viernes, 30 de mayo de 2014

Proyecto Cuevas del Pomier. “Capital prehistórica de las Antillas”



Proyecto Cuevas del Pomier. “Capital prehistórica de las Antillas”

Domingo Abreú Collado abreudomingo@gmail.com
Iris Santos Grullón

Espeleogrupo de Santo Domingo, Inc.

Tomando de.http://www.rupestreweb.info/pomier.html

RESUMEN
La importancia rupestre y arqueológica de la Cuevas del Pomier ha quedado suficientemente relevada en nuestro país a través de los reportes y trabajos realizados en ellas desde 1976 por investigadores dominicanos y de otros países.

Pero el interés cultural de estas cuevas traspasó los límites nacionales hasta situarse en el ámbito internacional como uno de los sitios rupestres más importantes del mundo, por lo que el tratamiento de estas cuevas y su legajo prehistórico, histórico y natural demandan de mayor atención tanto para su conservación como para su manejo.

Durante poco más de 150 años algunas de estas cuevas se vieron expuestas al vandalismo que representaban las visitas sin control. Pero el conjunto completo (55 cuevas) estuvo expuesto también a la destrucción física a causa de la utilización del área como recurso minero para la extracción de calizas.

Detenido el destructivo proceso vandálico y minero, elevada su categoría de protección, e incorporada al Sistema Nacional de Áreas Protegidas, las Cuevas del Pomier recibieron definitivamente la garantía de su conservación mediante la Ley General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales, ley 64-00, la que dio forma también a la Secretaría de Estado que vela por su aplicación.

Dada la importancia internacional de estas cuevas, principalmente por el interés que éstas representan para los estudios de los grupos amerindios que habitaron las islas del Caribe, y en memoria de las culturas arawacas que luego de casi 8 mil años de presencia en las islas desaparecieron sustituidas por la llegada de la cultura occidental, se ha concebido su elevación a la categoría única de CAPITAL PREHISTÓRICA DE LAS ANTILLAS, a la vez que se plantea la habilitación turística de una de sus cuevas y la transformación física del área circundante habitada para que su aspecto arquitectónico resulte cónsono con su nueva categoría.

AREA DE DESARROLLO: Reserva Antropológica Cuevas del Pomier, Paraje “El Pomier”,
Sección Borbón, Provincia San Cristóbal.

DATOS SOBRE LAS CUEVAS

La “Reserva Antropológica Cuevas del Pomier”, localizada en la Sección Borbón, de la Provincia San Cristóbal, (0379073 – 2042655), constituye el legado prehistórico más importante de Las Antillas, con más de 6,000 pinturas prehistóricas y alrededor de 500 grabados rupestres, lo que ha llevado a expertos internacionales a comparar su importancia para la región del Caribe con la que tienen las pirámides egipcias para el oriente Medio, o las Cuevas de Altamira y Lascaux para Europa, ya que tan sólo en la Cueva Número Uno de esta Reserva hay 590 pictografías, que es una cantidad superior a todas las manifestaciones rupestres de las cuevas de las Antillas Menores.
El nombre original de “Pommier” al sitio le fue impuesto por los primeros pobladores de origen francés, quienes notaron la abundancia de la fruta conocida como mamón (Annona muricata), y la compararon con la manzana (“pomme” en francés) por su color rojizo al madurar. Así, llamaron con el vocablo francés “Pommier” al lugar por la traducción de manzanar.



Estas cuevas fueron visitadas por primera vez en 1849, por entonces cónsul británico Sir Robert Schomburgk –ciudadano de origen alemán- quien informó de su hallazgo mediante carta de fecha 15 de marzo de 1851 al Príncipe Alberto, esposo de la Reina Victoria de Inglaterra, y quien a su vez hizo la comunicación a la Sociedad Etnológica de Londres el 11 de diciembre del mismo año.
Durante más de 150 años después del reporte hecho por Sir Robert Schomburgk (abajo), las Cuevas del Pomier han sido objeto de investigaciones e innúmeras visitas notables que atestiguan su valor. Nombres como los de Emil Boyrie de Moya, Narciso Alberti Bosch, Fray Tarcisio Villanueva, Bernardo Vega, Dato Pagán Perdomo, Fernando Morbán Laucer, Manuel García Arévalo, Manuel Mañón Arredondo, Marcio Veloz Maggiolo y otros muchos, se encuentran ligados al proceso de conocimiento de estas cavidades. Los trabajos más recientes y que más información han suministrado sobre ellas han sido realizados por el Espeleogrupo de Santo Domingo, entidad que ha contado con la participación y apoyo de científicos como Alain Gilbert, asesor de la UNESCO en materia de Arte Rupestre; Robert Bednarik, de Australia; Antonio Núñez Jiménez, de Cuba; André Slagmolen, de Bélgica; Helga Neumayer, de Austria; Mario Consens, de Uruguay, y otros científicos extranjeros.
Fueron declaradas como Monumento Nacional mediante la Ley No. 492 del 27 de Octubre de 1969. Quedaron igualmente protegidas bajo el Decreto 297-87, del 3 de Junio de 1987, que declara todas las cuevas del País (con interés cultural y natural) como Patrimonio Natural de la Nación. Mediante el Decreto 295-93, del 2 de Noviembre de 1993, fueron incorporadas al Sistema de Áreas Protegidas de la República bajo la jurisdicción de la Dirección Nacional de Parques, denominando el área como Reserva Antropológica Cuevas del Pomier, y estableciendo dos polígonos de protección que abarcaban trece cuevas. Estos polígonos fueron ampliados para extender la protección incluyendo las otras 37 cuevas descubiertas durante los trabajos de investigación realizados en los años 1994, 1995 y 1996 con los auspicios del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (1994) y la Fundación John D. & Catherine T. Macarthur de los Estados Unidos (1995-96). Esta ampliación, realizada al amparo del Decreto 233-96, incluyó parte del Río Nigua, colocándolo dentro de la Reserva para lograr salvarlo de la depredación ocasionada por la extracción de agregados.
Expuesta reiteradamente la necesidad de su protección, la Reserva Antropológica Cuevas del Pomier fue desprotegida en su mayor parte (43 cuevas) mediante el decreto 319 del 1997, emitido por el entonces Presidente Leonel Fernández. Ese decreto desprotegió otras 23 áreas en el país, lo que motivó una repulsa nacional que obligó al Presidente Fernández a suspender dicho decreto.
No obstante la ley y los decretos que debieron cumplirse para su protección, las Cuevas del Pomier continuaron siendo agredidas y destruidas dado el caos institucional en que se ha visto el País durante casi toda su existencia republicana. Detonaciones realizadas directamente destruyeron por completo una cavidad formada por un gran salón con manifestaciones rupestres que existía frente al punto de descarga al tandem de la Compañía Procalca, C. por A. Esa misma Compañía destruyó la entrada de la Cueva Número 4, de las reportadas por Schomburgk, a cuya explotación se opuso el Club “Florinda Soriano”, de El Pomier, ocupando el interior de la cueva para evitar su destrucción total.         
La Cueva del Puente o del Corral, reportada por Fray Tarcisio Villanueva en 1955, sufrió los embates de la compañía GAT. S.A., recibiendo en su interior varias toneladas de roca producto de las detonaciones en sus cercanías, perdiendo la  Cueva y la rupestrología dominicana una de sus expresiones más notables. Otros desprendimientos estalactíticos y concrecionales fueron ocasionados en su interior afectando otras manifestaciones rupestres.
El ataque de canteras de esa misma compañía por el lado oeste de la Reserva, realizando detonaciones a sólo ocho metros de la Cueva La Cigua, provocó en ésta desplomes de inmensos bloques y árboles hacia su interior, provocando severos daños en esta cavidad. El avance de esa cantera arrasó con la Cueva que habíamos numerado 006, y en cuyo interior permanecían unos 35 petroglifos, no obstante haber alertado nosotros al Ing. G. A. Taveras, presidente de GAT, S.A., sobre la necesidad de su protección, personalmente y al frente mismo de la entrada de la Cueva.
Igualmente, por los trabajos de GAT, S.A., fue bloqueada la Cueva Furnia 1 (hábitat de murciélagos), como también recibió notables daños en sus formaciones secundarias la Cueva del Símbolo, recibiendo también en su interior toneladas de rocas por la construcción de un terraplén para el paso de los camiones en el borde la cueva misma.
Esta Cueva del Símbolo, que ha sido denominada así por haber sido escogida una de sus pictografías como logo de la Reserva, fue objeto de vandalismo inducido por los interesados en crear dudas sobre la autenticidad de su arte rupestre, neutralizar el trabajo del Espeleogrupo y facilitar el avance minero en esta parte de la Reserva.
En este punto de la Reserva, los trabajos de desmonte y remoción de materiales convirtieron en un lodazal una corriente de agua que mana 40 metros al interior de la Cueva Hedionda o de los Murciélagos, y que forma en su interior un estanque manteniendo activa esta cavidad.
Otro punto en donde las cuevas recibieron agresión fue la cantera que explota la Compañía Marmotech. No obstante la utilización de métodos de explotación sin explosivos, la Cueva Tammy Domínguez, con 135 pictografías en su interior, y una población sobre los 15 mil murciélagos, recibió en su interior una gran cantidad de sedimento cargado de humedad (babote), contaminando la parte profunda de dicha cueva y  el acuífero subterráneo principal de la zona.

LA CATEGORIA DE RESERVA ANTROPOLOGICA
El Espeleogrupo de Santo Domingo sugirió en 1993 la categoría de “Reserva Antropológica” para las Cuevas del Pomier, sujeto al manejo sugerido por la Unión Internacional para la Conservación para las áreas que aún conservan interés indígena y poblaciones indígenas con las que se trabajan para su conservación. Lo que permite manejar dichas áreas con la presencia humana sin que haya necesidad de moverlas de su sitio, puesto que su presencia es también de interés.
Esta clasificación, además de proteger las riquezas culturales indígenas, contempla la conservación de la diversidad ecológica y de los recursos genéticos. En 1995, durante los trabajos de evaluación de diversidad biológica realizados en la Reserva, fueron reportadas ocho nuevas especies de fauna para la ciencia, encontradas en algunas de las cuevas horizontales, estimándose un mayor número para las cuevas de más difícil acceso.
La Reserva Antropológica Cuevas del Pomier constituye un patrimonio cultural y natural que puede convertirse, si se maneja adecuadamente, en una fuente sustentable de recursos económicos muy superior a los beneficios limitados y perecederos que se obtendrían de su explotación como recurso minero. El actual desarrollo de un turismo respetuoso de la naturaleza y de los recursos culturales indígenas tiene en esta Reserva uno de sus sitios más estratégicos para la oferta turística de montañas, ríos, cuevas, relictos indígenas, período colonial y cultura autóctona.

OTROS ELEMENTOS DE LA RESERVA
Además de contener una singular colección de pictografías y Arte Rupestre precolombinos, estas cuevas son refugio de grandes poblaciones de 7 de las 18 especies de murciélagos existentes en la República Dominicana. Estos mamíferos resultan de gran importancia ecológica, ya que controlan las plagas de insectos, contribuyen a la reforestación dispersando semillas de las frutas silvestres que consumen, actúan como agentes polinizadores, aumentando la producción de las plantas maderables y medicinales silvestres y de algunas especies de cultivo.
De gran interés para los estudios bioespeleológicos y para los estudios de la biodiversidad de la Hispaniola y del Caribe, resultan también los componentes bióticos del interior de esas cuevas, algunas de las cuales –como las cuevas números 1, 2, 3, 4,y 5- han arrojado información muy valiosa en relación con la existencia de especies totalmente nuevas para la ciencia, principalmente de arácnidos, según estudios realizados por el Dr. Stewart B. Peck en 1996 con los auspicios del Espeleogrupo de Santo Domingo y la Fundación Macarthur.
En diferentes zonas de El Pomier y en el interior mismo de las cuevas han sido detectados algunos yacimientos arqueológicos evidenciados por los restos cerámicos, líticos y óseos que se han encontrado en la superficie de los terrenos.
En lugares como la propiedad de la señora Estela de Dios Vda. Melenciano (frente a las cuevas números 1 y 4), y en el “Sitio Yaniris”, localizado en el paraje Naranjo Dulce, las evidencias materiales señalan la utilización de esos sitios como lugares de habitación y uso de los terrenos ahora ocupados por la población. En el “Sitio Yaniris”, por ejemplo, localizado en el patio de una de las viviendas, pudimos localizar más de un enterramiento humano en el que se utilizaron vasijas de cerámica como elemento ritual mortuorio. En el entorno del “Sitio Yaniris”, en un recorrido realizado por el doctor Marcio Veloz Maggiolo y Domingo Abréu Collado, se localizaron diversos fragmentos de cerámica de filiación Taína.
En relación con el interés paleontológico de las Cuevas del Pomier es necesario destacar que en excavaciones realizadas en la Cueva No. 1 en 1976, fueron encontrados restos de animales edentados (mamíferos vegetarianos) correspondientes al Megalocnus  rodens, Parocnus serus y Acrotocnus odontrigonus, extintos hace aproximadamente tres mil años. Algunos de estos animales estuvieron emparentados con los actuales osos perezosos. Igualmente, durante las excavaciones realizadas recientemente en las labores de habilitación de esa misma cueva, fueron recuperadas osamentas de uno de estos edentados y restos dispersos de otras especies, lo que nos indica que la riqueza paleontológica en las Cuevas del Pomier es grande y su paleontología está aún en ciernes.
Por otro lado, en el subsuelo de la Reserva, se encuentra un sistema hídrico subterráneo de considerable importancia que es originario del resurgente conocido como “La Toma”, de particular interés para el suministro de agua de la ciudad de San Cristóbal. El sitio “La Toma”, como parte también del acuífero subterráneo en cuestión, reviste notabilidad histórica por haberse instalado en el lugar, aprovechando la energía hidráulica de sus puntos de emersión, algunos de los primeros molinos para los ingenios de la colonia española en Santo Domingo construidos en esa zona.
Las Cuevas del Pomier contienen un conjunto de Arte Rupestre indígena de tal significación para el Patrimonio Mundial, que organismos de renombre, como el Comité Internacional de Arte Rupestre de la UNESCO (ICOMOS-UNESCO), la Unión Internacional de Espeleología (UIS), la Federación Internacional de Organizaciones del Arte Rupestre (IFRAO) y la Federación Francesa de Espeleología, respaldaron una campaña mundial cuyo objetivo fue lograr que el sistema de cuevas de El Pomier fuera declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, lo que contribuiría grandemente a la promoción del País en el exterior .

EL CONFLICTO CON LAS EMPRESAS MINERAS DEL POMIER
Aunque las cuevas y cavernas del Pomier y toda la Sección de Borbón fueron declaradas como Monumento Nacional en 1969, mediante la Ley 492, la Dirección General de Minería siguió otorgando concesiones sobre dicho Monumento Nacional. Esa situación no encontró técnicos que asumieran su defensa, hasta que en 1986 iniciamos los esfuerzos por hacer respetar la protección de dichas cuevas, lo que ha mantenido hasta ahora un conflicto entre los arqueólogos, espeleólogos y otros científicos que demandan su protección,  frente los empresarios que alegan derechos de concesiones.
En este punto debemos tener en cuenta que solamente tres compañías, de las diez o doce que actúan en la zona, tienen concesiones en la Reserva propiamente dicha: Procalca, GAT y Marmotech, otorgadas después de haber sido declarada la zona como Monumento Nacional, esto es, como protegida. Las demás compañías, incluso la asociación que agrupa a los mineros comunitarios, están fuera de la Reserva.
La acumulación de calizas con la misma calidad que las que se encuentran dentro de la Reserva se extienden por más de cien kilómetros cuadrados hacia el Oeste y Suroeste de la Reserva y del Pomier, por lo que creemos mucho más factible para el desarrollo minero y la protección de la Reserva orientar sus canteras en esas direcciones.
SITUACION LEGAL DE LAS CUEVAS DEL POMIER, SAN CRISTÓBAL, EN RELACIÓN CON LAS EMPRESAS MINERAS
La más antigua ocupación de terreno para la explotación de calizas que se recuerde en la sección Borbón, de San Cristóbal, fue la realizada por la empresa Productos de Calcio, C. por A., en 1962, cuando todavía era propiedad del señor Ramón Vila Piola.
Para esa época la explotación de calizas estaba “regulada” por la ley número 4550,  dada en 1956 durante el gobierno de Rafael Trujillo. A las disposiciones de esta ley se sujetaban “el reconocimiento, la exploración, el cateo, la explotación y el beneficio de todas las substancias minerales naturales, cualesquiera que sean su estado físico, su origen y la forma del yacimiento, con excepción del petróleo y demás hidrocarburos y sus derivados”.
La ley en cuestión establecía que tanto el cateo, la explotación y el beneficio de las substancias minerales a que se refería eran de utilidad pública, y gozarían de preferencia sobre cualquier otro aprovechamiento del terreno. Esa preferencia no excluía terrenos con interés cultural, fueran yacimientos arqueológicos o cuevas con importancia biológica o cultural, lo que puede deducirse de su artículo 23, en el que establecía que solamente estarían excluidos de permiso de explotación “terrenos  amparados por una concesión minera ya otorgada”, “terrenos amparados por solicitud o solicitudes de concesiones mineras en trámite”, “terrenos amparados por una concesión minera cancelada o declarada caduca, o en terrenos comprendidos en una solicitud desaprobada, mientras no se publique la libertad de los terrenos”.
Igualmente la ley 4550 establecía prohibición de explotación en terrenos en los que existieren “bienes de interés o de uso público”, sujeta esta prohibición a lo que decidiera la Secretaría de Estado de Agricultura, y lo prohibía también en terrenos que comprendieran zonas militares.
Evidentemente, para mediados del siglo pasado y en la República Dominicana las cuevas no eran más que huecos en la tierra, cosa que fue aprovechada por los iniciales mineros de calizas, tan aprovechada como aprovechado fue el artículo 24 de la ley 4550 que establecía que “la unidad de concesión o hectárea minera, es un sólido de profundidad indefinida, limitado en el terreno por los cuatro planos verticales correspondientes a un cuadrado horizontal de cien (100) metros por lado.” De nuevo, nada relacionado con cuevas, no obstante hablar de profundidad.
Las concesiones se otorgaban por tiempo indefinido y con la extensión superficial que se solicitara, pudiendo el concesionario levantar infraestructuras sin necesidad de algún permiso adicional a la concesión otorgada. En cuanto a los lugares de explotación –canteras para el caso de las calizas-, el artículo 59 de la ley 4550 establecía que éstas podían ser “explotadas libremente por el dueño del terreno”, y que cuando se hiciera con fines comerciales o industriales el dueño “deberá informar a la Dirección de Minería su propósito de llevar a cabo dichas operaciones”.
Otro aspecto importante de esta “libertad” de explotación era el que amparaba a los propietarios para la “extracción de materiales de las costas, playas, de las orillas, zonas marítimas, zona fluvial y otras dependencias del dominio público o del dominio privado del Estado así como también de terrenos particulares, a favor de cualquier persona, cuando el material a extraer se destine a obras públicas o de utilidad general”.

La ley 492
El 13 de septiembre de 1967 se dictó un decreto, el No. 1650, que fijó los límites de la Ciudad Colonial. Ese decreto fue ampliado y convertido en la ley No. 492, el 27 de octubre de 1969.
Aunque esta ley ponía énfasis en la protección de la ciudad (colonial) de Santo Domingo, uno de sus considerandos llamaba la atención a “que en diversos lugares del territorio nacional se encuentran ubicados gran cantidad de monumentos, ruinas y territorios de la arqueología precolombina” que merecían también ser protegidos de la destrucción y levantado su interés porque “ofrecen todas las características de atracción turística de primer orden”, según reza otro de los considerandos de la ley 492.
Así, luego de declarar Ciudad Colonial de Santo Domingo de Guzmán confirmando el decreto No. 1650, y establecer los límites de esa Ciudad Colonial, la ley 492 estableció en su artículo número 3 lo siguiente: “Se declaran Monumentos Nacionales los siguientes monumentos arquitectónicos y yacimientos arqueológicos”, pasando a enumerar diversos lugares del país, entre los que declara, para la provincia San Cristóbal los siguientes Monumentos Arquitectónicos: Ruinas e instalaciones del Ingenio Nigua, Ruinas e instalaciones del Ingenio Palavé, Iglesia de Bayaguana e Iglesia de Boyá.
La misma ley 492 incluyó los siguientes “yacimientos arqueológicos”:

“Cuevas de Borbón. Cavernas de Pommier”
En su artículo 6 la ley 492 establece lo siguiente en relación con su protección: “Los monumentos clasificados como Nacionales y adscritos al Tesoro Artístico Nacional deberán ser conservados, correspondiendo tal obligación a sus dueños, poseedores y usufructuarios, ya sean éstos el Estado, corporaciones autónomas, entidades provinciales y municipales de carácter público, fundaciones, patronatos o particulares”.
Evidentemente esta protección no se ejerció ni por parte de los dueños, ni de los poseedores, ni de los usufructuarios, pero tampoco se aplicó a los violadores de ese artículo 6 lo establecido en el artículo número 35 de esa misma ley 492: “Las personas que intencionalmente deterioren las ruinas y antigüedades, aún sea el propietario, quedan sujetas a las penalidades establecidas en el artículo 15 de la Ley No. 318, del 14 de junio de 1968”.
Dicho artículo 15 de la Ley No. 318 establece las sanciones de “prisión de seis meses a dos años y con multas de RD$200.00 a RD$2,000.00”.
En 1971 se promulgó la Ley 123 modificando la Ley Minera de la República No. 4550 y derogando “cualquier otra disposición legal que le sea contraria.” La ley 123 canceló todas las concesiones otorgadas hasta 1971, incluyendo concesiones “para extracción, remoción y draga o de los componentes de la corteza terrestre llamados arena, grava, gravilla y piedra, para uso comercial o industrial.” Las nuevas concesiones se otorgarían sujetas a la nueva ley, la que en ningún momento permitía explotación de calizas destruyendo cuevas.
En 1974 se creó mediante la ley 67 la Dirección Nacional de Parques, la que mediante la misma ley asumía la protección de las cuevas de todo el territorio nacional al establecerse su responsabilidad para con “Áreas Recreativas, Históricas, Naturales e Indígenas,”. En el artículo número 2 de la ley 67 se establece que “Las Áreas Históricas estarán formadas por los Monumentos Nacionales”, por lo que quedaban bajo la protección de la DNP el Monumento Nacional Cuevas de Borbón y Cavernas del Pommier. Es decir, la ley 67 reforzaba la protección de estas cuevas.

LAS CONCESIONES MINERAS
Según la información suministrada por la Dirección de Minería, en 1984 se otorgó la primera concesión para la explotación minera de calizas en El Pomier. Fue denominada “Miguel” y correspondió a la empresa Barsequillo Industrial. En ese mismo año se otorgaron las concesiones “Borbón” a la empresa “La Ensenada”, y “Naranjo”, a la empresa Cementos Nacionales.
En 1985 se otorgaron las concesiones “Gat”, a la empresa Industrias Gat, S.A., y “Baldosa”, a la empresa Baldosas de Granito, C. por A.
En 1986 se otorgó la concesión “Procalca” a la empresa Productos de Calcio, C. por A. (hoy Dominicana de Cales –Docalsa-).
En 1987 se otorgó una nueva concesión a Industrias Gat, S.A. En 1988 se otorgó la concesión “Bainsa” a la empresa La Ensenada. En 1989 se otorgó una nueva concesión a la empresa Productos de Calcio (“Procalca III”), y en 1990 se otorgó la concesión “Manomatuey” a la empresa Marmotech, C. por A.
Aparentemente, toda la explotación de calizas realizada antes de 1984 estaba sujeta al derecho que les confería la propiedad de los terrenos a quienes habían comprado, naturalmente, a precio de “vaca muerta”.
Todas esas concesiones se otorgaron estando vigentes las leyes que protegían todas las cuevas de la Sección Borbón. Incluso resultó violado desde 1987, fecha de su dictado, el decreto No. 297, de 1987, que estableció protección para todas las cuevas del territorio nacional. Este decreto reza en su artículo 1: “Todas las cuevas, cavernas y demás cavidades subterráneas situadas en el territorio nacional, se declaran Patrimonio Natural de la Nación y se encarga a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, para que ofrezcan la efectiva protección”.
En el artículo 2 del decreto indicado se estableció prohibición para “toda alteración y destrucción de las características físicas de ellas (las cuevas), así como la extracción de cualquier clase de materiales naturales o culturales de su interior, y la introducción de desechos y objetos de cualquier tipo que puedan alterar las condiciones del equilibrio ecológico existente”.
E n 1993, como resultado de los reiterados conflictos con las empresas mineras por la conservación de las Cuevas del Pomier, se dictó el decreto número 295, incorporando el Monumento Nacional Cuevas de Borbón al Sistema de Áreas Protegidas manejadas por la Dirección Nacional de Parques. En lo adelante se le conocería como Reserva Antropológica Cuevas del Pomier.
En ese decreto se establecieron dos polígonos de protección que encerraban dos grupos de cuevas: las cuevas Nos. 1, 2, 3, 4 y 5, en el polígono “A”, y las cuevas “del Puente”, “La Cigua” “Tarcisio Villanueva”, “Blanca de los Caracoles”, “Scarlet” y otras en el polígono “B”.
Aunque el artículo 4 del decreto 295 estableció una prohibición para la explotación de calizas dentro del área de esta reserva, es decir, dentro de los polígonos, la explotación entre ambos igualmente pondría en peligro a las cuevas. Pero además quedaban varias cuevas fuera de dichos polígonos, algunas de las cuales tenían también manifestaciones rupestres, como la Cueva Tammy Domínguez, la Cueva de Benito, la Cueva del Símbolo y otras. Así mismo, quedaban desprotegidas cuevas como “la de los Murciélagos”, con una población de quirópteros mayor de un millón de ejemplares, con arte rupestre y con un pequeño arroyo en su interior; el “Pozo de la Tormenta”, una vertical de unos 300 metros que llega al nivel de las corrientes actuales del subsuelo de la zona; la “Cueva Funeraria”, con arte rupestre y un enterramiento en su interior, y otras cuevas más.
El decreto 295 estableció en su artículo 5 la prohibición de explotación en el espacio entre los polígonos fijados, pero las empresas insistían en la posibilidad de ello, lo que si no quedaba definitivamente zanjado mantendría el litigio indefinidamente.
En esas condiciones se consideró la extensión del territorio de la reserva del Pomier, lográndose esto mediante el decreto No. 233, de 1996. Este decreto estableció un perímetro de protección de 4.12 kilómetros cuadrados para la Reserva Antropológica Cuevas del Pomier, perímetro que incluyó como límite natural al río Nigua, de manera que no hubiera dudas respecto a su demarcación y se aprovechara igualmente para la protección del Río. Este límite se lograba perfectamente hacia el noroeste, el norte y el noreste, mientras que hacia el sureste y este se estableció la “Cañá Seca” como límite claro de la Reserva, y hacia el sur y suroeste quedaba como límite la línea de explotación a la que habían llegado las empresas.
Ese mismo decreto No. 233 declaró a la Cueva de las Maravillas también como Reserva Antropológica y la colocó bajo el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, pues a la fecha no aparecía protegida como área específica, sino tan solo como cueva.
Finalmente, las Cuevas del Pomier quedaron bajo la protección también de la Ley 64-00 según lo establecido en el artículo 34 (transitorio) de dicha ley, mediante la cual se ratificaron los límites establecidos en el decreto 233 de 1995.

Manejo del Área protegida
El conjunto de cuevas del Pomier presenta cavidades grandes y pequeñas, horizontales y verticales, activas e inactivas, todas en un perímetro de 12.4 kilómetros cuadrados limitando con el río Nigua. Las cuevas están dispersas la mayoría sobre unas 5 elevaciones, mientras que otras se encuentran en el fondo de microcuencas al pié de esas elevaciones. Siendo originalmente la zona un bosque húmedo, actualmente una parte de su superficie se encuentra seriamente deforestada, por lo que se plantea su recuperación mediante un proyecto de reforestación paralelo a su manejo como área de visitación.
La Secretaría de Medio Ambiente dispuso en abril del 2003 diferentes grados de habilitación para cuatro de las cuevas de la Reserva el Pomier de la siguiente manera:
a)     Cueva del Puente o del Corral; habilitación de un sendero que atraviesa su dolina de entrada y baja hasta llegar a un amplio descanso y balcón frente al desnivel principal de la cueva, frente a los petroglifos dispersos en el suelo y paredes. Se incluye iluminación y paneles de información.
b)   Cueva No. 1; habilitación con caminerías, facilidad para discapacitados, iluminación, señalizaciones, paneles de información, efectos, dioramas y exhibición arqueológica “in situ” para un recorrido completo de la cueva, exceptuando las salas utilizadas por las poblaciones de murciélagos, la galería norte de la cueva y los pasos que comunican con las cuevas Nos. 2 y 3.
c)     Cueva No. 4, habilitación, iluminación e información mediante un corto sendero hasta su sala de entrada accediendo hasta los petroglifos reportados por Robert Schomburgk y hasta la entrada hacia el “túnel de los murciélagos”.
d)    Cueva Scarlet; habilitación de un sendero escalonado que baja hasta unos 20 metros, con información pero sin iluminación. Los visitantes, guiados y en pequeño número, usarán su propia iluminación para seguir el desarrollo de la cueva.
Las demás cuevas de la Reserva permanecerán inalterables, y solamente se permitirá su acceso a especialistas y a grupos debidamente entrenados, recibiendo ambos las advertencias necesarias en relación con la condición de las mismas y las normas diseñadas para su visitación. Los grupos de visitantes deberán estar acompañados de los guías preparados con ese propósito.
Un cuerpo de guardaparques custodiará el complejo de cuevas, regido éste por un administrador y un equipo con empleados formados especialmente para el manejo del área protegida.
 
PARTICIPACIÓN DE LAS COMUNIDADES ALEDAÑAS Y BENEFICIOS DIRECTOS PARA LOS POBLADORES
Históricamente, las comunidades que habitan el entorno de las Cuevas del Pomier habían tenido una participación limitada en relación con las cuevas y cavernas de esta área protegida. Una de las cuevas era utilizada principalmente para la búsqueda de agua en su interior y como refugio contra huracanes.
A partir de 1993, una parte de la comunidad empieza a recibir información formalmente mediante conferencias, cursos y talleres sobre el interés de las cuevas y sus posibilidades de manejo, además de las alternativas de beneficio económico que produciría su conservación.
Para el año de 1996 ya se habían organizado grupos en torno a los programas de educación desarrollados por el Espeleogrupo de Santo Domingo. Para el año 2000 la participación de grupos comunitarios en la conservación de las cuevas era notable.
Su declaración en 1993 como Área Protegida permitió la incorporación de unas 7 personas de la comunidad a la empleomanía de la Dirección Nacional de Parques. Un grupo de aproximadamente 12 jóvenes había sido entrenado como guías ecoturísticos de la Reserva, por lo que recibían beneficios económicos directos aunque no permanentes.
La habilitación de algunas cuevas para el manejo turístico incrementará bastante las posibilidades de empleos directos e indirectos entre las comunidades. Sin embargo, la declaratoria como Capital Prehistórica de las Antillas aumentaría considerablemente estos beneficios si tomamos en cuenta los siguientes aspectos:
1) El cambio físico de la arquitectura en la zona poblada implica la organización territorial de una manera más provechosa, incorporando además una mejoría en la construcción de las viviendas y una elevación en su nivel de vida.
2)    Esa misma transformación implica mejoría en el manejo ambiental de la población, que pasaría a poseer sistema sanitario, agua corriente y mejor distribución de la energía eléctrica.
3)    La modificación del núcleo de viviendas principal conocido como “El Pomier”, habilitándole como ciudadela central de la Capital Prehistórica implica también un cambio en el proceso educacional de la población, proyectándoles hacia mejores oportunidades de empleo y vida. Ese proceso educacional implica la introducción de formas modernas de educación que incluyan la utilización del video-cine, las técnicas de computación, las lecturas-reportes y la vinculación con grupos de investigación que llegan a la zona.
4) La recepción de visitantes –tanto hacia las cuevas como hacia la ciudadela misma- significa un aumento en las posibilidades de comercio en la zona, visitación que irá en aumento y diversidad con el paso del tiempo.
5) La preparación y especialización de determinados quehaceres permitirá a una parte de la población aprender oficios y artes que les servirán como alternativa de vida. Actualmente se diseña un proyecto de un año de duración para la preparación de 15 mujeres en el arte del telar, batik, amarre y otras técnicas artesanales sobre telas reproductivas del arte rupestre de las cuevas. El mismo proyecto busca preparar 15 hombres en las técnicas del grabado y modelación de la roca caliza para la reproducción del arte mobiliar aborigen. Esta orientación deja abiertas otras posibilidades para el desarrollo de técnicas artesanales locales.
6)    En la Capital Prehistórica de las Antillas puede fundarse una escuela permanente de artesanías de nivel nacional que puede concentrar un número importante de estudiantes.
7)    Otras alternativas económicas se desprenden del mimo movimiento turístico hacia la Capital Prehistórica: hospedaje, alimentación (construcción de hornos, elaboración pan y de subproductos de la leche y del maíz), comercio de plantas medicinales, aromáticas y rituales; transporte, comunicación, entrenamiento espeleológico, etc.

CONJUNTO DE EDIFICACIONES
La Reserva Cuevas del Pomier contará para su manejo con un conjunto de edificaciones y facilidades:
a)     Centro de Recepción para visitantes.
b)    Oficinas de Administración.
c)     Áreas de servicio al público (baños, cafetería, etc.).
d)    Áreas de mantenimiento y conserjería.
e)     Boletería.
f)     Áreas de estacionamiento.
g)     Cuarto de generadores de energía eléctrica.


Declaratoria como capital prehistÓrica de las Antillas
La declaración del conjunto de cuevas y cavernas del Pomier, incluyendo el segmento de población más cercano, como la Capital Prehistórica de las Antillas, tiene los siguientes propósitos:
1.- Asegurar para siempre la protección física del legado rupestre y arqueológico más numeroso y diverso que se conoce en todo el arco antillano.
2.- Liberar definitivamente al complejo de cuevas de la presión minera, tanto por de parte de las empresas como de las disposiciones de la Dirección Nacional de Minería.
3.- Fomentar la visitación del público nacional e internacional hacia el complejo de cuevas, motivando la visitación ecoturística y espeleoturística.
4.- Habilitar el área de cuevas con senderos por la zona boscosa, parqueos, áreas de servicio, recepción, etc., con diseños a la altura de su condición de Capital Prehistórica.
5.- Modificar arquitectónicamente el área poblada más cercana, dotándola de calles empedradas, servicios básicos (agua, electricidad, sistema sanitario) etc., diseñando el conjunto con gusto de antigüedad a fin de asociar la nueva ciudadela con la inspiración prehistórica del área protegida. Esta modificación funcionaría como una especie de marco arquitectónico post-aborigen ante la presencia del más importante monumento cultural indígena del país. En esta modificación se incluirán elementos fundamentales de una ciudad inicial: templo, plaza central, plaza-mercado centro comunitario, edificio de gobernación, área infantil, área de recreación bajo techo y área de deportes.
6.- Incluir la posibilidad de construcción de edificios de alojamiento: posadas, hostales, albergues o similares.


MANEJO DE CONJUNTO DEL AREA PROTEGIDA Y LA CIUDADELA
La Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través de la Subsecretaría de Áreas Protegidas, es la institución responsable de la Reserva Antropológica Cuevas del Pomier y sus zonas colindantes de amortiguamiento.
Sin embargo, dada la presencia de las compañías mineras en el área, lindantes con los límites de la Reserva, la Secretaría mantendrá estrechas relaciones tanto con estas compañías como con la Dirección Nacional de Minería para velar por la seguridad de las cuevas y para la solución de los conflictos que puedan presentarse.
De igual manera, en el manejo de la proyectada ciudadela marco de la Capital Prehistórica y del área del acuífero emergente “La Toma”, la Secretaría de Medio Ambiente compartirá el manejo de dicho conjunto arquitectónico y del acuífero con las dependencias municipales locales y las instituciones de servicio (Indrhi, Corporación de Electricidad, Ayuntaniento de S.C., alcaldía local, etc.) y la gobernación de la provincia San Cristóbal.
No obstante, dadas las particularidades de este marco arquitectónico de la Capital Prehistórica de Las Antillas, el mismo demandará vigilancia y protección, para lo que la Secretaría de Medio Ambiente diseñará todo lo concerniente en relación con esa protección, interpretada como un concepto de unidad especial de amortiguamiento.

PROCESO PREVIO AL DESARROLLO ARQUITECTÓNICO DE LA ZONA POBLADA DE LA CAPITAL PREHISTÓRICA DE LAS ANTILLAS
Una propuesta de reconocimiento internacional como la Capital Prehistórica necesita primeramente de un reconocimiento oficial nacional, una especie de ley o decreto que la reconozca como tal, relevando su importancia natural, antropológica, arqueológica y económica. De igual manera es necesario gestionar su reconocimiento por parte de los países caribeños, de lo que puede ocuparse la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores.
En la actualidad vamos terminando la recopilación de información sobre las Cuevas del Pomier para tramitar el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad ante la Oficina de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura –UNESCO-, intención ya avanzada, puesto que el Comité de Arte Rupestre de la UNESCO: Car-Icomos, a través de su presidente, la había reconocido como tal en 1993.
Paralelamente a su reconocimiento oficial el proyecto puede ser presentado a las organizaciones internacionales acreditadas en el país y las representaciones diplomáticas, tales como la Unión Europea, particularizando con cada uno de los representantes de países como Inglaterra, Alemania, Francia y España. Algunas agencias de cooperación pudieran estar interesadas en participar en el desarrollo del proyecto en estos momentos.
El concepto ya en marcha de la Capital Prehistórica de las Antillas puede proyectar la imagen del gobierno hacia el exterior- y ante la opinión de los círculos internacionales de conservación monumental aborigen, principalmente amerindio-, como representante de un Estado interesado en la salvaguarda de su patrimonio cultural y como conceptualizador de nuevas alternativas para proteger este patrimonio y dinamizar su entorno social y económico en beneficio directo de sus ciudadanos.

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¿Preguntas, comentarios? escriba a: rupestreweb@yahoogroups.com

Cómo citar este artículo:
Abreú Collado, Domingo; Santos Grullón, Iris. Cuevas del Pomier. Capital prehistórica de las Antillas. En Rupestreweb, http://www.rupestreweb.info/pomier.html
2013

La Piedra Letrada o de Los Indios, Municipio de Constanza, Provincia La Vega, República Dominicana.

La Piedra Letrada o de Los Indios, Municipio de Constanza, Provincia La Vega, República Dominicana.
Un acercamiento a su estado de conservación.
Divaldo Gutiérrez Calvache. divaldo2004@yahoo.es
Racso Fernández Ortega. racsof@sangeronimo.ohc.cu
José B González Tendero. marinaglez@infomed.sld.cu
GCIAR. Grupo Cubano de Investigadores del Arte Rupestre, Instituto Cubano de Antropología.
Clenis Tabares Maria
. Departamento de Antropología Física, Museo del Hombre Dominicano.
TOMADO DEL Blogs./http://www.rupestreweb.info/piedraletrada.html
con el proposito que los amigos que hacen uso de esta página, tenga el conociminto de que  este pais, hay  bellaza  aún no conocida por la mayoria de los dominicanos y los que visitan esta nacioón, y más aún que conozcan lo que fueron nuestros antepasados, 

INTRODUCCIÓN

El monumento aborigen conocido como “La Piedra Letrada o de los Indios” constituye uno de los patrimonios más importantes del dibujo rupestre dominicano y caribeño, así como uno de los principales atractivos de la ciudad de Constanza, y se perfila como un importante sitio histórico-cultural para esta comunidad y su desarrollo socio económico, sin embargo en la actualidad su conservación e integridad se encuentra agredida por numerosos factores ambientales y antropicos. Lo que impone la inmediata identificación y evaluación de los tipos de daños, riesgos y amenazas que ponen en peligro su integridad, esta identificación y evaluación permitirán el diseño de medidas y acciones adecuadas para garantizar su conservación, o al menos mitigar muchos de los efectos dañinos del lógico envejecimiento de dicho monumento, pues sin lugar a dudas toda acción encaminada a su conservación y protección serán bien recibidas por las actuales y futuras generaciones; de ahí las motivaciones profesionales fundamentales que propiciaron el desarrollo de los trabajos que se resumen en este documento, donde pretendemos esclarecer una parte importante de aquellas amenazas que inciden con mayor impacto en el su actual deterioro.

Es importante explicarle al lector, que las descripciones y evaluaciones aquí expresadas son resultado de los trabajos ejecutados como parte de un proyecto de mayor envergadura que comenzó a ejecutarse en el año 2006 dirigido por el Museo del Hombre Dominicano y donde participan numerosas instituciones dominicanas y extranjeras, dicho proyecto definido bajo el titulo “Catastro Nacional del Arte Rupestre Dominicano. Registro, Documentación y Distribución” presenta como objetivo general: El registro y documentación del total del arte rupestre dominicano conocido hasta hoy, permitiendo obtener una visión general de su desarrollo cuantitativo y cualitativo, mediante una representación cartográfica de su distribución que aporte una valoración general y específica del estado de conservación, protección y manejo de este patrimonio.

ANTECEDENTES
Durante el año 2004 varios investigadores dominicanos, fueron consultados por pobladores y  funcionarios de la Secretaria de Estado de Turismo de la ciudad de Constanza, con la intención de que recomendaran las acciones que se debían acometer para asegurar la conservación del sitio rupestrológico conocido como La Piedra Letrada. Luego de varias visitas realizadas al lugar, el colega investigador Gabriel Atiles Bido, con fecha 24 de agosto del 2004, entrega una breve comunicación con una serie de recomendaciones las que en sentido general se pueden resumir en dos aspectos: 1. Asegurar el estudio arqueológico detallado del sitio antes de cualquier intervención, y 2. La necesidad de un financiamiento de al menos RD $74.800.00 para acometer la investigación.
Un año más tarde en 2005, los propios funcionarios de la ciudad de Constanza se dirigieron a la sede del Museo del Hombre Dominicano con la intención de reportar la estación rupestre y al mismo tiempo solicitar que especialistas de esa prestigiosa institución realizaran una valoración sobre el estado de conservación de dicha estación, atendiendo a este reclamo en el mes de junio del propio año se personaron en el yacimiento el Dr. Fernando Luna Calderón,  la Lic. Glenis Tabarez María y el Lic. Rafael Puello Nina, los que realizaron una inspección del lugar para de esta manera cumplir con el reclamo que se le había efectuado al Museo del Hombre Dominicano; en esta ocasión se aportaron las siguientes recomendaciones:
  • Realizar un estudio detallado del sitio antes de realizar los trabajos de intervención. En esta propuesta se es mucho más detallado en cuanto a la necesidad del estudio y conocimiento medioambiental, pues se propone incluir en el estudio, temáticas como fauna, flora, geología, calidad del agua, pluviometría, climatología y arqueología.
  • La necesidad de un financiamiento de por lo menos RD $230. 000 para acometer dicha investigación.

Durante el año 2006 comenzaron los trabajos del Proyecto “
Catastro Nacional del Arte Rupestre Dominicano. Registro, Documentación y Distribución” y en el mes de octubre se procedió a la evaluación, exploración y documentación de parte de la provincia de La Vega, en este sentido y aprovechando dichos trabajos, se procedió a una visita de varios días a la localidad, para realizar un estudio lo más completo posible de dicha área (tanto en valores naturales como patrimoniales) y elaborar el registro documental y gráfico del arte rupestre de la estación, estos trabajos fueron acompañados de una amplia búsqueda bibliográfica que nos permitiera reunir todos los elementos publicados sobre el objeto de estudio así como se evaluaron como parte del procesamiento de la información medioambiental los resultados de investigaciones que poseen el Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal y la representación en República Dominicana del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), a través de la implementación del Programa Operacional GEF: OP-4. Manejo de Ecosistemas de Montaña. Prioridad Estratégica GEF: BD-1.
Con todas estas herramientas, los trabajos de campo del año 2006, y los trabajos de laboratorio y gabinete realizados durante los meses de noviembre y diciembre del 2006 el informe final quedó elaborado en el mes de enero del 2007, una síntesis del cual presentamos a continuación.


CONTEXTO GEOGRAFICO – AMBIENTAL
El área que nos ocupa, está constituida por a penas 235 m2 que ocupa la Piedra Letrada y su entorno. Sin embargo, para hacer una valoración del contexto ambiental en que se encuentra este sitio, debemos considerar un entorno más amplio, por lo que hemos establecido un perímetro para dicho contexto ambiental y la influencia recíproca entre el medio ambiente y el sitio rupestrológico de 26 Km2.
La estación petroglífica se encuentra en la Cordillera Central la cual es considerada como el principal sistema montañoso de República Dominicana y además constituye el más relevante de Las Antillas, esta estructura de montañas es una verdadera espina dorsal de la Isla de Santo Domingo. Su extensión total es de 550 kilómetros de largo, por unos 80 kilómetros de ancho que ocupa una gran porción de la parte central del país y en ella se encuentra El Pico Duarte (el más alto de Las Antillas), con una altitud de 3,087 m. sobre el nivel de mar, del mismo modo, se encuentran en ella otras elevadísimas cumbres, como los picos La Pelona y La Rucilla, entre otros. Desde su eje central se desprenden distintas derivaciones, siendo muchas de ellas tan grandes y fuertes que pueden considerarse como sistemas montañosos o cadenas independientes.
La Piedra Letrada se ubica en el municipio Constanza, Provincia La Vega, la encuentra casi al centro de la república y a unos 165 Km. de la Ciudad de Santo Domingo, capital del país. Esta maravilla del patrimonio rupestrológico indígena se localiza en la coordenadas 18º 58´ 03.61´´ de latitud Norte y 70o 48´ 22.42´´ de longitud Oeste, al Nornoroeste de la ciudad de Constanza, en el paraje conocido por La Ciénaga de los Bermúdez y a una altitud de 1,669 metros sobre el nivel del mar (Figura No. 1).

Figura No. 1. Ubicación de la “Piedra Letrada” en una imagen de satélite del Google Heart.

La región donde se encuentra la estación objeto de estudio esta formada desde el punto de vista de su composición geológica por afloramientos de composición ígnea, constituidos por Riodacita-riolita, algunas vetas de Tonalita y en mucha menor medida pequeñas concentraciones de Andesita. La minería en el área esta restringida a la explotación del Caolín, el feldespato y alguna obtención de mármol. Desde el punto de vista geólogo-histórico, esta región parece haber estado emergida desde finales del Cretácico, durante todo el Terciario y terminó de conformarse con su geomorfología actual a finales del Mioceno y principios del Pleistoceno.
La región en general presenta alguna sismisidad pues desde el año 1973 al 2005 se han registrado algunos sismos todos comprendidos entre los 4 y los 4,9 grados de la escala de Richter, relacionados con los reajustes neotectónicos de las fallas La Guácara y Bonao al Norte del área que nos ocupa y la falla de San Juan al Sur. Esta área desde el punto de vista hidrológico, se encuentra ubicada en el límite sur occidental de la cuenca hidrográfica del Rió Yuna, segundo en extensión del país con 209 Km. de desarrollo, entre los ríos secundarios mas importantes del área se encuentran el Rió Grande, Pantunfla, Constanza y el Pinar Bonito, así como numerosos arroyos de montañas entre los que se encuentra un pequeño arroyo que pasa a unos escasos 15 m. de la Piedra Letrada.
El clima de la región se puede considerar como un clima templado húmedo según la clasificación de Köppen, caracterizado por una temperatura media inferior a 18º C durante todos los meses, excepto en el verano, cuando la media mensual llega a 19 y 20º C. La precipitación anual es de 1,000 a 1,500 mm, con un registro medio histórico de 1,232.5 mm, para el entorno cercano al sitio. El área también ha sido afectada en numerosas ocasiones por tormentas tropicales, ciclones o huracanes, siendo de estos últimos los más significativos el San Zenón en 1930, el David en 1979 y el Georges en 1998.
Dentro de los datos florísticos del área se puede destacar qué aproximadamente el 55% (14 Km2.) de la cobertura vegetal del entorno al yacimiento se encuentra en buen estado de conservación, aunque en permanente amenaza. El área en general es rica en hongos de las clases Ascomycetes y Basidiomycetes, entre los que se encuentran el Cantharellus cibarius, Cantharellus minor, Amanita cf. Muscaria, Amanita circinata y Panaeolus antillarum; muchos de los cuales tienen fuerte propiedades venenosas y alucinógenas. También para esta área son comunes los líquenes de los géneros Leptogium, Cladonia, Heterodermia y Parmotrema.
Hasta el momento en esta región y sus alrededores se han logrado contabilizar algo más de 400 especies de plantas, lo que representa casi el 9% de la flora total del país, de éstas cerca de 65 son especies endémicas y 11 de las mismas están en peligro de extinción, entre estas sobresalen las Pteridofitas o helechos y grupos afines, entre los que se destacan la relativa abundancia algunas especies endémicas como son los casos de Cyathea abbottil, Hypolepis hispaniolica y Polystichum ekmanli. También están presentes con una alta frecuencia y predominando en el complejo de la flora del entorno a la estación numerosas especies de coníferas entre las que se destacan las especies Pinus occidentalis y las representantes del genero Juniperus. Las Bromelias también están presentes en el área de estudio, así como otras plantas y árboles de gran importancia para la biodiversidad de la zona, entre los que se pueden citar la Fucsia tripilla (cocaria), la Tabebuia berterii (aceituno), la Spondias bombin (jobo de perro), el Guaiacum officinale (guayacan), la Guazuma tormentosa (guácima) y la Clusia rosea (copey) entre otros.
Las zonas de vida que predominan en el entorno cercano a esta región son el Bosque Muy Húmedo Montano Bajo (Mmh-MB), destacándose el Bosque de Ébano Verde (Magnolia pallescens), y el Bosque Muy Húmedo Montano (Mmh-M). Entre los complejos de vegetación tanto naturales como antrópicos que se pueden observar están presentes el Bosque Ribereño, el Calimetal y el Matorral. Es precisamente dentro de un Bosque Ribereño donde se ubica con exactitud el monumento rupestrológico de la “Piedra Letrada”.
Los bosques y vegetación en general de toda esta zona están en permanente amenaza; como las más significativas son: el desarrollo extensivo de la agricultura de montaña, el desarrollo de pastizales para la ganadería, los incendios forestales, la tala y quema, así como el desarrollo vial de caminos de montaña. El desarrollo vial y la agricultura de montaña son dos de los peligros que con mayor intensidad están presentes en el entorno inmediato de la Piedra Letrada, las imágenes de la Figura No. 2 fueron tomadas a unos escasos 25 m de dicho monumento, lugar hasta donde llega el camino de montaña o terraplén.

Figura No. 2. Evidencias del desarrollo de la agricultura de montaña y sus efectos sobre el bosque.
(A) Cárcavas de erosión con pérdida de toda la capa edáfica, producto de la construcción de caminos de montaña
(B) Arrías de mulo que transportan las patatas cosechadas en la montaña
hacia lugares donde puedan llegar vehículos automotores y (C) ladera de la montaña
totalmente deforestada y roturada para la agricultura.

La riqueza faunística de la región donde se encuentra la Piedra Letrada es impresionante, entre los artrópodos, se destacan por su belleza y colorido los miriápodos o mariposas, sobre saliendo la especie Antillea pelops, conocida vulgarmente como Volatinero pigmeo. De las mariposas se han logrado registrar mas de 30 especies pertenecientes a nueve familias y el endemismo llega hasta el 27 % de las mismas.
El grupo de los reptiles esta representado por más de 16 especies, de las que alrededor de 11 son endémicas, lo que representa casi el 9% de las especies de reptiles endémicos del país. Entre estos, la especie Epicrates striatus, está entre las especies raras y en peligro de extinción.
Los anfibios por su parte están representados por 10 especies, de las cuales 8 son endémicas, para un 13% de los anfibios endémicos para la isla de La Española; entre estos las Osteopilus vasta y Eleutherodactylus auriculatoides están en peligro de extinción.
Las aves están representadas por algo más de 50 especies, de las que 16 son endémicas y representan el 53% del total de aves endémicas del país, 8 de ellas están amenazadas de peligro de extinción, incluyendo a especies como Buteo ridgwayi, Amazona ventralis, Patagioenas  inornata y Priotelus  roseigaster. El comercio indiscriminado de algunas especies ha provocado una merma considerable de sus poblaciones, por lo que se han dispuesto leyes reguladoras de esta actividad, entre los casos más afectados tenemos al Tyto glaucops, Chlorostilbon swaisonii y Buteo jamaicensis.
Los Mamíferos son el grupo de menor representación pero esto no los hace menos importante; al contrario el hecho de que sólo dos especies de mamíferos estén reportadas para la región y ambas se encuentren en peligro crítico de extinción es una razón de gran fuerza para lograr a toda costa la minimización del impacto medio ambiental en el área. Ambas especies son los roedores conocidos por Solenodon paradoxus y Plagiodontia aedium.

CONTEXTO ARQUEOLÓGICO
La Piedra Letrada y su entorno constituyen sin lugar a dudas uno de los mas importantes exponentes del arte rupestre de las Antillas (Figura No.3).

Figura No. 3. Vista en planta de la Piedra Letrada con la ubicación de
sus más significativos conjuntos petroglíficos.

El monumento esta situado dentro del área que comprendía la provincia indígena de Caihabo, evidencias arqueológicas de numerosos tipos dan testimonio de la habitación de esta región por los aborígenes que poblaron la isla de La Española.
Entre los yacimientos de mayor interés se pueden citar los sitos funerarios y los sitios con dibujo rupestre. Entre los primeros son conocidas numerosas cuevas que sirvieron de cementerio a los habitantes originarios de la región como la Cueva del Corralito, donde en 1919 fueron exhumados restos aborígenes de 20 individuos alineados en cuatro hileras de 5 individuos cada una. También son importantes las cuevas funerarias encontradas en Arroyo Sabina, Mañaguy y Loma de la Guamita, en el Arroyo El Café, en Tireo Arriba y en otra decena de sitios.
En el segundo caso dos importantes estaciones del registro gráfico rupestre han sido halladas en los alrededores de Constanza. La primera de ellas es precisamente la que nos ocupa en este trabajo que es conocida como La Piedra Letrada o de los Indios, y la segunda, es una estación muy similar a la primera que se encuentra entre Bonao y Constanza hacia el sureste de la carretera de Casabito.
Otros sitios arqueológicos han sido encontrados en los alrededores de Constanza, los que junto a los antes brevemente comentados han permitido a los investigadores documentar bien la ocupación de estos parajes por poblaciones aborígenes productoras.

LA PIEDRA LETRADA. REGISTRO Y DOCUMENTACIÓN
Los petroglifos presentes en esta estación están conformados por numerosos conjuntos o grupos; en la mayoría de los cuales se aprecian formas antropomorfas, zoomorfas, antropo-zoomorfas y geométricas indeterminadas.
Los grabados se han elaborado a partir de trazos continuos ejecutados por la técnica combinada de la percusión y la abrasión de la superficie rocosa; trazos que fueron  ejecutados con herramientas más duras que la superficie utilizada como soporte. En la mayoría de los diseños el surco tiene un grosor regular entre los 7 y los 11 mm., lo que es muy común en los yacimientos petroglíficos de la República Dominicana como en las múltiples estaciones del Farallón Sur de la Ave. Cayetano Germosén, La Cueva del Padre Collantes o Los Tres Ojos en el Distrito Nacional; la Cueva de Los Patos en la provincia de Barahona y Cueva Berna en la provincia de Alta Gracia donde se encuentra el Parque Nacional del Este, por sólo citar algunas.
Para  documentar con precisión las características del dibujo rupestre de esta estación y poder determinar las acciones de conservación que se proponen, es necesario identificar y caracterizar cada una de las secciones que contienen las agrupaciones de diseños petroglíficos lo que realizaremos a partir de la división propuesta en la figura No.4.
Figura No. 4. División en secciones de los paneles petroglíficos de la Piedra Letrada.

Roca 1 - Sección I.
Es el área superior de la roca 1, y a su vez constituye la única sección de proyección horizontal, la cual además es una de las menos afectadas debido a su casi total intemperismo; en esta sección sólo fueron registrados dos petroglifos.
Roca 1 - Sección II. Es el área con mayor densidad de petroglifos por centímetro cuadrado, con una longitud aproximada de 14 m. y una altura promedio de 3 m hasta su base. Los grupos de esta sección presentan diseños ubicados en toda el área  frontal de la misma, distribuyéndose los mismos desde la parte superior a alturas que alcanzan los 2.50 m. hasta diseños ubicados por debajo de los 0.30 m de altura y algunos se encuentran tan bajos que en la actualidad permanecen semienterrados por los arrastres de sedimentos exógenos. En el extremo sur de esta sección se ubica quizás la más interesante aglomeración de petroglifos del sitio, donde se grabaron conjuntos de diseños a manera de cenefas o columnas con innumerables rostros simples superpuestos y otros motivos (Figura No.5 A).

Figura No. 5. Diseños Petroglíficos de la Piedra Letrada
(A)   Conjunto de petroglifos ubicados en el extremo sur de la Sección II de la Roca 1.
(B)   Uno de los conjuntos petroglíficos ubicados en la Sección III de la Roca 1.

Roca 1 - Sección III. En ésta sección con una longitud aproximada de 12 m. se aprecian numerosos petroglifos, aunque no alcanza la densidad que se distingue en la sección II (Figura No.5 B).
Roca 2 - Sección I. Esta sección tiene una longitud de 5.0 m aproximadamente, los petroglifos se encuentran en la porción inferior de la roca, hasta alturas de 1.50 m. Los grupos de diseños  se presentan todos a continuación unos de otros pudiéndose apreciar un eficaz aprovechamiento del espacio donde se grabaron interesantes conjuntos con los más disímiles motivos antropomorfos, zoomorfos, antropo-zoomorfos y geométricos. En la generalidad de los casos, éstos parecen estar agrupados o formando conjuntos (Figura No. 6). 

Figura No. 6. Uno de los conjuntos petroglíficos ubicados en la Sección I de la Roca 2.

Roca 2 - Sección II
.
Esta presenta una longitud de unos 9 m. aproximadamente; en ella se pueden ver escasos petroglifos en comparación con las otras secciones de la roca ya comentadas.
Esta pequeña roca que se encuentra al frente de la No. 1, presenta un petroglifo antropomorfo en su cara sur y otro en la superior. Es muy posible que si se realizan trabajos de restauración ambiental y monumental en este sitio, queden al descubierto otros petroglifos bajo los sedimentos que en la actualidad rodean en la misma.

ESTADO ACTUAL DE CONSERVACION DE LA PIEDRA LETRADA
La estación petroglífica estudiad presenta en la actualidad un fuerte grado de deterioro el que es además alarmante si se tiene en cuenta el alto peligro de destrucción a que se enfrenta. El deterioro de esta riqueza patrimonial esta determinado por dos grupos fundamentales de causas y condiciones que lo favorecen, estas son las naturales y las antrópicas.
Causas y condiciones
Las causas y condiciones de origen natural determinadas en el área se pueden clasificar de la siguiente forma:
  • Acumulación de sedimentos sobre y alrededor de la estación (Figura No. 7 A y B).
  • Crecimiento de vegetación invasora sobre y alrededor de la estación (Figura No.7).
  • Invasión de microorganismos en las áreas petroglíficas.
  • Migración de sedimentos hacia las áreas grabadas a partir de acumulaciones sobre la estación.
  • Retención de la humedad y falta de evaporación por el desarrollo de la vegetación y su acción de sombrilla sobre la estación.
Figura No. 7. Acumulación de sedimentos orgánicos y crecimiento de
vegetación
en la parte superior de la Piedra Letrada.

Por su parte las causas y condiciones de origen antrópico se pueden clasificar de la siguiente forma:
Ausencia de una política de educación patrimonial y ambiental a personas con potencialidad para la protección del sitio.
  • Divulgación desmedida de la ubicación de la estación.
  • Tendencia al crecimiento del contrabando del patrimonio cultural de la nación.
  • Ausencia de protección mediante vigilancia del sitio.
  • Desarrollo agropecuarios de la zona.
Efectos y resultados
Como consecuencia de las causas y condiciones antes citadas en la estación objeto de estudio se han podido identificar las afectaciones que a continuación comentaremos.
Básicamente en todo el conjunto se observa escurrimientos de agua, suciedad superficial, proliferación de microorganismos y la acumulación de líquenes, musgos y algas. Las  huellas de escurrimientos presentes desde la parte superior de la Piedra 1 y la acumulación de detritus vegetal en su superficie a escasa distancia de los grabados, son evidencias que manifiestan la acción destructora que tiene la humedad sobre este patrimonio. En ambas rocas el agua no sólo utiliza las soluciones de continuidad, sino también se infiltra por capilaridad y permanece en la superficie por higroscopicidad (cuando llega por medio de la lluvia o es aplicada intencionalmente como método para resaltar los petroglifos y hacerlos más visibles).
Por otra parte, las precipitaciones concentran deposiciones de diferentes materiales tanto orgánicos como inorgánicos como es el caso de la acumulación de sedimentos y detritus vegetal en las superficies, fundamentalmente en la Sección I de la Piedra 1 (Figura No. 7 A y B) los que son fácilmente apreciables en varios sectores. Estas zonas son proclives a la proliferación de microorganismos.
Los depósitos de ácidos orgánicos producidos por estos numerosos agentes biológicos generan en la superficie de la piedra condiciones de deterioro que disminuyen o se aceleran con la humedad y los cambios de temperatura diurna - nocturna y estaciónales. Cuando estos ácidos se depositan en la superficie generan procesos de exfoliación,  fisuración y escamado de la roca con pérdida de material rocoso, implicando la mayor parte de las veces, la pérdida de zonas con petroglifos.
Los numerosos deterioros presentes en Roca 1 afectan la visualización de los petroglifos, muchas de las huellas recientes que se aprecian en esta roca parecen indicarnos la posibilidad de que hayan realizado sobre ella la limpieza de los murales y paneles con medios no aptos para este tipo de intervención con el objetivo de eliminar la capa de material orgánico que se deposita o crece periódicamente sobre la estructura de la roca. Esta acción ha generado la degradación, al parecer irremediable, de un importante sector de la Sección II en la Piedra 1.
Para ser más explícitos en la determinación de los daños presentes en la Piedra Letrada utilizaremos la misma división en secciones presentada con anterioridad.
Daños presentes en la Roca 1. - Sección I y II Estas secciones presentan parte de su área cubierta por acumulaciones de sedimentos, detritus vegetal y vegetación. En el caso de la Sección I se puede apreciar acumulaciones significativas de restos de hojas de plantas, raíces, maleza y arbustos que con sus secreciones afectan al resto de las secciones por acumulaciónde las aguas pluviales y su lento escurrimiento daños que en los últimos años se han intensificado notablemente como se puede apreciar en la comparación entre una fotografía obtenida en el año 2000 y otra obtenida durante la última visita realizada para este proyecto en octubre del 2006 (Figura No. 8).

Figura No. 8. Fotos que muestran la intensidad del deterioro entre el año 2000 y el 2006.
(A) Foto del 2000 y (B) foto actual.

En el caso específico de la Sección II de la Roca 1 se presentan básicamente los mismos factores de alteración comentados para la generalidad del conjunto; sin embargo, la intensidad con la que aparecen los deterioros es mucho mayor debido a la alta incidencia, en esta área, de acumulaciones de sedimentos sobre y alrededor de la estación, aunque el extremo sur de esta sección se encuentra menos afectada por factores biológicos. Sin embargo en su conjunto esta sección es la más afectada por el escurrimiento de las aguas desde la superficie, que  ha  puesto  en   peligro  la   integridad  del   soporte  por  el   agrietamiento profundo y el desprendimiento de algunos sectores producidos por el efecto de la humedad, el intemperismo y la acción vandálica del hombre, que no ha escatimado esfuerzos en llevarse como trofeos, fragmentos de rocas con grabados. En esta zona también se nota la afectación antrópica por graffiti moderno por la técnica de rayado el que se ejecutó sin tener en consideración los petroglifos que se encontraban cubriendo la superficie rocosa.
También en ésta área se presentan manchas sobre los petroglifos provocados intencionalmente por el hombre, las que son generadas por la actividad de marcar los diseños aprovechando el material orgánico acumulado sobre los mismos para lograr una mejor definición fotográfica.
Un fragmento parcial del Mapa de Riesgos y Afectaciones de la Piedra Letrada elaborado en el 2006 por el ProyectoCatastro Nacional del Arte Rupestre Dominicano. Registro, Documentación y Distribución” se puede apreciar en la figura No. 9.

Figura No. 9. Fragmento del Mapa de Riesgos y Afectaciones de la Piedra Letrada.
Vista parcial de la Sección II de la Roca 1con la distribución espacial de los factores de deterioro.

Daños presentes en la Roca 1. - Sección III.
Por su posición, que recibe directamente los rayos solares durante una buena parte del día, se encuentra mucho menos afectada por la acción de los factores vinculados a los agentes de biodeterioro y la humedad que las dos anteriores, aunque esto no significa que éste libre de deterioros.

Daños presentes en la Roca 2. - Sección I. La presencia de musgos, líquenes y algas resulta evidente en todo el Sector Inferior de la Sección I de la Piedra 2, provocando la expoliación y escamado de las capas superficiales de la roca. Estos petroglifos se han visto intensamente afectados por estos factores de deterioro en los últimos años como se puedo apreciar de la comparación realizada por los autores entre imágenes fotográficas de estas áreas realizadas en el año 2000 para un articulo destinado a la promoción turística de la ciudad de Constanza y la situación encontrada al realizarse los trabajos de evaluación  en octubre de 2006.
Apreciación que fue comprobada mediante el análisis de un fragmento de roca recuperado en el sitio y sometido a un barrido en un microscopio de luz polarizada (Figura No. 10).

Figura No. 10. Imagen ilustrativa de las capas de un fragmento de roca de la Seccion I de la Roca 2, recuperado en el del sitio y sometido a un barrido en un microscopio de luz polarizada.

Daños presentes en la Roca 2. - Sección II.
Por estar en una posición de muy difícil acceso para los visitantes y recibir directamente los rayos solares en gran parte de su área durante varias horas del día, es el área menos afectada de todo el monumento de la Piedra Letrada.

Daños presentes en la Roca 3. Esta piedra constituye en la actualidad uno de los escalones o área de apoyo durante el acceso al lugar; por consiguiente, se encuentra bastante deteriorada y gastada por la continuada fricción a la que es sometida por el constante ascenso y descenso de los visitantes, además de que se encuentra muy agredida por la acumulación de sedimentos orgánicos e inorgánicos en su alrededor.

Evaluación General
Teniendo en cuenta los elementos antes aportados y después del estudio documental minucioso del arte rupestre de la Piedra Letrada se lograron determinar algunos índices de significativa importancia entre los efectos dañinos que la amenazan y como se comportan en la actualidad, de esta forma se puede precisar que del total de los tres monolitos es el denominado como Piedra 1, el más afectado, situación que es intensa en las secciones I y II, presentando su área más de un 19% de daños por acumulación de sedimentos sobre el arte rupestre, así como un 17% de daños por grafittis y crecimiento de vegetación invasora, siendo además significativos los daños por perdidas de fragmentos por vandalismo con un 10% de su área afectada por esta agresión (Figura No. 11).

Figura No. 11. Gráficos circulares para La Piedra Letrada con el aporte de cada afectación al total de daños, determinados por secciones, monolito y el total del monumento.

De esta forma el grafico anterior (Figura No. 11) nos muestra que el conjunto monumentario en su totalidad presenta mas del 18% de su área afectada por el crecimiento de musgos, líquenes y algas, siendo sin lugar a dudas el agente agresor mas activo en este monumento pues como se vera mas adelante los valores calculados para su ritmo de desarrollo son alarmantes. Los otros agentes agresivos de mayor importancia para el conjunto en su totalidad fueron determinados como la acumulación de sedimentos sobre y alrededor de las áreas petroglíficas, y la retención excesiva de la humedad y falta de evaporación, ambos factores representan cada uno mas del 16% del total de las afectaciones de esta localidad.
Ante toda esta realidad y con algunas fotografías aportadas por funcionarios de Constanza y que habían sido tomadas en esta estación en periodos anteriores a nuestra visita, con exactitud seis años antes pues datan del año 2000, donde el análisis visual de las mismas en comparación con la actualidad aportaba elementos para sospechar que los procesos de deterioro estaban incrementándose mucho mas rápido que lo que se suponía, sobre todo en el factor “crecimiento de musgos, líquenes y algas”, elemento que mayor volumen de daño ha producido en este monumento; se procedió a realizar un experimento que nos permitiera obtener valores aproximados de la evolución de este problema entre el año 2000 y el 2006.  
Para este experimento se contó con fotografías del año 2000 de uno de los conjuntos petroglíficos de la Piedra Letrada (Conjunto No. 72 de la Sección I de la Roca 2), por lo que se determino la ejecución de fotos actuales desde el mismo ángulo de proyección de la foto del 2000; con estos elementos se procedió a la texturizacion de las mismas mediante el programa Adobe Photoshop CS2 Versión 9.0, obteniéndose varias imágenes monocromáticas de las fotografías, las cuales fueron vectorizadas arbitrariamente (Figura No. 12) y exportadas al SIG MapInfo Professional, Versión 8.0, donde mediante el uso de la función de Calculo de Área se pudo determinar por medio de la construcción de polígonos los valores aproximados del área afectada de este conjunto en los años 2000 y en la actualidad.

Figura No. 12. Fotografías Texturizadas y Vectorizadas con las áreas de afectación.
(A)   Fotografía del año 2000 y (B) Fotografía del año 2006.
Este proceso permitió determinar que el área afectada en el año 2000 representaba alrededor del 4.776% de la imagen (Figura No. 12 A), por su parte el calculo sobre la imagen del 2006 (Figura 12 B) permitió establecer que el área afectada representaba el 31.824% de la misma.
Estos cálculos de por si mismos alarmantes, nos ponen en condiciones de aproximarnos al proceso evolutivo de estos efectos, pues si entre el año 2000 y el 2006 el área afectación aumento en un 27.048% aproximadamente, entonces se puede establecer como herramienta de trabajo un ritmo de afectación anual de 4.508% / año.
Con este último índice procedimos a calcular que dentro de 12 años, o sea para el año 2018 los daños causados por el crecimiento de líquenes musgos y otros microorganismos sobre el área petroglífica podría haber alcanzado el 85.920% del total de la misma, como se expresa en el gráfico de la espiral evolutiva que se aprecia en la Figura No. 13.

Figura No. 13. Gráfico con el cálculo hipotético de la espiral evolutiva de los daños
en el conjunto petroglífico No. 72 de la Sección I de la Roca 2.

Estos cálculos como es lógico son estimados bajo valores estables y sistemáticos de condiciones naturales, las que como es de suponer pueden tener carácter eventual, estacional o antropico, características que pueden retener o acelerar estos procesos. En este sentido es de suma importancia considerar que muchas de las acciones que el hombre ha realizado en el entorno cercano del sitio podrían ser los responsables de muchos de estos valores de evolución, si consideramos el impacto negativo de la deforestación, los aerosoles fertilizantes en la agricultura, la ruptura de pendientes y la erosión o migración de las capas edáficas estos y otros muchos procesos de la actividad humana contemporánea deben ser regulados inmediatamente.
Pero aun ante la imposibilidad de dar un alto grado de exactitud a las aproximaciones matemáticas antes sugeridas, los valores calculados dejan evidenciado que los procesos de deterioro del arte rupestre de “La Piedra Letrada” presentan un incremento alarmante en los últimos años, los que de mantenerse pondrían en peligro total a este importante patrimonio rupestrológico del Caribe Insular.
 
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Sin lugar a dudas la estación petroglífica “La Piedra Letrada” del Municipio de Constanza en la Provincia de La Vega, RepublicaDominicana, constituye uno de los monumentos  aborígenes mas importantes del patrimonio cultural del Caribe Insular, La situación actual y las proyecciones futuras de la evolución de su deterioro imponen la necesidad de tomar medidas inmediatas que al menos minimicen la intensidad de dicho deterioro, medidas que deben estar en consecuencia con la política de la UNESCO para la protección del patrimonio cultural, la biodiversidad, y el desarrollo sostenible, por lo que disminuir la degradación y destrucción de este sitio debe realizarse a través de la implementación de un modelo de manejo integrado, social y financieramente sostenible, el cual permita la protección y conservación de este patrimonio en correspondencia con el desarrollo social y cultural del municipio Constanza.
Bajo este concepto se podrían considerar algunas recomendaciones como son; remover las barreras físicas que impiden la conservación sostenible de la Piedra Letrada, en el menor plazo posible, asegurando la adecuada protección de dicho patrimonio y su entorno medioambiental; proponer una iniciativa de manejo que aglutine los principales actores claves, fortalecida con el desarrollo de las capacidades del capital social y financiero para lograr un manejo participativo a largo plazo; reducir los obstáculos políticos, sociales y financieros para lograr un manejo sinérgico de la estación; creación de una estructura de protección y vigilancia de la estación con el establecimiento y rehabilitación de las infraestructuras necesarias y el entrenamiento.
Finalmente se recomienda la elaboración de un Plan de Administración y Manejo de la “Piedra Letrada o de Los Indios” que este encaminado a garantizar la durabilidad y efectividad de las acciones ejecutadas, de forma tal que permita el monitoreo sistemático de la estación para su eficaz protección y conservación.
abreu
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Cómo citar este artículo:
Gutiérrez Calvache, Divaldo; Fernández Ortega, Racso; Tendero González, José B.;
y Tabares Maria, Clenis
.
La Piedra Letrada o de Los Indios, Municipio de Constanza,
Provincia La Vega, Republica Dominicana. Un acercamiento a su estado de conservación.

En Rupestreweb, http://www.rupestreweb.info/piedraletrada.html
2014

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