martes, 7 de junio de 2016

Los usos actuales de Pedro Henríquez Ureña (1)

Los usos actuales de Pedro Henríquez Ureña (1)

Por Odalís G. Pérez. 7 de junio de 2016 - 12:08 am -  2
http://acento.com.do/2016/opinion/8354599-los-usos-actuales-pedro-henriquez-urena-1/
Así pues, el rigor en la producción de ideas lingüísticas o la publicación de tema lingüístico en PHU, necesita de una formación direccional, es decir, de un conocimiento hasta cierto punto especializado en dicha región de estudio.
Odalís G. Pérez

Odalís G. Pérez

Miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua
Una cantidad de críticos, filósofos, historiadores, profesores, políticos y “saltarines” improvisados del momento, utilizan el nombre de Pedro Henríquez Ureña para buscar respaldo académico, lugar y notoriedad, no tanto científica o lingüístico-filológica, sino importancia social, prestigio, “roce ganancioso” y formas de acceder a un nivel en la escalera del poder, ya sea político, diplomático o universitario. Usar al maestro dominicano para adquirir prestigio y representatividad profesional dentro de las humanidades liberales es ya una “cultura” dentro y fuera del país.
De ahí que el profesor dominicano residente en Canadá, Néstor E. Rodríguez, autor del brevísimo artículo titulado “Revisita de la obra menos conocida de Pedro Henríquez Ureña” (publicado en Acento (24-5-2016)), se refiera a las lagunas, límites y encuadres negativos que han cercado al humanista dominicano producto de los errores, que más bien han surgido de los enfoques deterministas de una historiografía cultural, lingüística y literaria con los límites que conocemos y que trataremos en su momento.
La obra lingüística de Pedro Henríquez Ureña que se constituyó entre México y Argentina con breves y ligeros momentos entre Santo Domingo y Cuba es, ciertamente compleja, pero no la más compleja ni tampoco la menos conocida. Nuestro filólogo y lingüista visitó muchas fuentes filológicas y lingüísticas (españolas, germánicas, inglesas, italianas y otras), queriendo encontrar detalles lexicales, lexicográficos, fonéticos, sintácticos, métricos e históricos de suma importancia para sus estudios críticos, culturales y literarios, pero sobre todo orientados a la hispanística y a la romanística del momento.
Sin embargo, no es cierto como se ha afirmado en diversas ocasiones, que la obra lingüística de Pedro Henríquez Ureña es la menos conocida; su vocación propiamente lingüística va más allá del conocido libro El español en Santo Domingo, publicado por primera vez en la Biblioteca de Dialectología hispanoamericana en 1940 como volumen 5 de dicha Colección; y la compilación publicada por Juan Carlos Ghiano tituladaObservaciones sobre el Español de América y otros estudios filológicos(Academia Argentina de Letras, Buenos Aires, 1997). La obra cubre muchos aspectos que ayudan a entender la perspectiva lingüística y filológica de Pedro Henríquez Ureña.
Se conocen tesis, artículos (polémicos y críticos), sobre la obra lingüística de Pedro Henríquez Ureña, pero lamentablemente muchos son de difícil acceso, pues las revistas, publicaciones y propuestas de investigaciones direccionales no están fácilmente “a la mano” y hay que buscar mucho en ediciones, archivos, colecciones, índices que muchas veces, aunque existen referencias, no se encuentran fácilmente, en anales, libros, revistas o publicaciones en los estantes de bibliotecas de universidades locales, extranjeras, y, por lo mismo, escritos desconocidos por articulistas como el catedrático de la Universidad de Toronto-Canadá.
Cuando un “pretendido” crítico o profesor de nivel 1 y 2 de cualquier universidad, centro de estudios o institución académica superior se quiere acercar a un fenómeno como el analizado y sobre todo espinoso tema lingüístico en Pedro Henríquez Ureña,  debe hacerlo acompañado con herramientas serias de trabajo, con la debida prudencia y un cuerpo de informaciones y publicaciones verificadas dentro de un tipo de tradición de estudios.  El creer que la obra de Pedro Henríquez Ureña es inconmovible o que sus juicios son de autoridad es lo que da lugar a confusiones e inobservancia científica, y, en su caso particular lingüístico-filológicas.
Así pues, el rigor en la producción de ideas lingüísticas o la publicación de tema lingüístico en  PHU, necesita de una formación direccional, es decir, de un conocimiento hasta cierto punto especializado en dicha región de estudio.  Pero un crítico o divulgador que no posea esta formación debe acercarse con humildad, tacto y prudencia, esto es, con lo que caracterizó al maestro de América en su intercontacto con lingüístas y filólogos españoles, germanos, franceses, colombianos, mexicanos y argentinos entre otros.
La falsa “superioridad” por no decir la prepotencia y arrogancia que destila el articulillo del referido profesor, es un síntoma evidente de un ejemplar desconocimiento de la obra lingüística y filológica del maestro dominicano, toda vez que dicho profesor no ha hurgado más que de forma superficial en el archivo fundamental de PHU, debido a su poca familiaridad con la obra en cuestión.  Analizar desde perspectivas “colonizadoras” la obra del maestro dominicano, desconociendo el aporte lingüístico que han hecho estudiosos dominicanos en tal sentido, pone en duda el conocimiento que pueda tener dicho profesor  de un área, una región de la obra de Pedro Henríquez Ureña apoyada en la lingüística, la filología, el estudio cualificado y estratificado del idioma español.
Pero como el llamado catedrático de la Universidad de Toronto no maneja muy bien los estudios dominicanos sobre nuestro humanista, ni mucho menos el aporte del mismo a la historia del español en América, sugiere que nuestro lingüista y filólogo no solo es racista, sino también nacionalista ,hecho este que va más allá del posible “cientificismo” de su obra. Pero todo esto se debe a que quiere otorgarle valor y publicitar la obra de un académico dominicano que ha escrito un libro (desconocido en nuestro medio), sobre PHU y al mismo tiempo afirmar que la obra lingüística de Pedro Henríquez Ureña es la menos estudiada. Lo que hace visible un desconocimiento sobre la doxa analítica de los trabajos de Pedro Henríquez Ureña y de su huella filológica incidente en los jóvenes lingüistas y estudiosos de nuestro humanista a lo largo y ancho de todo el continente.

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