martes, 14 de junio de 2016

Octavio Mejía Ricart. héroe del 14 de Junio de 1959

Te gusta esta página · 12 de junioEditado
 Octavio Mejía Ricart. héroe del 14 de Junio de 1959

Octavio Mejía Ricart. héroe del 14 de Junio de 1959
Octavio Mejía Ricart. héroe del 14 de Junio de 1959


Nacido en Santo Domingo el 27 de septiembre de 1931, hijo mayor del segundo matrimonio de Gustavo Mejía Ricart, abogado e historiador, con Ernestina Guzmán Boom, doctora en derecho y feminista. Graduado de Médico, con estudios realizados en Oxford, Inglaterra y en Alemania.
Fue catedrático en la Universidad de La Habana. Estudió paralelamente Medicina y Filosofía y Letras, era practicante en el Hospital Padre Billini y sacaba tiempo para estudiar piano y practicar baloncesto y tenis. Su tesis fue titulada Teoría Metabólica del Sexo, a partir de sus investigaciones de hermafroditismo en Las Salinas, Barahona. Dotado de un temperamento agradable, Mejía Ricart era un ser excepcional.
Octavio Mejía-Ricart Guzmán vino en junio de 1959 procedente de Cuba para arribar por Estero Hondo, siendo tercer comandante de la embarcación Tínima. Fue hecho prisionero el 22 de junio. El día 20 en El Papayo, había curado al mayor Anselmo Pilarte, de heridas en combate. Llevado a Santiago, amarrado, según foto existente, tenía grave herida de machete en la nuca, además de un disparo en el hombro. Fue trasladado a San Isidro, donde moriría tras padecimientos.
Antes de salir como guerrillero anti-trujillista en Junio de 1959, escribió su Testamento Emocional una de las piezas literarias más hermosas de la auto-narrativa dominicana, lamentablemente poco conocida y menos valorada. Murió tras ser capturado, herido y torturado por las huestes trujillistas.
El Testamento Emocional
Fue escrito en La Habana, en febrero de 1959, cuatro meses antes de la partida hacia Santo Domingo, el Testamento Emocional es una pieza que aun no ocupa el lugar que merece desde los puntos de vista literario y patriótico. Debía ser una pieza de difusión en los programas de estudios escolares de media y secundaria y ser estudiado en las escuelas de Letras de las diversas universidades.
La belleza narrativa, destila desde sus primeros párrafos:
"Yo, Dr. Adolfo Octavio Mejía-Ricart y Guzmán, estudiante de nacimiento, aprendiz de cirujano de profesión, y maestro de vocación, en uso completo de mis facultades y afrontando libremente el dilema de vida y muerte, establezco la siguiente como mi última voluntad. 1-Que mis restos sean enterrados en tierra de Santo Domingo, desnudos de toda superflua envoltura para que sientan el cálido contacto y se entrelacen con la dulce tierra, por la cual he querido vivir y morir; 2-Que si hubiere lugar, se siembre flores y un caobo sobre mi tumba y que ésta se sitúe al borde de un camino agreste para que mis elementos desintegrados crezcan de nuevo a la vida a dar sombra y color a todos cuantos pasen por mi sitio, para que la nueva vida de mis elementos sea útil a los demás como ha sido mi deseo que fuera en la presente vida."
Tras la inmolación de los hombres que vinieron por Constanza, Maimón y Estero Hondo, en una maniobra militar condenada de antemano a ser derrotada y cuyos detalles conocía la dictadura mucho antes de partir ellos de Cuba, la semilla de la rebeldía quedó sembrada.
Tras la debacle militar, se fundó el Movimiento Clandestino 14 de Junio, en que se involucraron Manolo Tavárez y las Hermanas Mirabal, las cuales fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960, en un episodio que sacudió éticamente hasta los propios aliados y colaboradores del régimen, se impusieron las condiciones para la gesta también heroica del 30 de Mayo de 1961, en la carretera a San Cristóbal-Santo Domingo, hoy 30 de Mayo.
Texto: José Rafael Sosa

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada