azules arriba y dos rojos abajo. Esa cruz blanca la encontró Duarte en el hábito dominico de  Santo Domingo de Guzmán, bajo cuya advocación se fundó la Ciudad Primada.
La encontró en la disposición real que otorga escudo de armas  a esta ciudad, fechada  6 de  diciembre de 1508, decía “ a la villa de Santo Domingo, señaló e doy por arma un escudo en que están dos leones dorados, e tiene en lo alto una corona de oro entre ambos leones, e  en medio de ellos   una cruz blanca, puesta en el mismo escudo, del bienaventurado Santo Domingo”…..
El simbolismo de la bandera y su ideal de libertad y soberanía, quedo  entonces al amparo de la cruz   del cristianismo y vinculada la Patria al Dios Poderoso. Es un hecho incontrovertible, que la bandera  que lució en El Conde la noche del 27 de febrero del 1844, nació la República Dominicana y también la bandera.
Luego, el 6 de  noviembre de 1844,  el Congreso Constituyente, instalado en San Cristobal, vota la Primera Constitución de la República, en la que quedó adoptada la Bandera Nacional como símbolo  de la Patria, alternando un  cuartel azul por rojo, para hacerla más armoniosa y una de las más bellas  banderas del mundo.
Días  después  del 27 de febrero  con fecha de 7 de julio de 1844,  firmado por el cónsul de Francia, Saint Denys,  dice a su Ministro Guizot; Olvidaba hablarte del Pabellón de los dominicanos se compone de  dos bandas horizontales, azul y roja cortada  a lo largo y ancho por una cruz blanca”
La primera Bandera fue bordada por la señorita Concepción Bona Henríquez, era hija  del prócer  Ignacio  Bona, y sobrina  del febrerista Juan A. Pina, y a su vez  prima hermana de Pedro Alejandro Piña uno  de los nueve fundadores de la Trinitaria. Su tío  Juan A. Pina. En la confección de esa primera bandera, la que flotó jubilosa la noche de las heroicas decisiones en el portal  de El Conde, la señorita Concepción Bona tuvo la asistencia de su prima  María de Jesús Pina.
 A la semana del memorable 27 de febrero,  el 4 de marzo, e izada la enseña  tricolor en la Ciudad de La Vega,  confeccionada por las Hermanas Villar del Orbe,  a petición de Juan Pablo Duarte, cuando  visito esta ciudad. Siendo el primer pueblo del Cibao donde  floto bajo el cielo  la  bandera dominicana.

No hay tierra en el mundo que haya tenido que restituir su  bandera en su asta y en su cielo más que  esta tierra dominicana, ninguna tierra más que la nuestra ha visto flotar con mayor alterabilidad banderas extrañas:

--En  el 1492, España descubre y toma posesión de esta isla de Quisqueya
--Del 1569 al 1590. Se pasean violentas como huracanes las banderas de Inglaterra, Holanda y la de Francia
--En el 1586. Inglaterra, enseñorea su insignia con la invasión  de Francis Drake
--En el 1655. Francia, impone su bandera por la voluntad de Olivero Cromwell
--En el 1663. Francia, vuelve  con el Gobernador Bertrand de Oregón
--En el 1686 y el 1691. Francia, invade  de nuevo con el Gobernador Caussy
--En el 1697. Francia, insiste en dominar con el Tratado de Basilea.
--En el 1809. España, con la Reconquista
--En el 1812. La Bandera de la Gran Colonia ondea llamando la Unión Bolivariana.
--En el 1822. La Bandera Haitiana invade el territorio de los dominicanos
--En el 1844.  Nace la República Dominicana y su Bandera Nacional
--En el 1861. La Bandera de España, que siempre era izada en las treguas bélicas, ahora se posesiona en todo el país
--En el 1865. La Bandera Dominicana se apodera de su propia asta
--En el 1916. La Bandera de las Barras y las Estrellas, airea en estas tierras predestina a ser libre, (la Invasión Militar Norteamericana)
--En el 1924. Vuelve  a izarse  la Bandera Dominicana, y  ondea sobre los cielos de  Quisqueya por  todo tiempo futuro. Porque llamada hacer invencible por su propia fuerza talismánica; posee el azul que sublimiza, el rojo del fuego que calcina y depura, y  por la blanca cruz de los evangelios que es lábaro invencible, de inmortalidad y de redención

¡Que linda en el tope estás
Domincana bandera.
¡Quien te viera, quién te viera
Más arriba mucho más

Esta estrofa, significa el sentimiento más puro hacia el lábaro  nacional, el cual debe ser inmortalizado en bronce  legible.









EL GRUPO LOS NUEVOS.


EL GRUPO LOS NUEVOS.
Fuente: Antología Histórica de la Poesía Dominicana del Siglo XX (1912-1995), primera y segunda edición 1995 y 1998, estudios y selección de Franklin Gutiérrez, 1ra ed. Universidad de Puerto Rico, 2da ed. Editorial  de la Universidad de Puerto Rico, PO BOX 23322, San Juan, Puerto Rico. Pps.. 15/16
El grupo Los Nuevos fue fundado el 5 de  marzo de 1935, en la Ciudad de La Vega. Sus principales integrantes fueron: Rubén Suro, Mario A. Concepción,  Luis Manuel Despradel, Van Elder Espinal (asesinado durante la tiranía  de Trujillo), Manuel Batista Clisante, Darío Suro,  Arturo Calventi hijo,  Julio Cesar Martínez, Oscar Moya,  Manuel Sánchez Acosta,  José A. Rodríguez, Mario Bobea Billini y Ramón  A. Espinal. Pero la figura principal, y por quien Los Nuevos pasaron a ocupar un lugar importante en la historia de la Poesía Dominicana del Siglo XIX, es Rubén Darío
La Vega ha sido, a través de su historia, un importante foco de la vida cultural del país. Este hecho favoreció la aparición  de un grupo  tan heterogéneo como Los Nuevos, en el que se reunirán y participaban en sus actividades, músicos, pintores,  periodistas, escritores  e intelectuales veganos.
Sin embargo, el provincialismo impidió una mayor proyección del grupo a nivel nacional e internacional debido a que en la República Dominicana la literatura escrita por los escritores provincianos ha sido siempre vista con menosprecio y recelo por los escritores que hacen vida capitalina. Directa o indirectamente, Los Nuevos fueron víctimas de ese menosprecio, sobre  todo cuando intentaron su expansión  a otras áreas  de la geografía nacional. Eso motivó que  muchos de ellos abandonaran el quehacer artístico  y que el grupo se debilitara  rápidamente.
A pesar de que el nombre de Los Nuevos sugería intrincadamente un rechazo a sus antecesores inmediatos,  los postumistas, tal cosa no  sucedió. Por el contrario. Moreno Jiménez fue una especie de guía espiritual para ellos. La relación entre postumistas y nuevos más que de antagonismo, fue de cooperación e intercambios. Rubén Suro ha admitido que Moreno Jiménez fue una especie de Cicerón para el grupo. Los nuevos ayudaron a Moreno Jiménez tanto en la distribución y venta de sus libros como en la divulgación  de la obra de éste. A cambio, se nutrieron de los consejos y lecciones que el “Sumo Pontífice” ofrecía al grupo, debajo del frondoso tamarindo del Parque Duarte, de La Vega,  en la década de los años treinta.
Tuvieron su propio medio de difusión llamado, también, Los Nuevos. Primero  en forma de periódico, luego, en formato de revista. Usaron como distintivo un mapa de América que proyectaba  rayos luminosos hacia diferentes lugares. Además, escribieron  un conjunto de diez normas disciplinarias que denominaron  Decálogo. El Decálogo no fue concebido como la declaración  estética de Los Nuevos. Más bien se trataba  de reglamentaciones internas que trazaban pautas de comportamientos al grupo. Más  que uno manifiesto, era un documento estatutario
A diferencia  de los postumistas y vedrinistas, Los Nuevos revistieron su poesía de una incuestionable preocupación político-social. Sobre  todo Rubén Suro, quien, aun manteniendo en muchos casos la métrica y la ritma tradicionales combatidas  por Moreno Jiménez a través de las innovaciones postumistas, introdujo nuevos matices en la poesía dominicana  particularmente a la de tema  negro. Ante de Suro las pocas manifestaciones de poesía negra existentes en el país estaba ligadas a la herencia africana que pasó a las Antillas bajo la denominación  de poesía afroantillana, el estilo de la que se escribía  en Cuba, Puerto Rico y otros lugares de América Latina.
En la poesía  de Suro el haitiano es su vecino más cercano, su hermano de territorio y el motivo de su canto. Los poemas “Rabiaca del haitiano que  espanta mosquitos” y “Monologo del negro con novia”, son dos buenos ejemplos. Además  de la novedad temática, la poesía  de Suro contiene una sutil jocosidad y un  humor sano, cosa poco común en otros poetas dominicanos. Y lo importantes es que esa jocosidad, cuyo tono está muy distante de la burla, no se limita a los puramente cómico y gracioso, sino  que a veces trasciende hasta lo satírico y lo político.
Suro es uno de los pioneros de la poesía de tema negro en la literatura dominicana. Cuando Manuel del Cabral publicó Trópico Negro, en 1941, y Tomás Hernández Franco, Yelidá, en 1942, ya Suro había publicado, varios años antes, poemas de tremas negros en periódicos y revistas de la época y aunque su proyección  en el territorio nacional fue limitada, en el  plano internacional tuvieron contacto con importantes figuras del mundo literario, entre  ellas el mexicano Alfonso Reyes y el puertorriqueño Luis Hernández Aquino. No llegaron, como los postumistas, a influenciar en las generaciones que le sucedieron, pero el matiz social de su poesía habría de marcar el  fin del conservadurismo ideológico en la poesía dominicana de las primeras décadas del siglo XX
DECALOGO 
1-    Hay mucho nuevo bajo el sol. Encuéntralo.
2-    Más vale algo nuevo mediato que mucho trivial.
3-    Venga con originalidad en su mente, o si no quédese en casa.
4-    Si los antiguos moldes artísticos pueden salvarse con una palabra suya, no pronuncie una sola sílaba
5-    Sea corto en su conservatorio o lectura de sus trabajos para que sean largos los aplausos
6-    El uso de las comillas es limitado
7-    Reconozca su propio mérito y el de los demás
8-    No traiga amigos a nuestras reuniones sin consultarlo. Las consultas, a excepción hechas por los médicos, son siempre provechosas
9-    En su crítica, será sereno e imparcial; no se olvide
10-                       Hable  cuando llegue su turo.



















FEDERICO GARCIA GODOY


FEDERICO GARCIA GODOY
Prócer de las letras nacionales
Titán de la literatura dominicana
Federico García Godoy, fue cubano de nacimiento y dominicano de corazón. Hijo de Federico García Copley y Josefa Godoy, su primer vagido lo anuncia a la vista de Santiago de Cuba el 25 de Diciembre de 1852, época en que los patriotas cubanos luchaban  por independizarse de España.

Con motivo de los acontecimientos revolucionarios que irrumpieron en Cuba el 10 de Octubre de 1886, cuando el General Carlos Manuel  de Céspedes, secundando las revueltas acaudilladas  por el General Joaquín Agüero y el patriota Armenteros lanzó en  el Ingenio de La Damajagua el grito de Guerra Separatista, la familia García Godoy vino  a residir   a la ciudad de Santo Domingo de Guzmán

El futuro prócer de las letras nacionales tuvo como verdadero maestro a su padre, profesor y literato de méritos indiscutibles.  En cuanto a idiomas extranjeros, sus estudios los hizo en  el Colegio San Luís Gonzaga

Después de haber  residido en Puerto Plata y Santiago, en dos  de los periodos en que su juventud vigorosa se iniciaba en el conocimiento de los problemas culturales, se  instala en La Vega, ciudad en la cual contrae matrimonio con la señorita Rosa Ceara y procrea familia. En esa ciudad, medio propicio a todas las efusiones de la inspiración  por el  embrujo  de sus paisajes y la hidalguía y hospitalidad de sus moradores, erige  su belvedere, levanta su antena y entre el fragor de las luchas  partidarias que tanto han menoscabado nuestro desarrollo histórico,  capta las múltiples proyecciones de la cultura

Su aislamiento respecto de los verdaderos centros  intelectuales de la época, obra en su espíritu como un incentivo para la intensificación de los esfuerzos encaminados a  procurarle una posición firme entre las figuras  pensantes  del continente

Sus libros, vistos a la luz de los tiempos en que fueron escritos, así como tomando en consideración al medio desde  el cual fueron dados a la publicidad, representan un  esfuerzo heroico. Esa  empresa. Llamándola así es  para hombres tan altos de talento como de carácter; porque tal  como observa Clemenceau estudiando la vida de Demóstenes, el príncipe de las ágoras helénicas, “es muy  difícil mantener la disciplina interior, a menudo severa, que impone el servicio desinteresado de las causas nobles”.

Federico García Godoy, no sólo  defendió con honra el acervo de la cultura dominicana, sino también contribuyó a forjarlo con clara inteligencia y adecuada interpretación de nuestras grandezas  y miserias. Si  su obra no  estuviese enaltecida por ideas estéticas y filosóficas que enriquecen el acervo de las letras nacionales, dos razones existen para estudiarla con verdadero respeto;  el patriotismo que iluminó su vida y el  entusiasmo generoso que inspiró su lucha por  el ideal  en la noche de nuestras discordias civiles.

En la redacción del “EL PUEBLO”, periódico que se editaba en La Vega en el transcurso de los años 1896-1899, actuó como  gran decoro;  y como director  del “EL DIA”, diario de esa misma ciudad, defendió con  coraje en plena intervención norteamericana, los intereses cívico del  pueblo dominicano

Se había iniciado  en las faenas periodísticas en “EL PORVENIR”, decano de la prensa nacional y periódico al cual corresponde el honor de haber servido de tribuna a los primeros trabajos literarios de los insignes hombres de letras dominicanos. (Centenares de artículos  escritos por García Godoy, se encuentran  en periódicos y revistas que existieron en el país en distintas épocas, tales  como: El Progreso, El Adalid, Sangre Nueva y La Defensa, de La Vega; La Cuna de América, Renacimiento, Letras, Comospolita, Blanco y Negro, El Tiempo, El Siglo, Listin  Diario, La  Opinión, Nuevo Diario, El Combate, El Imparcial, La Bandera y Bandera Libre, de la ciudad Capital; El Diario, La Información, Cupido y Anarcos, de Santiago y El Boletín de Noticias de Puerto Planta)

Como periodista se advierte en sus trabajos el mismo estilo que  campea en  todos sus libros. La calidad estética de la prosa de Federico García Godoy, está determinada por la inquietud del estilo romántico influido a intervalos por la sobriedad del estilo clásico. En todas sus obras, sean éstas critica o de literatura histórica, fluye un aticismo de equilibrada modalidad. Hasta cuando exterioriza conceptos de filosofía política conserva la altura de expresión que da elocuencia a la palabra

Como  hombre, Federico García Godoy no se aparto de lo humano, aunque en su espíritu el germen  de lo divino. Frente a la religión, sin ser librepensador, no concibió el sentido  dogmático de la fe católica, pero en cambio su vida estuvo inspirada por una sincera admiración a la Excelsa Figura  que alienta y vivifica el sentimiento cristiano.
Samuel Guy Inman,  director de la revista norteamericana Nueva Democracia, emplazando imaginariamente en  una entrevista de fuerte evocación, cinco años después  de su muerte, “el venerable literato cuya fama literaria era orgullo de toda la América Latina y de España” como dice él – se refiere al patriotismo de Federico García Godoy,  y se lamenta de  que  hubiese muerto algunos años  antes que    Charles E. Young  desempeñara las funciones de ministro de los Estados Unidos en la República Dominicana, ya que le habría gustado introducirlo al hospitalario salón en que el notable  diplomático recibía a todos los sábados a un grupos de poetas dominicanos para  leer la literatura nacional

Por desgracia, Federico García Godoy llevándose en su alma la tragedia del imperialismo estadounidense. Desparramando entonces como  un  vendaval sobre las tierras en la América Hispana.  El sólo supo de las prácticas antidiplomaticas de los Ministros Russell   y Sullivan,  partidarios  declarados de la fuerza;  la misma fuerza que declara fuera de la Ley y destruye su  obra “EL DERRUMBE”, grito de próstata de un hombre  herido por las cadenas  de la esclavitud

Cuando en su hogar de La Vega, cae titán  en brazos de las percas con un libro abierto entre sus manos, el 12 de  febrero de 1924, no había experimentado los sacudimientos emocionales que  a todo  buen hispanoamericano produjo la Política del buen vecino, felizmente desarrollada por el Presidente Roosvelt. El se marcho para siempre con  la garganta ardida aún por la efervescencia patriótica de sus  conferencias y discursos  del “Teatro La Progresista” verdaderas cátedras de dignidad nacionalista y de coraje cívico

El critico

Como crítico, Federico García Godoy fue generoso siendo justo en la apreciación y transigente sin dejar de  ser sincero con  sus propias convicciones. Su crítica era orientada a juzgar la vida y la obra de los grandes hombres. Dijo cuanto considero menester,  sin  incurrir en la grave

Dad del término sentencioso. Observó lo grande del pensamiento dondequiera  que éste se columbrase, con visión universal. Partiendo de la  según la cual toda crítica es la respuesta de un espíritu a otro espíritu que  ha  logrado excitar la atención reflexiva a avivar notablemente la sensibilidad,  la hace radicar en un impresionismo personalista tanto más valioso  cuanto mejor refleje los sentimientos experimentados al correr, viajero de emociones imprevistas, las páginas de  un libro.

Como  crítico tuvo las dos orientaciones supremas que inspiraron todos los actos de su vida espiritual; la verdad y la belleza. Ante la primera vivió su pensamiento en perenne genuflexión;  ante  la segunda vibraron todas sus  fibras sensoriales, como si el coraje del sentimiento, sublimándose en el éxtasis, fuese capaz de dar  a plenitud  la sensación  de lo infinito

Sin separar el arte  y la belleza de las condiciones de universalidad  que deben atesorar para mejer cumplimiento de sus finalidades estéticas, rechaza la fórmula de  el arte por el arte, fatal  a juicio  suyo  por  las producciones  insustanciales que  ha originado , alejando el espíritu creador de la resonancias necesarias al concepto de evolución artística, y se declara partidario del arte en movimiento de función social

Vinculado a las costumbres autóctonas, al contenido psicológico y a las finalidades prácticas, el ideal artístico se nacionaliza sin dejar de ser universal  en sus proyecciones. Como  resultado de  la idea nacionalista que  sustenta respecto  del arte, aboga por un nacionalismo literario llamado a robustecer el concepto de patria hasta darle la modalidad de ideas forces que preconiza Fouiollée

La concepción  del nacionalismo literario broita en García Godoy al conjuro del americanismo literario  que nace   con las producciones de Rodó, Ugarte y Rufino Blanco Fombona.

Tras el estudio  y conocimiento de la literatura universal en sus condiciones  fundamentales,. Surge la idea de una literatura  continental en la cual debe estar asentada la esencia de nuestra personalidad, y   como  consecuencia de ésta, el advenimiento de una literatura nacional inspirada en los propósitos que sustenta García Godoy. El concepto de nacionalidad en filosofía, estética y arte, es posterior al concepto de universalidad.

 El hombre se hace más apto para  asimilar, el contenido su propia esencia, después que  se ha preparado  para  captar la quididad, el contenido ontológico de sus congéneres. En este caso el movimiento es deductivo, vive de lo general a lo particular, de lo complicado a lo simple. Realizada la  concepción universalista, entonces se produce el movimiento inductivo,  el movimiento inverso, el que generaliza la idea particular proyectándola hacia  el mundo.