viernes, 25 de enero de 2013

DIETAS ¿QUIÉN QUIERE HACER DIETA?

HISTORIA NO ACADÉMICA noreply@blogger.com a través de google.com 


LA HISTORIA QUE NO SE ESTUDIA



Posted: 25 Jan 2013 10:17 AM PST
El otro día, estando en casa de mis padres, me puse a leer una revista del corazón (sí, confieso, cuando voy a casa de mis padres me encanta mirarlas) y había como unas 20 páginas dedicadas al mundo de las dietas. Con la excusa de la Navidad y de los tremendos kilos que todos/as hemos agarrado, pues a ponerse todos a cuidar la línea. Había de todo tipo: que si la dieta Atkins, la Dukan, la de la alcachofa, la de la sopa... un sinfín de ellas para todos los gustos y colores, y yo me puse a pensar ¿desde cuándo el ser humano tiene esta preocupación por estar más o menos delgado?¿desde cuándo podemos hablar de la existencia de este tipo  de prácticas?
 

Venus de Willendorf,
figura encontrada a orillas del Danubio
 a principios del siglo XX












 


Los kilos de más estaban asociados al buen comer, al tener una posición económica desahogada ya que el "pobre" solía estar como una raspa (raspa=espina del pescado), a tener buena salud; en el caso de las mujeres, unos buenos pechos y unas buenas caderas significaban fertilidad y  más facilidad para tener hijos. Pero lo que no se veía bien era la obesidad , aunque viendo la Venus de Willendorf cualquiera lo diría, puede que para los prehistóricos este tipo de mujeres fuera el ideal de belleza. No sabemos muy bien los cánones que seguían hace 22.000 años.
 
Realmente las primeras noticias que tenemos de dietas datan de la época de los griegos primero, y posteriormente de los romanos. A esta buena gente les preocupaba la salud y no tanto la apariencia física (¡Já! no me lo creo, no me imagino a un Auriga de Delfos gordo o un Fidias esculpiendo gente oronda, con lo que les gustaba a ellos unos buenos cuerpos). De hecho Hipócrates en el siglo V a.C. recomendaba una buena alimentación y mucho ejercicio físico, aunque también recomendaba permanecer desnudos el mayor tiempo posible (era tonto el médico, si lo que yo digo, si sí, si lo importante es estar sano y no tener buena figura, ¡já!), recomendaba también dormir en cama dura, hacer ejercicio hasta la extenuación, comer platos ricos en grasa que sacian más, sólo alimentarse una vez al día, no beber agua antes de las comidas y ¡no lavarse!, ea, ya estamos. Pues nada a hacer mucho ejercicio en Grecia, con el calorcito que hace en algunas épocas del año , y luego nada de baños y duchas ¡qué alegría!.

Soriano de Éfeso en el siglo II d. C no decía nada de no lavarse pero si que prohibió la leche y bendecía el uso de laxantes y vomitivos y recomendaba dormir poco. Y es que hasta no hace mucho, se pensaba que el no dormir adelgazaba, yo que soy una experta en dietas de adelgazamiento y no por interés antropológico precisamente, escuché este tipo de comentarios hasta hace no mucho
 
Avicena en el s. X-XI (Avicena era un médico persa, para los que no lo sepáis), dio la idea de comer muchos alimentos pocos nutritivos para engañar al estómago y también era partidario del uso de purgantes.
 
Y así llegamos al siglo XVIII que es donde realmente empieza lo divertido de este tema. Por un lado tenemos a un médico inglés llamado Malcom Flemyng que consideraba el agua como el mayor de los enemigos (a este hombre le hubiese dado un infarto si hubiese sabido que dos siglos después lo que recomiendan es beber 2 litros al día) y prohibía en su dieta todo tipo de alimentos ricos en agua (vamos todas las frutas y gran parte de las verduras) y si comer mucho pan, grasas y cereales. Y tenemos también a otro médico, este francés, llamado Antoine Petit, que recomendaba bañarse cada 8 días, un uso moderado de las mujeres (pues que tonto, porque el ejercicio físico adelgaza, aunque claro no mencionaba nada el uso de los hombres) y beber Champagne (lo siento, no puedo evitarlo, si es que franceses tenían que ser).
 
Y llegamos a nuestro maravilloso siglo XX y a la verdadera obsesión por la delgadez sobretodo  nosotras las mujeres que a veces parecemos tontas. Ahí van algunas:
 
La cura de la leche del doctor Leven (1920) en la que sólo tomabas leche durante los primeros 13 días de la dieta.
 
La dieta del doctor Horace Fletcher que lo que decía era que había que masticar muy bien la comida para sacar todo los nutrientes y luego escupir la pasta sobrante (muy agradable comer junto a alguien que  sigue este sistema) . Había que masticar unas 700 veces para que diera resultado (yo sería incapaz, si ahora recomiendan hacerlo 100 veces y  no puedo). Claro que comiendo tan poco sólo se defecaba 1 vez cada dos semanas y según el buen doctor las heces olían a galletas calientes. Sin comentarios. Seguidores de esta dieta: Henry James y Kafka. Ahora entiendo muchas cosas de los libros de estos señores.
 
La dieta de la sedación: inflarse a ópio y demás "medicamentos" para dormir todo el rato, ya que durmiendo no se come.
 
  Pastillas adelgazantes Sanitized Tape Worms. Estupendas pildoritas que te dejaban tan delgada como una tenia. Y tanto, porque en lo que consistían era precisamente en esto en meterte en el cuerpo a uno de estos simpáticos gusanos. Te comías una larva de estos bichos y hala a adelgazar se ha dicho. Para los que no conozcáis a este simpático platelminto puede llegar a medir 10 metros y en el mejor de los casos se te asienta en el intestino porque también una de estas larvitas se puede acomodar en el cerebro. Yo pensé  que era una leyenda urbana pero  resulta que no lo es. De hecho estuvo muy de moda. Claro que no se si tenían muy claros los efectos secundarios. Algún día explicaré como se sacaba este bicho en la Edad Media.
 
 
Podría seguir más con este tema porque dietas hay tanta como estupidez en el ser humano. Os recomiendo que os leáis un artículo que podréis encontrar en www.bbc.uk/mundo. También en la página www.nutricion.doctissimo.es. os aseguro que os vais a reir.
Hasta la semana que viene.
 https://mail.google.com/mail/?shva=1#inbox/13c732fe6cae8b56

No hay comentarios:

Publicar un comentario