jueves, 9 de junio de 2016

Que pasó con el asesino Johnny Abbes García, sanguinario jefe del SIM , luego de la muerte de Trujillo.

Que pasó con el asesino Johnny Abbes García, sanguinario jefe del SIM , luego de la muerte de Trujillo.

Johnny Abbes, esposa e hijos

Abbes, según Balaguer, llegó a Puerto Príncipe el 4 de mayo de 1966. Aunque entró de manera clandestina y con nombre supuesto ya que para noviembre de ese año se sentía con más confianza en su nuevo refugio.
Un oficio extrictamente confidencial de fecha 10 de noviembre de 1966 del doctor Manuel Guerrero Pou, embajador dominicano en Puerto Príncipe a Gilberto Herrera Báez, Ministro de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, decía sobre Johnny Abbes, "que se ha operado un cambio en la forma de vida que acostumbraba a llevar en esta capital, antes evasivo, escurridizo y moviéndose casi a escondidas, ahora ostensible, desafiante frente a los dominicanos que visitan esta capital, principalmente por los funcionarios de la embajada a quienes ya no oculta su antipatía".
Abundando sobre el comportamiento del antiguo jefe del servicio de inteligencia militar, el señor Carlos Garcia Mendieta, cónsul general dominicano en Haití, denunció el día 18 de noviembre de 1966 al presidente Balaguer, vía la cancillería y según consta en los archivos del palacio Nacional, que Johnny Abbes García lo estaba provocando y dio además , detalles de sus actividades en Haití.
Octubre de 1966 la prensa Dominicana reportó que Johnny Abbes García se encontraban por Puerto Príncipe. La noticia daba cuenta de que periodistas dominicanos lo habían visto pasearse por las calles de la capital haitiana, acompañado de los también exmiembros del SIM Ciriaco de la Rosa, Emilio Estrada Malleta, Alfonso Cruz Valerio y Ernesto Pérez Terrero.

Cadáver carbonizado de Hohhny Abbes

Indagaciones de los periodistas confirmaban que Abbes García había llegado a Haití aproximadamente hacía cinco meses procedente de Francia y que había comprado una casa en Petionville.
El 11 de noviembre de 1966, la cancillería Dominicana envió un memorándum al presidente Joaquín Balaguer en el que daba cuenta de que un oficio estrictamente confidencial recibido en la cancillería de parte del embajador dominicano en Haití (que incluye anexo en el memorándum a Balaguer). Esta correspondencia indica que Johnny Abbes García, "ha expresado el propósito de cometer un acto criminal contra Balaguer". Entrando en consideraciones, el Canciller decía que "es extraño que el excelentísimo señor Francois Duvalier Presidente de la República de Haití, habiendo manifestado sentimiento de amistad a vuestra excelencia, permita en su país , un personaje de tan siniestro historial"

.Cadáveres carbonizados de los hijos de Johnny Abbes

El oficio confidencial a que hacía referencia el memorándum anterior, decía en una de sus partes con relación a las razones que esgrimía del antiguo jefe del SIM para atentar contra Balaguer: "el señor Abbes García atribuye a su excelencia el presidente Balaguer, la responsabilidad de su extrañamiento de tierra dominicana, y por ese motivo ha dicho palabras que se dicen textuales de él: "Produciré un 30 de mayo en Santo Domingo y esta vez será el presidente Balaguer".
En lugar de perder confianza con el dictador Duvalier, Johnny Abbes García entró a formar parte activa del sistema represivo de ese gobierno. Se sabe que para finales del año 1966 ya estaba entrenando a los tonton macoutes, en la antigua academia militar de Petionville.

Vehículo de Johnny Abbes

Al poco tiempo de su arribo a Haití, Johnny Abbes García, hizo ingentes esfuerzos para que en la República Dominicana se conociera la información de que había escrito unas memorias donde, según él, sacaba a relucir toda la verdad de su actuación en el Servicio de Inteligencia Militar.
A finales del año 1966 Fernando Infante, entonces administrador de Dominicana de Aviación, visitó Puerto Príncipe en la reapertura de vuelos entre Santo Domingo y la capital de Haití. Estando en el bar del hotel Caban Chucum , vio llegar a un hombre regordete y de ojos saltones, desgarbado y de pesados andares , llevando una chacabana blanca que lucía larga y holgada en su anatomía desajustada , cuando uno de los presentes le llamo por su nombre de Johnny Abbes García. Al final de la celebración Abbes invitó a Infante y a otros de los asistentes, a su casa.
Estando allí, se levantó para buscar un voluminoso legajo escrito a maquinilla y que había titulado "Trujillo y yo". Infante agrega :"Abbes leyó brevemente algo de su contenido. Mientras lo hacía pausaba para decirnos que su libro le permitiría al pueblo dominicano conocer en verdad todos los grandes responsables de los momentos aciagos que vivió en los últimos años de la era de Trujillo".
En algún momento del año 1967 , Abbes García visitó el hotel en Petionville, Puerto Príncipe, donde tocaba contratado el músico dominicanos Rafael Solano, a quien conocía desde la época de Radio Caribe. Abbes invitó a Solano y a todos los músicos a su casa, donde les comunico-mientras un pimentoso merengue estremecía el patio de la casa, según cuenta la narración del propio Solano- que tenía terminado un libro con sus memorias. Dijo además que cuando publique este libro, "la sociedad dominicana actual se derrumbará pues voy a demostrar que gran parte de ella estuvo implicada en las más bajas operaciones, tramas y degradación moral frente a Trujillo, hablo de respetadas familias conocidas". Al final Abbes advirtió al músico dominicano que "pronto voy a publicarlo y se sabrá todo en el país, que no le quepa duda a nadie".
De Johnny Abbes se sabía poco en el país , hasta que el 7 de junio de 1967 el periódico el Caribe daba cuenta de que el día 30 de mayo de 1967 Johnny Abbes García, su esposa y tres hijos, así como la servidumbre de la casa fueron arrestados por miembros del ejército Duvalier y se desconocía su paradero.
Se tienen noticias de que la noche de suerte acudió a la embajada dominicana en Puerto Príncipe en busca de protección. Allí fue recibido por Tomás Casals Pastoriza y el coronel Gildardo Aquiles Pichardo negándosele protección diplomática cumpliendo órdenes impartidas desde Santo Domingo.
Al retornar a su casa fue acribillado a balazos junto a su esposa y los hijos degollados en su cuna. Luego fue llevado a las cima de Mont Cabrite, y se simuló un accidente.
Johnny aves fue asesinado en Haití el 30 de mayo de 1967 al ser involucrado en un intento de golpe de estado junto a Max Dominique. Las circunstancias de su muerte nunca han sido esclarecidas. Murió junto a su compañera de ese momento Altagracia Fernández Stegel (Zita Fernández) , dos hijas que había procreado con esa unión, la mayor de cinco años y la más pequeña de dos y la doméstica que las cuidaba.
Zita Fernández ha sido un enigma para los dominicanos, como todo en la vida de Johnny Abbes. El 25 de septiembre de 1961 la Cancillería Dominicana tramitó a la Presidencia la documentación que había enviado Johnny Abbes desde México probatoria de su matrimonio con Altagracia Fernández Stegel.
En una carta que Johnny Abbes envió a Lolito Tejeda el 2 de octubre de 1961 desde Japón, le pidió que contestara a Zita Fernández, ya que él no estaba en lugar fijo. Absolutamente despistados, los de la Unión Cívica escribieron: "Johnny Abbes deja dicho que estaba viviendo en Japón "al salto de la mata", al recomendar que dirigiera la respuesta a un personaje, real o supuesto, llamado Zita Fernández, que bien puede ser el mismo Johnny Abbes".
Cuando Balaguer publicó su libro "Los Carpinteros" en 1984, al referir los detalles de la muerte de Abbes García, dijo que Zita Fernández era hija del general Ludovino Fernandez. Esta información fue corregida en una segunda edición que circuló el 10 de febrero de 1985 cuando se omitió el nombre de Zita Fernández:..."el fugitivo vivía con su familia, compuesta por su mujer y dos niñas, la mayor de cinco y la más pequeña de dos años" página 191.
Fernando Infante, quien conoció a Zita al visitar la casa de Johnny Abbes en Petionville en el año 1966, la describe como: "mujer blanca, delgada, no muy alta, de belleza regular. Se veía muy atenta cuando la visitamos en su casa".
Zita Fernández era hija de Rafael Hernandez. De origen humilde, se crió en la calle Jacinto de la Concha en Villa Francisca. Era totalmente desconocida para la clase alta en la zona intramuros de la capital.
Oficialmente la noticia de la muerte de Johnny Abbes García se conoció en la República Dominicana a principios de julio de 1967. El Embajador dominicano en Haití envío el 6 de julio a la cancillería, el memorándum 0-0171 en el que se decía: "algunas noticias confirmadas por la prensa norteamericana hablan del asesinato de Johnny Abbes García".
Las fuentes dominicanas que refiere la muerte de Johnny García la sindican a su participación en el complot del Max Dominique para derrocar a Francois Duvalier a principio de junio de 1967. En forma suscinta diremos cómo sucedieron los hechos en Haití: Debido a la enfermedad del Papa Doc, su hija mayor Marie-Denisse (Dedé), a quien apodaban Mama Doc por su recio carácter, quería que su esposo Max Dominique, con quien se había casado en el año 1966, asumiera la presidencia en lugar de su hermano Jean Claude, quien era el favorito en la sucesión presidencial. Al enterarse Papa Doc la noche del 7 de junio de 1967 de la conjura, sin pérdida de tiempo decidió esa misma noche fusilar a los 19 oficiales implicados en el complot y a Dominique, por los ruegos de su esposa, lo "exilió" como embajador en España.
En la concatenación de estos hechos, cuando incluimos el factor Johnny Abbes, algunas cosas no concuerdan. Abbes García fue asesinado junto a su familia al menos una semana antes de que se descubriera el complot de Max Dominique. Ninguna fuente haitiana conocida involucra a Johnny Abbes como figura destacada en esa asonada militar en que participaron 19 oficiales entrenados en Francia.
Se sabe que los niveles de influencia de Abbes en las esferas de poder en Haití eran muy limitados. Previo al desenlace del complot, existe documentación de que el presidente Joaquín Balaguer estaba muy disgustado con su colega haitiano, por tolerar la presencia de Abbes García en el vecino país, en momentos en que estaba pendiente la firma anual del contrato de introducción de braceros haitianos, negociación que dejaba cuantiosas ganancias a estamentos de poder en Haití alcanzando incluso al presidente Duvalier. De hecho, la fecha simbólica del asesinato del antiguo jefe del SIM, 30 de mayo, daba sensación de que fue una muerte planificada.
Las evidencias conducen a pensar que convenientemente el expediente Abbes García fue incluido en el paquete del complot de Dominique, cuando sus verdaderos hilos ,pueden estar localizados del otro lado de la frontera. Así como fue su vida, la muerte de Johnny Abbes García también se confundió con el misterio.
Poco a poco, la noticia de la muerte de Abbes García se empezó a colar en la prensa internacional. Un periodista norteamericano bien informado daba cuenta de la muerte de Abbes en agosto de 1967: "Abbes, un hombre gordo y tranquilo, que habían permanecido en Europa la mayor parte del tiempo desde el asesinato de Trujillo en 1961, apareció en Puerto Príncipe el año pasado , bajo un hombre supuesto, como consultor del gobierno de Haití , en asuntos de seguridad, manteniendo frecuentes contactos con varios de los oficiales ejecutados el 8 de junio. En los días en que estos fueron arrestados desapareció de su casa en Petionville, junto a su esposa, hijos y criada, dejando detrás de él una casa vacía con las luces encendidas durante semanas, bajo guardia constante de los tonton macoutes. Se cree que están muertos, pero no hay pruebas de ello. Cientos de víctimas de este régimen no han dejado huellas".
En la República Dominicana se informó sobre la muerte de Abbes García de manera muy escueta. La noticia servida por el periódico el Caribe, que dirigía Germán Emilio Ornes, no esclarecía mucho. Tomás Reyes Cerda, del periódico el Tiempo, fue más explícito sus detalles, pero no reveló fuentes:
" Abbes García era amigo del yerno de Duvalier, coronel Max Dominique y cuando se descubrió que este complotaba contra la vida del padre de su esposa, María Denisse Duvalier, se inició una redada contra todos los que podrían estar implicados presuntamente en el complot contra el autócrata del vecino país. Dos días antes de su muerte, la familia Abbes Fernández fue puesta bajo arresto domiciliario por los tonton macoutes, pero luego la medida fue levantada.
El 30 de mayo Abbes García y su esposa, quien era sobrina del fallecido general Ludovino Fernández, buscaron inútilmente en Puerto Príncipe una iglesia céntrica que oficiaría una misa por la memoria del "jefe", como decía Johnny, refiriéndose al tirano dominicano Rafael Leónidas Trujillo, ajenos a qué siete años después de la muerte de este,ellos iban a morir.
Abbes García comió, en unión de su esposa, en un restaurante del centro de Puerto Príncipe, en compañía de un conocido locutor de la radio Dominicana que se encontraba en Haití de visita ese día y luego ingirió algunos tragos, antes de ir a uno de los suburbios de Puerto Príncipe a ordenar en una humilde capilla el oficio religioso por la memoria de su antiguo "amo".
Al regreso a su hogar Abbes García y su esposa fueron ametrallamos por los tonton macoutes".
Texto: Orlando Inoa

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