lunes, 3 de septiembre de 2012

Discurso pronunciado entre las ruinas de la Concepción de La Vega, lugar denominado hoy Pueblo Viejo, el 12 de octubre de 1892. Al fijar allí una lápida conmemorativa del Descubrimiento de América. Pronunciado por Monseñor Nouel.

Discurso pronunciado entre las ruinas de la Concepción de La Vega, lugar denominado hoy Pueblo Viejo, el 12 de octubre de 1892. Al fijar allí una lápida conmemorativa del Descubrimiento de América. Pronunciado por Monseñor Nouel.


Haber venido, señores, a colocar una inscripción conmemorativa sobre estos escombros cuatro veces seculares y ejercéis con ello uno de los actos más trascendentales para la historia de los pueblos. Porque, ¿ no han sido siempre las ruinas esos libros sagrados que sirven para transmitir a las generaciones que se sucedan la historia d las generaciones que pasan?.
¿Cuál de nosotros hubiera podido jamás formarse una idea exacta de un juego de gladiadores si no existieran las todavía las descripciones y las ruinas misma del Circo Máximo? Y si no existieran estos escombros, como tantos otros en nuestra isla, ¿cómo pudiéramos rectificar los errores que a cada paso encontramos en los historiadores. Y que las pasiones, el interés a la ignorancias de los contemp
oráneos , amontonan siempre para oscurecer la verdad de los acontecimientos?.
Habéis cumplido, pues, con una necesidad ineludible para nuestros añales, al mismo tiempo que rendís pleito homenaje al hecho portentoso y civilizador que representan estas piedras augustas. Rocas m veneradas que nos recuerdan todavía el triunfo de la verdad y de la ciencia, y la difusión de la doctrina que se predicaba. Ciencia, Civilización y Doctrina que ennoblecen estas ruinas y que las hacen mucho más acreedoras a la conservación y al respeto qu
e tantas otras, que no representan sino la depravación, el despotismo o la barbarie.
Y la verdad, señores, subamos a las gigantescas Pirámides que dominan el Nilo; contemplemos esas enormes montañas de piedra que parecen como avanzadas del desierto para desafiar todos los elementos; y si bien es verdad que admiraremos en ellas las perfecciones de las líneas, lo proporcionado de su descom
unal grandeza, lo elevado de su mole, en fondo no descubrimos más que el servilismo de un pueblo o el despotismo de los reyes
Sentémonos a meditar sobre las ruinas de Nínive o Babilonia, de Menfis o Cartago; y después de haber evocado los recuerdos de sus hermosos jardines colgantes, de sus anchas y bellas avenidas, la premiosidad de sus grandes tesoros y la avasalladora potencia de sus bajeles apartamos la vista para no tropezarnos también con su depravación y con sus vicios.
Recordad las elegantes columnas de Corintio y los majestuosos pórticos de Atenas; pero no olvidéis que esos pórticos y aquellas columnas fueron bañados con la sangre inocente de cuarenta mil esclavos, sacrificados para celebrar la victoria sobre los dacios, en el brevísimo espacio de una semana.
Penetrad, si queréis, en la ciudad de las sietes colinas, y aunque es forzoso confesar que es cuna de Grasos y Escipiones, y que entre los fragmentos de su Foro deshecho repercute todavía la palabra fascinadora y elocuente de Marco Tulio; nos asfixiamos por el vapor pesado y sofocante que despide aquella tierra ennegrecida por los coágulos de sangre que hicieron derramar sus Nérveas y sus Nerones, sus Heliogábalos y sus Calígulas.
Las piedras del Anfiteatro Flavio no nos recuerdan más que la degradación de un pueblo o la injusticia, o el vicio, cubierto con el brillante ropaje de la ostentación y de la opulencia; mientras que los escombros que ahí tenemos, señores, nos representan la idea grandiosa de la fraternidad
Allá, aparece en la arena una horda de gladiadores que van a ser devorados por las fieras; aquí, un ejército de misioneros que vienen a predicar la paz y la civilización, la vida y el amor.
Allá, desfilan unos cuantos, y, Ave Cesar- exclaman-, los que van a morir te saludan"; mientras que aquí, Las Casas, Córdoba y Montesino, Ave, oh pueblo,-repiten tú que va a perecer, ya no morirás"
Allá, unos cuantos vítores a César, porque regresa de la Galia con sus águilas triunfantes y sus legiones invencibles; aquí un concierto universal para saludar el complemento del planeta.
Colocad, señores, esa lápida, y colocadla en nombre de la ciencia agradecida; en nombre de la medicina y la botánica, que descubrieron en nuestras selvas vírgenes plantas inapreciables, en nombre de la geografía, que acrecentó el catálogo de sus mares, la nómina de sus ríos, de sus mares, el número de sus montañas, de sus volcanes y de sus lagos; en nombre de la zoología, que se enriqueció con nomenclaturas de series de animales desconocidas; en nombre de la astronomía, que ensancho su horizonte y descubrió nuevas constelaciones; en nombre de la lingüística, que encontró nuevos sonidos; en nombre de la arqueología, que desenterró nuevas ruinas; en nombre de la náutica, que recorrió nuevos desconocidos piélagos
Colocadla en nombre de la fraternidad universal, que extendió sus dominios y finalmente, en el nombre sacrosanto de la joven América, que surgió a nueva vida, a la vida del cristianismo, el cual cambio sus costumbres, a la vida de la civilización, que destruyo su barbarie, y a la vida de la unión, que hermanó al viejo mundo.
Nota; Este discurso fue pronunciado ante los elementos intelectuales más destacados del Cibao, quienes se dieron cita en el histórico lugar; y fue pronunciado de nuevo por la noche del mismo 12 de octubre en el Teatro La Progresista de la ciudad de La Vega, repetición que fue pedida por la muchedumbre que allí se consagraba, ante grandes ovaciones. En esa época era el Dr., Nouel Vicario Foráneo de aquella provincia.
Fuente: Gaceta Cultural, órgano del Instituto Vegano de Cultura, de la ciudad de la Concepción de La Vega, septiembre-octubre 2008, año 4 (Segunda Época) No. 19, una recopilación por el Ing. César Arturo Abreu Fernández. Pps. 2 y 3

Las Hermanas Villa del Orbe, su papel en la historia de La Vaga, el Cibao y el País. 4 de marzo del 1844, en La Vega

Las Hermanas Villa del Orbe, su papel en la historia de La Vaga, el Cibao y el País. 4 de marzo del 1844, en La Vega

Por Ubaldo Solís
La Vega, como la llamaba Don Jovino A. Espinola Reyes, “blasonada ciudad. Sultana del Camú, cuyo perfume balsámico satura el ambiente fresco y delicioso, contribuyendo a la más agradable y sana temperatura tropical, en consorcio con las arrulladoras y limpias aguas del legendario Camú, que amorosamente baña sus pies”.
Hoy ese concepto de nuestra ciudad se ha perdido, en todos sus aspectos y solamente nos queda el recuerdo de un pasado glorioso que se ha perdido, que muchos añoramos, lamentando por haberse diluido en la bruma del tiempo.
María del Carmen, María Francisca y Manuela Villa y Orbe, al igual que otras prestantes, ilustres, apegadas al interés de la patria, que dieron sus mejores años de sus vidas al sagrado fervor patriótico que han marcado un hito en el devenir de la historia del pueblo dominicano, haciendo resaltar la hidalguía de lo que fue el pueblo vegano. Han sido sepultados en el olvido.
Por esa rara característica de los veganos de ser olvidadizo, de no reconocer a sus conciudadanos que han hecho la historia de esta ciudad del Camú.
Con las Hermanas Villa del Orbe, se ha cometido un injusticia, no se le ha dado el sitial que estas heroicas damas se merecen, su patriotismo debe ser resaltado con más vigor, deben ser promovida como el ejemplo de amor a la patria, para una generación que le han negado su conocimiento, son poco los estudiantes que conocen a cabalidad quines fueron esta sensibles mujeres, que supieron interpretar el llamado de la patria, cuando ésta le fue solicitado.
Es de reflexionar sobre el desconocimiento de esta generación sobre las principales figuras de nuestro devenir histórico como también de los acontecimientos que estos produjeron. Si en muchos centros educativos, se le preguntara a los alumnos quienes fueron las Hermanas Villa del Orbe, un porcentaje alto diría que no sabe, han escuchado de ellas pero desconocen su papel, aún peor si se le preguntara los nombres de estas tres prestantes damas de la colectividad vegana, que le tocaron vivir en la mitad del siglo XIX, su repuesta seria no saben como se llamaban.
Por lo que es un deber de las autoridades educativas de este pueblo incentivar el conocimientos de nuestros personajes, por lo cual somos un pueblo, por el que nos llamamos culto, olímpico, con una historia llena de heroísmo y valentía, que hoy han sido sepultada en el olvido a consecuencia de una tran -culturización que han traído vicios, corrupción, ignorancia y una amalgamas de figuras extraña
Después de María Trinidad Sánchez, ningún corazón de mujer dominicana ha comprendido con más fervoroso amor al patriotismo como las nobles señoritas Villa del Orbe. Virtuosas, de fecundisima abnegación y desinterés abrazaron con unión mística ante el altar resplandeciente de la Patria, el llamada que esta le hiera en los más hondo del sentimiento patrio. En los días dolorosos de la amarga esclavitud de la afrentosa dominación haitiana
Las Hermanas Villa del Orbe, constituyeron en la historia social dominicana, un vivo ejemplo de los más altos frutos que puede dar a la patria la mujer, cuando encarnada en la santidad del hogar siente el compromiso de luchar por la libertad ante el llamado de la conciencia ciudadana. Echándose confiadamente en brazos del decoro, la laboriosidad, y la lucha, inspirada en un noble ideal del bien colectivo, con fe, vergüenza, amor y entusiasmo por la liberación de la patria mancillada por el dominio extranjero.
Dedicada a la costura, se distinguían en el arte del bordado, administraban sus bienes situado en el paraje el Tengue, de la ciudad. El hogar de las hermanas, era sitio de reunión en los días amargos de la ocupación haitiana, donde se laboraba por la libertad del pueblo dominicano.
Sus padres; Don Juan Ramón Villa, Regidor, Alférez Real y Alcalde Ordinario de la ciudad de La Vaga, por el año de 1811, y Doña María de la Antigua del Orbe, tuvieron un hermano de nombre Manuel Francisco, nacido por el 1811, Don Juan, falleció el 13 de diciembre de 1843, a los 62 años de edad
Alcides García, en un valioso trabajo histórico “La Concepción de La Vega”, publicado en la Revista “La Opinión” en octubre de 1824, dice “cuando la Trinitaria de Santo Domingo, envió para el Cibao a Juan Evangelista Jiménez, con el Manifiesto Revolucionario, La Vega, abrazó al punto la santa causa y la familia Villa del Orbe escondió a Jiménez, al ser descubierto y perseguido, y en la fiesta del Santo Cerro, donde acudió el dirigente propagandista en cumplimento de su misión; Manuel María Prometa, ofreció que sus hijos sirvieran de cartuchos ( Los Prometas, fueron una distinguida familia, que presto importantes y valiosos servicios a la causa de la Patria, emparentados con las hermanas Villa del Orbe)
El historiador José Grabiel García, dice de de estas meritorias Damas Veganas, resaltándolas por el trabajo suyo a favor de la causas. “al llegar Pedro Ramón Mena, a La Vega, el día 4 de marzo de 1844, lo encontró todo preparado y hasta la bandera hecha por las señoritas Villa del Orbe, (Compendio de Historia Dominicana, tomo II, Pág. 237).
Don Manuel Ubaldo Gómez, dice, “ La Vega, tiene el honor de haber sido la primera que secundo el Grito Restaurador, iniciado en la Línea Noroeste y haber sido la primera población del Cibao que vio flotar el pabellón tricolor Dominicano, en el cielo azul, el 4 de marzo de 1844.”
En el sitio donde hoy esta el edificio del Casino Central, por lo cual se le dio el nombre a la calle de Independencia, por resolución municipal del 3 de enero del 1889 (La Vega y sus Calles de Mario Concepción, Provega, Santo Domingo, 1986, Pág. 39)
Esa Bandera, azul, rojo y cruzada por una franja blanca, recibió por primera vez un jubiloso saludo de gloria y triunfo en el cielo de las viriles regiones cibaeñas.
De un pueblo heroico, valiente, decidido a luchar por desterrar del suelo Quisqueyano, opresor, cruel e inhumano ejercito haitiano. Fue la obra inspiradoras de tres corazones que vibraron al unísono entregando todos los impulsos de su fe generosa al alma ardiente de la Patria. María del Carmen, María Francisca Angustia y Manuela Villa del Orbe.
Sobre el fallecimiento de ella, no hay fecha, solamente se reseña el de María Francisca Angustia, fallecida a los 84 años de edad, por el 1898, (Archivo del Estado Civil, La Vega), no se sabe si fue ella la primera o la última en fallecer (Historia de la concepción de La Vega, de Guido Despradel Batista, imprenta La Palabra, La Vega, 1935, Pág. 258)
Esta ciudad ha concebido mujeres a quienes le ha tocado en su momento juzgar un papel importante en el devenir histórico de nuestro pueblo dominicano desde diferentes posiciones y sus aportes han quedado imperecederos en los anales de la República Dominicana, ejemplo de ellas;
Juana Trinidad (Juana Saltitopa), La Coronela, del 30 de marzo, heroína, nacida en un campo de esta ciudad, Jamo, su existencia no es hija de la fantasía vaporosa de las leyendas sino de hecho real admitido por la historia admitiendo la magnitud del valor de la hazaña realizada por esta valerosa dama
Juana Dolores Gómez, eminente educadora, supo encaminar su enseñaza por sendero de libertad, ofrecer los frutos de la cultura a través de dos generaciones. Creció en un ambiente de lucha liberadoras, se dio por entero a la educación de la juventud femenina de su época
Trina Moya de Vásquez, poetiza de una gran sensibilidad humana extraordinaria, amo a su pueblo maternalmente, su mejor demostración lo es su poema “Añoranza”, autora del canto más sublime que se haya compuesta a LAS MADRES, himno a la LAS MADRES, el cual le da la inmortalidad. Casada con el Presidente Horacio Vásquez
Ubaldo Solis
usolis4587@gmail.com
ubaldo.lv47@hotmail.com
VEGANISIOMO www.lacomunidad.elpais.com/usolis4587
EL SOLITARIO DE LA VEGA www.lacoctelera.com/uval
DESDELAVEGARD www.desdelavegard.blogspot.com
: Fuentes Consutaldas
La Vega Histórica, de Jovino R. Espinola, volumen 1,
Ediciones Fedilibro, 2005
Historia de la Concepción de La Vega, de Guido Despradel Batista,
Imprenta La Palabra, La Vega, 1938,
Resplandores de Gloria, de Carmen Lara Fernández, Editora Montalvo, Ciudad Trujillo, Rep. Dom. 1945,
José Grabiel García, Compendio de Historia de Santo Domingo, T, II
Resplandores de Gloria,
Rufinito, de Don Federico García Godoy,
Cuaderno, La Concepción de la Vega y Las Gestas Liberadora de
Cesar Arturo Abreu Fdez. Enero 2003, Impresora Universal, La Vega

Hallazgo arqueológico de una imponente estatua neohitita en Turquía - ARQUEOLOGOS

Hallazgo arqueológico de una imponente estatua neohitita en Turquía - ARQUEOLOGOS

sábado, 1 de septiembre de 2012

Nombres extravagantes

Nombres extravagantes
James Bond es... dominicano
En el registro civil dominicano figuran nombres cariñosos como Mami, Papi, Querida o Teamo Amador
James Bond, el famoso espía al servicio de Su Majestad, es oriundo de la República Dominicana. Al menos así consta en el registro civil del país caribeño, donde muchos padres echan mano de nombres extravagantes y cariñosos para bautizar a sus retoños.
Así, no es raro que James Bond Cero Cero Siete (escrito con letras) y cuyos apellidos son Carrión Vargas comparta nacionalidad con John F. Kennedy Santana y Winston Churchill de la Cruz o con Bruce Lee Antonio Félix o Joe Dimagio (escrito con una sola g) Fernández.
En el registro civil dominicano figuran nombres cariñosos como Mami, Papi, Querida o Teamo Amador, pero también algunos considerados despectivos como Seno, Herpes, Naris (sin z) o Ano.
También los hay relacionados con profesiones como Médica, Piloto y Profesora o con marcas extranjeras como Mazda, Datsun y Toshiba, así como suspicaces como Adicto, Coca y Peligroso.
El interés de un padre en poner nombres fuera de lo común a sus hijos "refleja un sentimiento de inferioridad respecto a la adopción de la cultura lingüística que nos corresponde", reflexionó en declaraciones a Efe el presidente de la Academia Dominicana de la Lengua, el literato y filósofo Bruno Rosario Candelier.
El también ensayista dijo que es "penoso que esto continúe sucediendo" y aseguró que esta práctica "no deja de ser una parte de la baja autoestima" a pesar de que en la República Dominicana tenemos "una tradición tan rica, nuestra lengua, nuestra cultura...".
"Cuando un hablante, un ciudadano, apela a nombres de otra lengua (...) significa que no se siente bien con su identidad", insistió Rosario Candelier, quien expresó la necesidad de una mayor conciencia lingüística y de identidad cultural, en la que, subrayó, deberán jugar un papel importante los comunicadores y académicos.
En la República Dominicana no hay instancia legal que obligue a los progenitores a seguir un patrón a la hora de escoger el nombre de sus hijos quienes, sin embargo, pueden optar por un cambio al cumplir la mayoría de edad, esto es a los 18 años.
Ante la gran cantidad de nombres poco comunes que existen en el país, sacados muchas veces de la ciencia ficción, hace tres años la Junta Central Electoral (JCE), encargada del registro civil, aprobó una resolución que prohíbe la declaración de personas con nombres extravagantes, extranjeros o despectivos o que no permitan una clara identificación del sexo.
Sin embargo, en la práctica no es así, y no es raro escuchar cada vez más nombres de difícil pronunciación o raras combinaciones entre el inglés y el español, principalmente.
El tema llegó a la misma Iglesia católica y hace unos meses, su máximo representante en el país, el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, durante un acto de confirmación de niños y adultos, sugirió a los padres nombres bíblicos para sus hijos.
El prelado se quejó de que "hoy día" hay una cantidad de nombres extranjeros de difícil pronunciación y escritura y puso como ejemplo "los rusos que no los escribe nadie, pero en fin aquí dicen cualquier cosa y así lo escriben", matizó.
El religioso cuestionó entonces el "afán de ponerle a un muchacho" nombres como Stalin, por el dictador soviético Iósif Stalin; o Hitler, por el dictador nazi Adolf Hitler.
Ahora solo hay que rogar que, contrario al personaje creado hace medio siglo por el novelista inglés Ian Fleming, el James Bond dominicano no tenga licencia para matar.

Retos presentes y futuros de la República Dominicana

Retos presentes y futuros de la República Dominicana

“Si Danilo sigue como Leonel, nos jodemos, esperamos que sea mejor”

“Si Danilo sigue como Leonel, nos jodemos, esperamos que sea mejor”

Mediadores buscan una salida negociada a la división del opositor PRD - Acento

Mediadores buscan una salida negociada a la división del opositor PRD - Acento