jueves, 27 de agosto de 2015

La historia de Don Carlos, el sádico hijo de Felipe II que la leyenda negra convirtió en un mártir

La historia de Don Carlos, el sádico hijo de Felipe II que la leyenda negra convirtió en un mártir

Día 22/01/2015 - 13.23h
 http://www.abc.es/espana/20150122/abci-hijo-felipe-maldito-enfermo-201501211850.html

El heredero a la Monarquía Hispánica fue prendido en enero de 1568 acusado de conspirar contra su padre. A causa de una arriesgada trepanación cuando era adolescente, el príncipe sufrió graves daños cerebrales y desarrolló un carácter muy agresivo

Hasta sus últimos días, Felipe II recordaría con la mayor de las penas la noche del 18 de enero de 1568. Vestido con la armadura real, el Monarca más poderoso de su tiempo condujo a un grupo de cortesanos y hombres armados por los oscuros pasillos del Alcázar de Madrid «sin antorchas ni velas» al aposento del Príncipe Carlos, el hijo del Rey y su único heredero. Al despertarse y hallarse rodeado de hombres armados, Don Carlos exclamó: «¿Qué quiere Vuestra Majestad? ¿Quiéreme matar o prender?». «Ni lo uno ni lo otro, hijo», contestó Felipe II instantes antes de que el Príncipe se llevara la mano a la pistola cargada de pólvora que guardaba siempre en la cabecera de su cama.
El joven heredero fue arrestado, sin que nadie llegara a apretar el gatillo, y acusado de conspirar contra la vida de su padre. Días antes, uno de sus mejores amigos, Don Juan de Austria –hermano bastardo del Rey y a la postre héroe de Lepanto–, se había visto obligado a desvelar los planes de su sobrino al percatarse de la gravedad de su locura. El cautiverio de seis meses, lejos de calmar a Don Carlos, empeoró su salud mental y terminó costándole la vida en un arranque de demencia a los 23 años de edad. En medio de una huelga de hambre, el heredero de la Monarquía Hispánica se acostumbró a calmar sus calenturas volcando nieve en su cama y bebiendo agua helada, lo cual terminó consumiendo su quebradiza salud. Por supuesto, la propaganda holandesa acusó directamente al Rey de ordenar el asesinato de su hijo y argumentó que lo único que quería Don Carlos era acabar con la tiranía de su padre en los Países Bajos. El melancólico y misterioso carácter del Monarca, a su vez, prestó los ingredientes para que Giuseppe Verdi, recogiendo la leyenda negra, compusiera siglos después una de sus óperas más famosas: «Don Carlo».

Endogamia, malaria y una caída: las culpables

La propaganda holandesa, sin embargo, no podía estar más equivocada en este caso. Felipe II fue excesivamente permisivo con la actitud de Don Carlos, el cual arrastraba problemas mentales desde que era niño. Del Príncipe maldito se ha dicho, sin excesivo rigor, que siendo solo un infante gozaba asando liebres vivas y cegando a los caballos en el establo real. A los once años hizo azotar a una muchacha de la Corte para su sádica diversión: un exceso por el que hubo que pagar compensaciones al padre de la niña. No en vano, junto a su sobrino biznieto Carlos II «el Hechizado», el primer hijo de Felipe II es el máximo exponente de las consecuencias de la endogamia practicada por la Casa de los Habsburgo.
Hijo de Felipe II y María Manuela de Avis, los cuales eran primos hermanos por parte de padre y madre, Don Carlos solo tenía cuatro bisabuelos, cuando lo normal es tener ocho. Según estudios recientes (Álvarez G, Ceballos FC, Quinteiro C, «The Role of Inbreeding in the Extinction of a European Royal Dynasty»), la sangre de Don Carlos portaba un coeficiente de consanguinidad de 0,211 –casi el mismo que resulta de una unión entre hermanos y solo por debajo de Carlos II, un 0,254 –. No obstante, los trabajos históricos actuales consideran que los genes no estaban directamente relacionados con la locura del Príncipe. Así, según el hispanista Geoffrey Parker en su biografía sobre Felipe II, el heredero a la Corona fue un niño relativamente normal, de inteligencia media-baja, que no sufrió graves episodios de demencia hasta la edad madura.
Bien es cierto que, como le ocurrió a Felipe II, el Príncipe heredero se crió lejos de sus padres. Huérfano de madre a los cuatro días de nacer, Carlos quedó bajo la custodia de sus tías, las hijas de Carlos V que todavía no tenían compromisos matrimoniales, puesto que su padre estuvo ausente de España en los primeros años de su reinado. Con 11 años, una plaga de malaria asoló la Corte y afectó al joven, quizás más vulnerable que el resto por sus deficientes genes. La enfermedad provocó en el Príncipe un desarrollo físico anómalo en sus piernas y en su columna vertebral, que, a su vez, pudo estar detrás de la grave caída que sufrió a los 18 años de edad mientras perseguía por el palacio a una cortesana. Los médicos llegaron a desahuciar al joven, dándole apenas cuatro horas de vida, y un grupo de franciscanos trasladaron los huesos de San Diego de Alcalá a los pies de su cama solo a la espera de un milagro. Contra todo pronóstico, una arriesgada trepanación pudo salvar la vida del Príncipe Carlos; no obstante, pronto se evidenciaría que los daños cerebrales se presumían irreparables.
En los años previos a aquella caída, Don Carlos vivió su periodo más feliz en la Universidad de Alcalá de Henares, donde estudió junto a su tío, Don Juan de Austria, y Alejandro Farnesio, que contaban prácticamente sus misma edad. Sin destacar en los estudios sino todo los contrario, el hijo del Rey al menos se contagió del ambiente juvenil y saludable del lugar. En 1560, Felipe II –juzgando aceptable su comportamiento– le reconoció como heredero al trono por las Cortes de Castilla.
Pero tras su caída nunca volvió a ser el mismo. Las fiebres que le afectaban periódicamente, recuerdo de la malaria, empezaron a repetirse con demasiada frecuencia. «Tiene un temperamento impulsivo y violento. A menudo pierde los estribos y dice lo primero que se le pasa por la cabeza», apuntó el embajador imperial en España designado en 1564 sobre el otro síntoma preocupante: sus radicales cambios de humor. En palabras del neurocirujano pediátrico Donald Simpson que ha estudiado el caso, «mostraba la desinhibida malicia de un chico con un daño frontal en el cerebro».

Fugarse a Flandes para proclamarse Rey

Por el miedo de los embajadores a que se interceptaran sus informes y el Rey pudiera ofenderse, muchas de las actuaciones contra el joven no han podido ser documentadas y se basan en testimonios indirectos. Pero consta, por la correspondencia del embajador Nobili, que el hijo del Rey frecuentaba «con poca dignidad y mucha arrogancia» los burdeles madrileños y trataba con violencia al servicio. En una ocasión, Don Carlos arrojó por una ventana a un paje cuya conducta le molestó, e intentó, en otra jornada, lanzar a su guarda de joyas y ropa. También trascendió por aquellas fechas su intento público de acuchillar al Gran Duque de Alba, al que acusaba de inmiscuirse en los asuntos de Flandes.
Los conflictos entre padre e hijo no tardaron en llegar. Tras su recuperación, Felipe II le nombró miembro del Consejo de Estado en 1564, en un último intento por fingir normalidad, y barajó la posibilidad de casarlo con María Estuardo o con Ana de Austria, la cual sería posteriormente la cuarta esposa del Rey. Pero dentro de su mente enferma, sus prioridades eran otras. Obsesionado con los Países Bajos –en ese momento en rebeldía contra Felipe II–, contactó con varios de esos líderes rebeldes, como el moderado Conde de Egmont o el Barón de Montigny, para organizar su viaje a Bruselas, donde pretendía proclamarse su soberano. En efecto, el Rey en el pasado había sopesado la posibilidad de que su hijo gobernara allí, pero las actuales circunstancias políticas y la mala salud mental del Príncipe descartaban por completo esta opción.
En una reunión mantenida con Don Juan de Austria, al que pidió ayuda para fugarse a Italia, el Príncipe le comunicó sus planes. El general español le reclamó veinticuatro horas a su sobrino para tomar una decisión, e inmediatamente salió a informar al Rey. Advertido de la traición –según varios informadores–, Don Carlos cargó una pistola y pidió a su tío que regresara a sus aposentos. La pistola no pudo efectuar el disparo que habría matado al futuro héroe de Lepanto, puesto que fue descargada previamente por un cortesano, pero Don Carlos se abalanzó daga en mano contra Don Juan de Austria, que, superior en fuerza y habilidad en el combate, redujo a su sobrino. «¡Qué vuestra Majestad no dé un paso más», gritó, apuntándole con su propia daga.

Un adalid de la rebelión de los holandeses

Las noticias de esta agresión precipitaron los acontecimientos. Felipe II mandó el 18 de enero de 1568 encerrar a su hijo en sus aposentos. En los siguientes días, licenció a los servidores de su hijo y trasladó a éste a la torre del Alcázar de Madrid que Carlos V usó como alojamiento para otro ditinguido cautivo: Francisco I de Francia, capturado tras la batalla de Pavía. La lectura de la correspondencia privada del joven sacó a la luz una conspiración, más bien el amago de una puesto que ningún noble le prestó mucha atención, para acabar con la vida de Felipe II. Y precisamente porque las cartas descubiertas cada vez elevaban más la gravedad de sus crímenes, el Monarca decretó su cautiverio indefinido en el Castillo de Arévalo.
Durante los seis meses que el Príncipe permaneció cautivo, en el mismo régimen que había padecido Juana «la Loca», fue perdiendo los pocos hilos de cordura que quedaban sobre su cabeza. Acorde a los síntomas clásicos de las personas que han padecido malaria, sufría súbitos cambios de temperatura, cuya mente enferma convirtió en peligrosos y mortales hábitos. Cada vez que padecía uno de estos ataques, ordenaba llenar su cama de nieve así como ingerir agua helada en grandes cantidades. En medio de sospechas infundadas sobre su posible envenenamiento, falleció el joven a los 23 años el 28 de julio de 1568, probablemente a causa de inanición (se había declarado en huelga de hambre como protesta).
Las vagas explicaciones de Felipe II y su empeño por destruir las cartas que incriminaban a su hijo –quizás buscando ocultar las miserias de su heredero– situaron su muerte en el terreno predilecto para alimentar la leyenda negra que los holandeses, franceses e ingleses usaban en perjuicio del Imperio español. La ópera «Don Carlo» escrita por Giuseppe Verdi siglos después y un drama del poeta alemán Schiller tomaron por referencia el ensayo «Apología», de Guillermo de Orange, que presenta la vida del Príncipe de forma muy distorsionada. El holandés inventó una relación amorosa entre Don Carlos y la esposa de su padre, Isabel de Valois, y colocó al joven como adalid de la independencia holandesa y al malvado Rey como el asesino de ambos. Más allá de una inocente literatura, este episodio se convirtió en el más importante pilar de la leyenda negra contra los españoles.

El prognatismo Habsburgo, la deformación de la mandíbula que acomplejaba a Carlos V

El prognatismo Habsburgo, la deformación de la mandíbula que acomplejaba a Carlos V

Día 27/08/2015 - 12.50h
 http://www.abc.es/espana/20150827/abci-prognatismo-habsburgo-real-simbolo-201508261623.html

La vergüenza que le causaba que le vieran masticar con dificultad hacía que prefiriera comer en solitario, sin que nadie pudiera contemplar sus apuros. El asunto es especialmente relevante dado que el Rey, con tendencia a sufrir episodios depresivos, era adicto a la comida y posiblemente bulímico

La endogamia –el matrimonio entre primos hermanos– fue un instrumento político empleado por la familia Habsburgo para mantener unidas las dos ramas de la dinastía, la española y la alemana, y la responsable de que el último de sus reyes en España, Carlos II «El Hechizado», fuera incapaz de dar un sucesor a la Corona. Los elevados coeficientes de consanguinidad de Carlos II, con una cifra de 0,254 (la misma presente en un matrimonio entre padre e hija), le hicieron portador de numerosos genes recesivos y alteraciones genéticas, entre ellas probablemente el síndrome de Klinefelter, que provocaron su incapacidad para tener hijos y para gobernar. Entre esta herencia genética envenenada, Carlos II presentaba el prognatismo que su padre, su abuelo, su bisabuelo, su tatarabuelo... ya exhibieron. Casi un símbolo de poder, la mandíbula prominente fue un distintivo de los Habsburgo, pero también el origen de muchos complejos personales como el sufrido por Carlos V (I de España).
El prognatismo es una deformación de la mandíbula por la cual ésta, bien en la parte superior o bien en la parte inferior, sobresale del plano vertical de la cara. Esta desalineación entre el maxilar y la mandíbula impide el correcto encaje de la boca al cerrarla y causa dificultad para hablar, morder y masticar. Precisamente por ello, el prognatismo –que es habitual en otras especies de homínidos– se soluciona hoy con una cirugía o a través del uso de ortodoncia en los casos más extremos. Diferentes personajes históricos con mandíbulas exageradamente prominentes no pudieron recurrir, como es evidente, a ninguna solución médica más allá del uso de la barba como hizo la mayoría de los miembros de la Casa de Austria, los Habsburgo.

Un símbolo de poder de los Habsburgo

La muerte de Isabel «la Católica» en 1504 y la antipatía de una parte de la nobleza castellana hacia Fernando «el Católico» alzó en el trono de Castilla al hijo de Maximiliano I de Habsburgo, Felipe «el Hermoso», casado con Juana «La Loca», que en el momento del casamiento era la tercera en la línea de sucesión al trono pero que ascendió posiciones con la muerte de sus hermanos mayores. El hijo mayor del matrimonio, Carlos I, heredó las coronas de Castilla y de Aragón a consecuencia de la prematura muerte de su padre, el fallecimiento sin herederos varones de Fernando «El Católico» y la incapacidad para reinar de su madre. Si bien su padre Felipe I y su abuelo Maximiliano I de Alemania ya portaban un llamativo mentón, es Carlos V de Alemania y I de España quien hizo más por la notoriedad del prognatismo. De hecho, esta condición es conocida en los países anglosajones como «the Habsburgo Jaw» como resultado precisamente del peso histórico e icónico de Carlos V en las islas británicas a raíz de su intermitente amistad, luego enemistad abierta, con Enrique VIII.
Kunsthistorisches Museum
Retrato del entonces Príncipe Carlos, el futuro emperador, con su familia paterna



«Tiene los ojos ávidos, el aspecto grave, pero no cruel ni severo; ni en él otra parte del cuerpo se puede inculpar, excepto el mentón y también toda su faz interior, la cual es tan ancha y tan larga, que no parece natural de aquel cuerpo; pero parece postiza, donde ocurre que no puede, cerrando la boca, unir los dientes inferiores con los superiores; pero los separa un espacio del grosor de un diente, donde en el hablar, máxime en el acabar de la cláusula, balbucea alguna palabra, la cual por eso no se entiende muy bien», describe el embajador veneciano Gaspar Contarini sobre el Emperador Carlos V a los veinticinco años de edad. El mentor «que parece postizo» era, en opinión de la mayoría de los cronistas, el rasgo más llamativo del Emperador y también el que afeaba más su aspecto, lo cual no evitó que para los estándares de la época fuera considerado un hombre atractivo y apuesto. La fama de hombre mujeriego acompañó toda la vida al Monarca más poderoso de su tiempo, hasta el punto de que se le cuentan al menos cinco hijos fuera del matrimonio.
Que no perjudicara su imagen de hombre proporcionado no significa que el prognatismo estuviera exento de una infinidad de inconvenientes. Según observa el médico psiquiatra Francisco Alonso-Fernández en su libro «Historia personal de los Austrias españoles», su mandíbula le obligaba a aparecer siempre con la boca medio abierta, articular la palabra de una forma defectuosa (signo patológico designado como disartria) y a tener que luchar en la masticación y la deglución de los alimentos. La vergüenza que le causaba que le vieran masticar con dificultad hacía que prefiriera comer en solitario, sin que nadie pudiera contemplar sus apuros. El asunto es especialmente relevante dado que el Rey –con tendencia a sufrir episodios depresivos y a mostrar comportamientos obsesivos– era adicto a la comida y a abusar de todo tipo de alimentos. El médico de la Corte, Villalobos, llamó la atención en sus estudios sobre estos malos hábitos del Rey: reclamaba con reiteración mayor abundancia en la comida y exigía la introducción de nuevos platos casi a diario. Y puesto que nunca modificó su peso corporal pese al apetito exagerado, el psiquiatra Francisco Alonso-Fernández y otros autores argumentan como lo más probable que el Rey fuera bulímico.
ABC
Maximiliano I, abuelo de Carlos V



La característica mandíbula de Carlos V de Alemania y I de España era muy conocida a nivel popular y sirvió a quienes querían ofenderle con improperios. Como Pierre de Bourdeille cuenta en su famosa obra «Bravuconadas de los españoles», un soldado que servía en Hungría al Emperador y a su hermano, Fernando Rey de los romanos, se quejó amargamente de las condiciones del servicio y afirmó de forma deslenguada «váyase al diablo, bocina fea, que tan tarde es venido, que todo el día somos muertos de hambre y frío». La referencia a la deformidad de su boca no ofendió a Carlos V, que se lo tomó con humor y no dio orden de castigar al soldado, al menos según Bourdeille, pero da una idea aproximada del tono de los insultos empleados contra su figura.
Felipe II, Felipe IV y, en un grado menor, Felipe III, también mostraron la característica mandíbula prominente, pero ninguno alcanzó una desproporción igual a la de Carlos V, ni a la de Carlos II «El Hechizado». En el conjunto familiar de las dos ramas, la española y la alemana, los más afectados fueron Leopoldo I de Austria y Carlos II de España, dos casos donde el grado de consanguinidad era especialmente alto. Los padres de Carlos II eran tío y sobrina y los dos tenían prognatismo por lo que es posible que pasaran una carga genética a su desventurado hijo que generase una mandíbula especialmente deforme que le impedía hablar o comer con normalidad.
Ayuntamiento de Sevilla
Retrato de Carlos II


A pesar de todo, los Habsburgo hicieron del prognatismo casi un símbolo de poder. Muchas de las monedas y medallas de estos soberanos, donde podrían haber disimulado sus mandíbulas inferiores, parecen aún más prognatas que en los propios retratos. Como ocurre con la leyenda de la sangre azul, la prominencia de sus mandíbulas les conectaba con sus gloriosos antepasados, que en el caso de la rama española habría estado presente tanto por parte de los Trastámara como los Borgoñeses, y les diferenciaba así del resto de los mortales.

mágenes de Nuestra Historia , R.D

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FORTALEZA DUARTE .
San Francisco de Macorís , República Dominicana.
Imagen de la década del 20
Fuente : AGN
  
 
 
PUERTA DEL CONDE , ALTAR DE LA PATRIA / 1970 y 1976.
Santo Domingo República Dominicana .
Fuente : Imágenes colaboración de Lorenzo Paulino para Imágenes de Nuestra Historia.
 
 
 
 
SAN JUAN DE LA MAGUANA
Arco de Triunfo
San Juan de la Maguana, Republica Dominicana
Imagen de la Decada del 50
Fuente : AGN
  
 
PUERTA DEL CONDE 1920 ...... 2014
Aquí le dejamos a su consideracionuna seleccion de las intervenciones de que ha sido objeto nuestra Puerta del Conde dedes principios del siglo XX y La mas reciente en la que se pañetaron todos sus muros...
Santo Domingo , Republica Dominicana.
Fuente de las Imagenes : AGN
 
 
 
PUERTA DEL CONDE / 1920
Vista panorámica de la Puerta Del Conde , Baluarte 27 de Febrero en los actos de la Semana Patriotica.
27 de Febrero de 1920.
Santo Domingo , Republica Dominicana.
Fuente : Revista Renacimiento / 1920 Numero 225
Imágenes de Nuestra Historia.

 
 
OBELISCO CONMEMORATIVO / 1937
Vista de los actos de Inauguración del Obelisco Conmemorativo del Cambio de nombre de la ciudad de Santo Domingo por " Ciudad Trujillo"
Imagen del 11 de enero de 1937.
Avenida George Washington , Ciudad Trujillo .
República Dominicana.
Fuente : AGN / Imágenes de Nuestra Historia.
 INAUGURACIÓN DEL OBELISCO CONMEMORATIVO / 1937
Jacinto Bienvenido Peynado , Vice Presidente de la República , pronuncia el discurso inaugural del Obelisco Conmemorativo del cambio de nombre de la Ciudad de Santo Domingo por Ciudad Trujillo al celebrarse el primer año de este " Acontecimiento".
A la derecha se observa Virgilio Álvarez Pina ( Don Cucho ) , Presidente del Consejo Administrativo de la ciudad Capital de la República .
Imagen del 11 de enero de 1937.
Fuente : AGN / Imágenes de Nuestra Historia

PLANO DE CIUDAD DE SANTO DOMINGO Y CONTORNOS / 1924

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PLANO DE CIUDAD DE SANTO DOMINGO Y CONTORNOS / 1924
República Dominicana.
Fuente : Cartografía Histórica Dominicana
Imágenes de Nuestra Historia.


 

PLANO DE CIUDAD TRUJILLO / 1957
República Dominicana.
Fuente : Cartografía Histórica Dominicana
Imágenes de Nuestra Historia.

miércoles, 26 de agosto de 2015

DESCENDENCIA DE FRANCISCO DEL ROSARIO SÁNCHEZ

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DESCENDENCIA DE FRANCISCO DEL ROSARIO SÁNCHEZ

Sin duda alguna el miembro más emblemático de la familia Sánchez lo fue Francisco del Rosario Sánchez (n. 9 de marzo de 1817), hijo de Narciso Sánchez Ramona (1789-1869) y Olaya del Rosario de Belén (1791-1849). Sánchez, junto a Duarte y Mella es uno de los padres de nuestra Patria y por ella murió fusilado en San Juan el 4 de Julio de 1861. Los padres de Narciso eran Fernando Raimundo Sánchez e Isidora Ramona (1766-1844), quienes además procrearon otros cuatro hijos, una de los cuales era María Trinidad Sánchez (n. 16 de junio de 1794), una incansable luchadora febrerista que en defensa de la Patria fue acusada de conspiración política por Santana y fue criminalmente fusilada en el primer aniversario de la Independencia, el 27 de febrero de 1845. Por su parte, Olaya del Rosario era hija de Raimundo del Rosario y María Altagracia de Belén Fernández.

El matrimonio Sánchez del Rosario procreó once hijos, de los cuales el primogénito fue Francisco del Rosario Sánchez. Le siguieron Tomás, Eugenio, Manuel del Jesús, María de la Cruz, Juan Francisco, Jacinto, Pablo, María del Socorro, Ana e Idelfonso Sánchez del Rosario. La décima de esta prole, mejor conocida como Socorro Sánchez, fue una dedicada maestra y periodista dominicana.

Francisco del Rosario Sánchez dejó descendencia con varias mujeres, siendo la primera Felícita Martínez, con quien procreó a Mónica Sánchez Martínez, quien nació el 30 de enero de 1838. Algunos años más tarde, Sánchez procreó con María Evarista Hinojosa a María Gregoria (Goyita), quien nació el 28 de noviembre de 1841. Goyita tuvo una hija llamada Mercedes Laura Sánchez. En Curazao, Sánchez procreó con Leoncia Leydes Rodríguez (n. 15 de septiembre de 1846/47), natural de Curazao, una hija a la que llamaron Leoncia Sánchez. Esta, a su vez, tuvo dos hijas: Emilia Mercedes y Manuela Dolores Sánchez. Con Mercedes Pembrén Chevalier procreó Sánchez a Petronila Sánchez Pembrén, quien nació el 22 de febrero de 1852, quien casó con León Güilamo, procrearon más tarde a Mercedes, Rafaela, Micaela, Alicia, León y Asunción Güilamo Sánchez.

A raíz del fallecimiento de Olaya del Rosario, su hijo Francisco del Rosario Sánchez decide contraer matrimonio con Balbina de Peña, hija de Luciano de Peña y Petronila Pérez, el 4 de abril de 1849, frente a los testigos Román Bidó, Ministro de Justicia; Jacinto de la Concha y Pedro Pina. De esta unión nació Juan Francisco (n. 3 de abril de 1852) y a Manuel de Jesús, (n. 16 de febrero de 1854), quien murió jóven. Balbina de Peña murió a la edad de 70 años el 26 de abril de 1895.

El único hijo sobreviviente del hogar Sánchez Peña fue Juan Francisco Sánchez Peña, quien ostentó el grado de General, fue Ministro de Hacienda del presidente Heureaux y formó parte del gabinete de gobierno del Presidente Morales Languasco. Sánchez Peña procreó con Eudocia Maggiolo a Francisco del Rosario, Filomena, Fernando Arturo, María, Flérida y Manuel A. Sánchez Maggiolo. Posteriormente casó con su sobrina Emilia Mercedes Sánchez, con quien procreó a Manuel Antonio Francisco, María Patria, Manuel Emilio, Héctor, Carlos Augusto, Emilia, Marina Altagracia, y Juan Francisco Sánchez y Sánchez.

De esta generación de nietos del Padre de la Patria fueron varios lo que se destacaron en la vida nacional. Carlos Augusto Sánchez y Sánchez fue un ilustre jurista, diplomático, historiador y crítico literario. Su hermano Juan Francisco (Tongo) Sánchez y Sánchez, un notable catedrático dominicano, dedicado principalmente al estudio de la filosofía, y pianista autodidacta, que con sus notas amenizaba usualmente las peñas y tertulias de las cuales fue tan ferviente entusiasta.

Al igual que numerosas familias dominicanas, la familia Sánchez ha realizado aportes incalculables a la sociedad dominicana a través de varias generaciones, desde la concepcíon de nuestra nación como República, hasta el avance cultural en tiempos más recientes.

Texto: Jaime Read Ortega. Instituto Dominicano de Genealogía

La ‘Ilíada’, la guerra de todos nosotros

La ‘Ilíada’, la guerra de todos nosotros

Varias novedades regresan al mundo del misterioso Homero. La universalidad de sus temas mantiene su magnetismo casi tres milenios después

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/08/14/babelia/1439562665_225234.html?id_externo_promo=ser-ob&prm=ser-ob 
Ilustración de Fernando Vicente.

El dios Zeus ideó una estrategia para ayudar a los troyanos: enviar un falso sueño de victoria al caudillo griego Agamenón, que además acababa de tener un enfrentamiento con el héroe Aquiles. “Pensó que aquel mismo día iba a apoderarse de la ciudad de Príamo, / nada sabía el muy necio todo lo que Zeus tenía previsto hacer”, escribe Homero. No hay nada tan destructivo, tan letal, como la confianza ciega en su propio triunfo, la creencia absoluta en la victoria. Esa es una de las muchas historias universales que contiene la Ilíada. Nunca sabremos con seguridad cuándo y cómo se compuso —los expertos prefieren el verbo “componer” a “escribir” porque no está claro el papel que tuvo la escritura en su creación—. Sobre su autor, Homero, que la tradición describe como un bardo ciego, existen más dudas que certezas. Sin embargo, allí siguen sus relatos, anclados más que nunca en la memoria viva de nuestra cultura.
Como escribió Gore Vidal en sus memorias: “Al igual que las diferentes capas de Troya, donde en algún profundo lugar están todas esas ciudades amontonadas sobre otras ciudades, uno espera encontrarse con Aquiles y su amado Patroclo y con toda esa fuerza con la que dio comienzo nuestro mundo”.
Ahora que Grecia lleva años enfrentándose a sueños de victoria, Homero está presente en las librerías españolas con una oleada de novedades. En los últimos tiempos se han publicado tres libros sobre su obra —El mundo de Homero (Crítica), de John Freely; El eterno viaje. Cómo vivir con Homero (Ariel), de Adam Nicolson, y La guerra que mató a Aquiles. La verdadera historia de la ‘Ilíada’ (Acantilado), de Caroline Alexander—, además de una historia del mundo en el que surgieron esos relatos, la Grecia clásica, Héroes que miran a los ojos de los dioses (Edaf), del helenista Óscar Martínez García, autor de la última traducción al castellano de la Ilíada (Alianza Editorial, 2010). “Como en todos los libros que llamamos clásicos, en la Ilíada y la Odisea encontramos, nosotros los lectores, el reflejo de nuestra propia experiencia. En estas obras no sólo leemos de forma literal las historias que están contadas: leemos también el texto transformado en metáforas de historias que nos son propias, en símbolos de nuestros temores y deseos”, explica Alberto Manguel, que publicó hace algunos años El legado de Homero (Debate).
Cromolitografías de 1890 sobre varias escenas de la guerra de Troya, tanto las relatadas por Homero como las basadas en relatos legendarios. / Leemage
Preguntado sobre la recalcitrante actualidad de Homero, Adam Nicolson responde desde su domicilio en Inglaterra: “Tal vez la coincidencia de tantas obras se deba a que estamos viviendo un periodo violento y difícil de nuestra propia historia”. Este autor de grandes libros de viajes y aventuras, cuyo ensayo es a la vez un recorrido vital y literario por Homero, prosigue: “La Ilíada nos cuenta lo que le ocurre a la gente cuando se enfrenta a una realidad brutal. En un mundo caótico, muy inseguro, Homero nos proporciona unos fundamentos muy profundos, es una fuente de conocimiento. Para mí, la gran virtud de su visión es que nos señala que este es el mundo real, el lugar en el que todo ocurre, a diferencia de la tradición cristiana donde la fuerza de la vida parece estar en otro lado. Lo que viene a decirnos Homero es que no se puede dejar la felicidad para más tarde y eso es muy formativo si entra en nuestra mente”.

Homero, hoy

El mundo de Homero. John Freely. Traducción de Teófilo de Lozoya y Joan Rabasseda. Crítica. Barcelona, 2015. 376 páginas. 22,90 euros.
El eterno viaje. Cómo vivir con Homero. Adam Nicolson. Traducción de Gemma Deza Guil. Ariel. Barcelona, 2015. 432 páginas. 19,90 euros.
La guerra que mató a Aquiles. La verdadera historia de la ‘Ilíada’. Caroline Alexander. Traducción de José Manuel Álvarez-Flórez. Acantilado. Barcelona, 2015. 352 páginas. 27 euros.
Héroes que miran a los ojos de los dioses. Óscar Martínez García. Edaf. Madrid, 2015. 327 páginas. 25 euros.
La fuerza de la Ilíada es tan grande que alguno de los pasajes más famosos de aquella epopeya, como el talón de Aquiles o el Caballo de Troya, ni siquiera aparecen en sus páginas; sino que pertenecen a otras versiones y relatos de aquel conflicto, como la Eneida, de Virgilio, la relectura romana del mito. En sus 15.693 versos, este poema épico relata un episodio de apenas dos semanas del largo asedio de Troya, que enfrenta a diferentes caudillos guerreros griegos con los troyanos. Transcurre en el noveno año de un conflicto que se prolongará uno más, y que es relatado en decenas de poemas e historias que circulaban de padres a hijos.
Homero no oculta que los soldados griegos están deseando volver a casa. Un regreso que, como demuestran las desventuras de Ulises en la Odisea, no será nada fácil. Con los dioses interviniendo constantemente a favor de uno y otro bando, el centro de la narración se encuentra en el enfrentamiento entre dos héroes, el griego Aquiles y el troyano Héctor, después de que este último haya abatido en combate a Patroclo, el gran amigo del griego. La narración acaba con uno de los momentos más emotivos de la literatura universal, cuando Príamo, el padre de Héctor, viaja hasta el campamento griego para convencer a Aquiles de que le entregue el cadáver de su hijo.
“Una de las cosas más emocionantes de Homero es que es capaz de captar un sentimiento nuevo de la humanidad que estaba surgiendo en ese momento: la compasión por el derrotado”, asegura Óscar Martínez. “Nunca trata a los troyanos como enemigos, sino como seres humanos. Eso ocurre en el encuentro entre Aquiles y Príamo. En la Odisea se captura la palabra nostalgia por primera vez, cuando Ulises en la isla de Calipso dice que siente el dolor del regreso. Cómo no va a hablar de nostalgia un poema que nos describe la historia de un pueblo que se había tenido que desperdigar por todo el Mediterráneo”.
Cromolitografías de 1890 sobre varias escenas de la guerra de Troya, tanto las relatadas por Homero como las basadas en relatos legendarios. / Leemage
Freely, experto en el Imperio Otomano y autor de libros de viajes, que enseña en la Universidad Bogazici de Estambul, trata de buscar en su libro lo que hay detrás de la Ilíada y la Odisea, lo que la arqueología y la historia pueden aportar a nuestro conocimiento de Homero, pero también la obsesión de muchos estudiosos por encontrar restos que nos lleven hasta ese mundo de héroes y dioses. Homero canta desde el siglo VIII antes de Cristo a unos acontecimientos que transcurrieron en el siglo XIII aunque, como explica Óscar Martínez, “su musa es la de la épica, no de la historia”. Sin embargo, sí refleja un momento crucial del mundo griego: su renacimiento después de la Edad Oscura cuando, por motivos que se desconocen, la civilización micénica se hundió en apenas unas décadas y la cultura helénica desapareció durante cuatro siglos hasta que resurgió para convertirse en el principio de todo nuestro mundo. En cierta medida, Homero simboliza la victoria de la poesía y la literatura sobre el desastre y la decadencia.

Caroline Alexander: “Homero describe la guerra de forma sincera y precisa”

La escritora Caroline Alexander.
El libro de Caroline Alexander (Florida, 1956) es un profundo estudio de la Ilíada pero, sobre todo, de lo que esta epopeya nos enseña sobre cualquier guerra. Ha colaborado como periodista con numerosos medios, como The New Yorker o National Geographic y es autora de una recreación del desastroso viaje de Ernest Schackleton a la Antártida, Atrapados en el hielo. La guerra que mató a Aquiles. La verdadera historia de la ‘Ilíada’ nos sumerge en un mundo salvaje y violento, en el que no hay gloria en morir en combate. Pero, sobre todo, demuestra hasta qué punto Homero está cerca de nosotros.
PREGUNTA. En su libro asegura que Homero es nuestro contemporáneo porque trata asuntos tan cercanos como la rebelión ante un dirigente incompetente o la crueldad de la guerra. ¿Por eso seguimos leyéndolo?
RESPUESTA. Creo que la razón por la que leemos la Ilíada generación tras generación, y el motivo por el que esta historia está tan viva para nosotros tantos siglos después, es porque describe la guerra de una forma sincera y precisa. No es una evocación sentimental o poética de la guerra, sino una caracterización de la guerra tomada de la historia y la experiencia. Los hechos básicos de una guerra, sin importar el tiempo y el lugar, no han cambiado; por eso nos importan todavía los personajes de Homero, sus palabras, sus destinos y sus historias. Homero es un gran poeta no porque utilice un lenguaje poético, sino porque describe de forma certera y auténtica la experiencia de la guerra. Y nos reconocemos en ella.
P. Homero nos muestra que no hay nada peor para un ejército que un sueño de victoria, que creerse invencible. ¿Sigue siendo así?
R. En el canto segundo de la Ilíada, Zeus baraja todas las posibilidades para destruir al ejército griego. Podría enviar una plaga, golpearle con rayos, pero la mejor forma es enviar a su comandante en jefe un sueño ilusorio de victoria. Creo que es imposible leer esa escena sin pensar en el presidente estadounidense George W. Bush y su sueño de victoria de invadir Irak. Creo que las ilusiones de los dirigentes en tiempos de conflicto representan un hecho indeleble de las guerras.
P. Usted escribe que Homero se empeña en mostrar que no hay nada glorioso en las muertes en las guerras y que trata de identificar a cada víctima del combate. ¿Es la Ilíada un libro contra la guerra?
R. Creo que la Ilíada nos muestra que un guerrero puede alcanzar la gloria falleciendo en un conflicto, pero también deja muy claro que la gloria no compensa la pérdida de una vida. Homero refleja la muerte de cada uno de los participantes en la batalla como algo terrible, triste, trágico. De tal forma que guerreros desconocidos, cuyos nombres sabemos pero no mucho más, los héroes que ganan y los héroes que pierden, todos sufren a causa de la guerra. Como civiles, una de las escenas más famosas y más bellas de la Ilíada es cuando Héctor se despide de Andrómaca y de su hijo pequeño. Es cuando Homero nos muestra que la guerra afecta a cada vida que toca. No creo que podamos decir que la Ilíada sea pro o antiguerra, creo que la épica es mucho más sutil: Homero considera que la guerra forma parte de la vida humana de la misma forma que la muerte. Nunca desaparecerá y eso es lo que esta triste historia nos muestra.
P. ¿Sabemos algo con seguridad sobre el autor y la historia de la composición de la Ilíada y la Odisea?
R. No podemos dar nada por seguro. Tenemos buenas razones, basándonos en la lingüística, para estimar que fue un poeta que trabajó en torno al 700/730 [antes de Cristo] en una región que es hoy el oeste de Turquía. El hecho de que un poeta ciego cante la guerra de Troya en la Odisea ha llevado a muchos a pensar, desde la Antigüedad, que puede tratarse de algún tipo de autorretrato.
P. ¿Cuál es su personaje favorito de Homero? ¿Y su escena favorita?
R. Me resultar muy difícil señalar un personaje favorito. Me gusta mucho la caracterización de Sarpedón, que no es un personaje principal como Aquiles o Héctor, pero está magníficamente retratado. Dependiendo del momento, elegiría a cualquier personaje ¡menos a Agamenón! En cambio, mi escena favorita es el momento de la embajada en el canto noveno, cuando los griegos visitan a Aquiles para rogarle que regrese a la batalla y le ofrecen presentes muy valiosos. Les deja de piedra cuando les dice que su vida es mucho más valiosa que cualquier regalo. Ese es el mensaje central de la Ilíada y es especialmente significativo que sea un gran guerrero el que lo transmite.
P. Al final de su libro asegura que la Ilíada es un poema sobre la guerra, que concluye que no hay ninguna recompensa para el héroe que muere en el campo de batalla. Sin embargo, parece que la humanidad no ha entendido todavía ese mensaje.
R. Un soldado moderno puede leer la Ilíada y descubrir, punto por punto, una descripción de su propia experiencia. Creo que su grandeza está en que demuestra que la tragedia de cualquier guerra —la ineptitud de los mandos, la pérdida de vidas, el dolor— nunca cambia. G. A.

Una imagen nunca vista hasta ahora: la cara oculta de la Luna iluminada por el Sol

Una imagen nunca vista hasta ahora: la cara oculta de la Luna iluminada por el Sol

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Hasta 1959 los humanos no vieron cómo era la cara oculta de la luna, cuando la nave rusa Luna 3 capturó la primera imagen. 56 años después, la NASA acaba de hacer pública una fotografía que permite apreciarla desde una nueva perspectiva: iluminada por el Sol.
La imagen fue tomada el mes pasado desde el satélite Deep Space Climate Observatory (DSCOVR). Su cámara EPIC (Earth Polychromatic Imaging Camera) inmortalizó la Luna pasando por delante de la Tierra.
cara oculta luna
En la imagen se puede ver una línea verde que bordea el lado derecho de la Luna. Según ha explicado la NASA, se debe a la técnica con la que EPIC toma las imágenes.
"EPIC toma series de diez imágenes usando distintos filtros especiales de banda estrecha —desde ultravioletas hasta casi infrarrojos— para conseguir distintos productos científicos. Imágenes en rojo, verde y azul se utilizan para estas fotografías a todo color. Combinando estas tres imágenes tomadas con 30 segundos de diferencia según la Luna se va moviendo produce un pequeño pero apreciable efecto a la derecha de la Luna. Se debe a que se ha movido en relación a la Tierra entre la primera exposición (verde) y la última (verde): cuando se combinan las tres imágenes aparece la línea", aclaró.
La NASA también difundió la imagen en movimiento del recorrido de la Luna.

La misión de DSCOVR es monitorizar los vientos solares en tiempo real, mientras que otros instrumentos que lleva a bordo extraen datos sobre el nivel de ozono en la Tierra, la altura de las nubes, propiedades de la vegetación y la radiación ultravioleta.